De México para el mundo, un regalo de Quetzalcoatl.

14 de Julio 2020-07-14

Por Karloz Miranda Yaoehecatl



De México para el mundo, un regalo de Quetzalcoatl.

Cuenta la leyenda, que hace muchos años, después del sacrificio de los “dioses” allá en Teotihuacan, poco después de la creación de la humanidad,  Quetzalcoatl descendió a la tierra y enseñó a los hombres a cultivar la planta del maíz. Observó que los hombres trabajaban arduamente en la siembra y cosecha del alimento sagrado y también se percató de que carecían de ciertos momentos de beneplácito, regocijo, placer y alegría. Decidió entonces Quetzalcoatl darles otro regalo que deleitara sus sentidos, un placer que hasta entonces estaba reservado, única y exclusivamente a los señores del cielo, a las divinidades.

Se dice que robó un árbol muy especial del espacio sagrado, lo sembró en la tierra y pidió la ayuda de Tlaloc y Xochiquetzalli para que este árbol sustraído del Omeyocan se pudiera dar en la tierra y creciera hermoso, fuerte y diera buenos frutos.  

Con la ayuda del señor de la tierra y de la princesa de las flores, el árbol divino se adaptó a su nuevo hogar y creció fuerte y robusto. Al fin, tomó Quetzalcoatl de este árbol su fruto, llamó al hombre, y le obsequio su regalo celestial, sus primeras semillas de cacao.

Cuenta la leyenda que de las semillas sembradas por los hombres nació un bello y hermoso árbol de hojas grandes que daba un fruto de color rojo parecido al corazón humano. Quetzalcoatl enseñó a los hombres a recoger estos frutos, sacar las semillas de su interior, tostarlas, molerlas, agregarles agua para hacer una pasta la cual se calentaba, se batía hasta formar espuma y se dejaba enfriar para beberlo. Nació así el xocolatl.[1] A este árbol llamaron los mexicanos cacao-cuauitl,[2] árbol de cacao.

Al principio, los antiguos mexicanos le agregaban chile al xocolatl, después le agregaron más elementos a esta bebida sagrada: harina de maíz, achiote, vainilla y miel. Esto redujo lo amargo de la bebida, aunque siguió siendo picante pero energética.

El xocolatl guardaba un tesoro en su interior. Y esa habría sido la verdadera razón del por qué Quetzalcoatl regalara el cacao a la humanidad. Según la leyenda, