Navidad, el verdadero niño dios.

21 de Diciembre 2020-12-21

Por Karloz Miranda Yaoehecatl



Hay que mencionar que el nacimiento del niñito precioso mexicano –Xiuhpiltontli–, también llamado el colibrí de la izquierdaHuitzilopochtli–, “coincidió”, con el nacimiento de otro niño, del niño Jesús de la religión cristiana. Esa coincidencia no es casual sino que fue creada, ajustada y adaptada por intereses políticos y religiosos.

No es casualidad que la festividad de la navidad, esa fiesta religiosa católica traída por los españoles a México en el siglo XVI en la que se celebra el nacimiento del niño Jesús, coincida también con esta época del año –en la que los fríos vientos anuncian la llegada del invierno, correspondiente a los últimos días de diciembre–, cuando también los antiguos mexicanos (y otras culturas antiguas del mundo: persas, romanos, japoneses, los dogon de Mali, etc.)[1] celebraban el nacimiento del niño sol.  

Esa casualidad festiva o “coincidencia religiosa” es así porque la iglesia católica tuvo la necesidad de adaptar una “festividad pagana”, muy antigua, como estrategia de conversión al cristianismo.


Navidad

Navidad del latín nativitas (natividad) significa nacimiento. Fueron los romanos los que, en su expansión territorial, llevaron la festividad de la navidad a muchas regiones de Europa, entre ellas España, y de ahí a México.

Cabe mencionar que, sobre la fecha del nacimiento de Jesucristo, en realidad, la Biblia no proporciona ese dato, jamás lo menciona. Es decir, la fecha del 24 y 25 de diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús, no es mencionada en los textos bíblicos. Bueno, ni siquiera los primeros cristianos (llamados primitivos, del siglo I al III) celebraban el nacimiento de Jesús en esa fecha.

 


El sol invicto

La observación del movimiento de los astros y la determinación de los fenómenos astronómicos como los solsticios y los equinoccios han sido características de las más avanzadas culturas de la antigüedad. Los persas celebraban el nacimiento del sol invencible a quien llamaban Mitra (el sol invicto) el 25 de diciembre. Cuando el Imperio Romano se expandió por toda Europa y parte de Asia, los romanos adoptaron el culto a Mitra. Posteriormente, los emperadores romanos adoptaron para ellos el título de Sol Invictus (sol invicto).

Tiempo después, los romanos adoptaron otra religión, el cristianismo, en la época del emperador Constantino (siglo IV), apareciendo por primera vez la navidad como una festividad cristiana, en la que se pretendía mostrar a Jesucristo como el verdadero sol invicto. Se adaptó entonces la festividad del Sol Invictus del 25 de diciembre en la figura del nacimiento de Jesús.

Cabe mencionar que antiguamente, según algunas menciones, en Europa el solsticio de invierno se celebraba el 25 de diciembre en el antiguo calendario juliano.[2] Hoy nos rige el calendario Gregoriano, y algunos ajustes temporales se han realizado con el calendario anterior.

Para los antiguos mexicanos el sol invicto fue Huitzilopochtli, ya que siempre resultaba victorioso en su lucha contra los señores del Mictlan, la región de los muertos. Fue el erudito y sabio alemán Eduard Seler (antropólogo y etnohistoriador), el primero en hacer la propuesta de que Huitzilopochtli era en realidad una representación simbólica del sol: “…es sin duda el joven dios del sol que asesina al fantasma de la noche y echa al ejército de las estrellas.”[3]   

La mayoría de los estudiosos de la cultura mexica están de acuerdo en identificar a Huitzilopochtli con el sol e interpretan la fiesta de Panquetzaliztli como representación del nacimiento del astro. Seler fue el primero en apuntar la atención al mito del nacimiento de Huitzilopochtli en el Coatépec para interpretarlo como la salida del sol que derrota a su hermana mayor la luna, Coyolxauhqui, y a sus hermanos Centzonhuitznahua, las cuatrocientas estrellas sureñas.[4]

 

Este sol invicto mexicano, Huitzilopochtli, no solamente nacía en los últimos días de lo que ahora es el mes de diciembre, sino que, además, según los mitos cosmogónicos de los antiguos mexicanos, este había nacido de una virgen.

