Xochipilli y Cenicuixi

26 de Agosto 2020-08-26

Por Karloz Miranda Yaoehecatl



El sol naciente, el sol niño, el teñido de rojo, el príncipe joven, el hermoso, el que ostenta el bastón corazón, el señor de lo sublime, de la música y de la poesía, el sol joven, también llamado el príncipe de la flores y mejor conocido con el nombre de Xochipilli, tiene en su cuerpo cuatro tipos de flores bien identificadas (en su escultura del Museo Nacional de Antropología), flores que se vinculan con el mundo de lo sagrado, de lo espiritual, que permiten el acceso a otras realidades y el contacto con las energías, con las fuerzas, con las divinidades.

Una de estas flores es la que se conoce con el nombre de Sinicuichi o Sinecuiche, tal vez llamada antiguamente como Cenicuixi(huitl), cuya traducción sería algo así como: la primer planta en tomar o poseer, o, planta en tomar o poseer lo primero, del nahuatl, Ce –uno o primero-, ni –yo, ser-, cui –tomar, tomar algo, tomar posesión, traer-, xihuitl- entre sus varias traducciones además de año y turquesa, también están, cometa, hierba o planta-. ¿Y qué es aquello primero que esta planta podría tomar o poseer? La energía del sol, su luz, su calor, su tonalli.

Hay que recordar que en la cosmovisión de los antiguos mexicanos, las flores eran símbolos solares, pero todas aquellas flores de color amarillo (y sus rangos de color en tonalidades anaranjado y rojo) eran la flores solares por excelencia, pues se creia que el color amarillo de la flor estaba estrechamente vinculado con el calor y la energía del sol. Así, estas características de color –y de calor, ya que varias de estas plantas eran consideradas calientes en sus formas medicinales para curar enfermedades frías–, evidenciaban que albergaban el tonalli de Tonatiuh, el sol.

Actualmente, la flor de Sinicuichi o Sinecuiche (Cenicuixi) es mejor conocida con el nombre común de hierba de los espíritus o San Francisco. La flor, de un hermoso color amarillo es de seis pétalos tal y como aparece en la escultura de Xochipilli, resaltando los pistilos  a manera de círculos con un punto en el centro.  

El consumo de esta planta sagrada o planta de poder, provoca estados alterados de consciencia. En términos energéticos o espirituales podemos decir que, se le atribuyen poderes “sobrenaturales” y se dice que te pone en contacto con “las divinidades”. Al parecer, la planta te puede hacer recordar vivencias o experiencias muy antiguas, incluso de tu niñez, como si fueran recuerdos que tuvieras de apenas un dia anterior, es decir, mejora la memoria. También se sabe que permite tener experiencias auditivas, como escuchar sonidos de la naturaleza con mucha precisión, es decir, se agudiza el sentido auditivo, o escuchas voces, de niño, principalmente; por eso algunos dicen que es un “alucinógeno auditivo”, pues también se pueden deformar los sonidos y escuchar como si vinieran de lejos.

Efectos físicos: relajamiento total del cuerpo, euforia, mejora la memoria, disminución de la frecuencia cardiaca, se dilatan los vasos coronarios, se reduce la presión arterial.

Usos medicinales. La flor de Sinicuichi (Cenicuixi) se ha recomendado como un remedio eficaz para tratar enfermedades como la sífilis. Es un potente diurético y laxante. También ayuda a eliminar toxinas a través de la sudoración, pues como se mencionó, es una planta caliente (solar). Puedes darte un baño con esta flor, en una tina, además de relajar tu cuerpo ayuda a cicatrizar heridas.

Contraindicaciones. El abuso, el exceso y no saber las dosis adecuadas en el consumo de esta planta puede traer riesgos graves y dañinos para la salud. Puede bloquear la memoria permanentemente o perdida de ella, problemas para ver bien, posible perdida o alteración auditiva. Aletargamiento corporal, somnolencia profunda y prolongada.

Para el consumo adecuado de esta planta sagrada, se debe consultar a las personas adecuadas, eruditas y con conocimientos sólidos y profundos sobre medicina tradicional. Se debe hacer, de preferencia, en el marco de un ritual, de una ceremonia, con supervisión del tlamatini o persona de conocimiento que guía la ceremonia. Por supuesto, si ha de ingerirse en las formas adecuadas, debe hacerse con el debido respeto y solicitando el permiso consabido a la planta sagrada.

A Xochipilli, el sol joven, gracias por esta flor.  

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