Puede imaginar usted la cara de los sacerdotes españoles cuando los antiguos tlamacazqueh les dijeron que en sus historias antiguas se mencionaba que Huitzilopochtli había nacido de una mujer que había quedado embarazada “sin conocer hombre alguno”, es decir, siendo virgen. Los españoles se han de haber quedado perplejos.

 


El niño dios

Algunos estudiosos creen que, cuando los religiosos españoles observaron que los antiguos mexicanos celebraban una festividad religiosa en la que se conmemoraba el nacimiento de un “dios” a finales de diciembre, y que a ese dios llamaban “niñito”, buscaron entonces la estrategia religiosa para adaptar ese niñito sol y convertirlo en el niño Jesús. Realizaron su labor de conversión, y “convencimiento” (no siempre pacífico) para que la sociedad nahua –y otras sociedades indígenas que compartían la misma cosmovisión–, terminaran aceptado la adoración al “niño Jesús”, al “verdadero” “niño dios”.

Podemos afirmar, basado en lo anterior, que el culto actual a la figura del niño dios, que es el niño Jesús, tiene sus antecedentes históricos y culturales en el culto de los antiguos mexicanos a Xiuhpiltontli, el niñito precioso, el niño sol.  

Así que, ayudó al proceso de conversión al cristianismo el que Jesucristo también “naciera” en una fecha muy próxima –tan sólo unos días– del nacimiento del antiguo niño solXiuhpiltontli. Coincidían los nacimientos en la misma época del año, aunque en realidad, como ya vimos, no es una “coincidencia”, pues provienen, ambos nacimientos, de una celebración tradicional muy antigua: el nacimiento del sol. Fenómeno astronómico conocido hoy como el solsticio de invierno.

 


Arbolito de Navidad

Por último, sobre el arbolito de navidad, ese árbol al que se le cuelgan varios adornos en la época navideña, ¡también ya lo teníamos! Sólo que en lugar de esferas se les colgaban pequeñas banderitas o papel de colores. Cito unas palabras del fraile dominico fray Diego Durán que habla de esta antigua “superstición” mexicana de colgarle objetos a un árbol en esta época del año:

“Había otra superstición y el día de hoy la he visto en algunas partes…que nunca acaban de desechar perfectamente de desarraigarse de estas ceremonias y bajezas tan sin fundamento. La ceremonia era que a todos los árboles frutales y plantas ponían este día unas banderetas pequeñas: a los cerezos, a los zapotes de todo género, a los aguacates, a los guayabos, a los ciruelos, a los tunales, a los magueyes, et. En fin, a todos los árboles ponían estas banderetas.”[5]

 

 Fuentes:

Fray Bernardino de Sahagún, Primeros memoriales, “Panquetzaliztli, icuac, tlacatia in Uitzilopochtli (Panquetzaliztli, cuando nacía Huitzilopochtli).

Historia de los mexicanos por sus pinturas (Anónimo del siglo XVI)

Fray Toribio de Benavente “Motolinía”, Memoriales, “Panquetzaliztli. Esta fiesta era el nacimiento de Uichilobos de la virgen”.

Fray Bernardino de Sahagún, Historia General de las Cosas de la Nueva España, Libro III.

Gabriel Kenrick Kruell, “Panquetzaliztli. El nacimiento de Huitzilopochtli y la caída de Tezcatlipoca”

Juan Chapa, “¿Por qué se celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre?”

“La fecha de nacimiento de Jesús el Cristo”, 14400.net

 “Los solsticios, momentos extremos del año”, asteromia.net



[3] Eduard Seler, “Los cantos religiosos de los antiguos mexicanos”, en, Estudios de Cultura Náhuatl, No. 47, Enero-Junio 2014, UNAM, p. 261

[4] Gabriel Kenrick Kruell, Panquetzaliztli. El nacimiento de Huitzilopochtli y la caída de Tezcatlipoca, http://www.iifilologicas.unam.mx/estmesoam/uploads/Vol%C3%BAmenes/Volumen%2010/panquetzaliztli-nacimiento-huitzilopochtli.pdf, 14 Diciembre 2016.

[5] Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e Islas de la Tierra Firme, México, Editorial Porrúa, Tomo I, 2006, p. 284

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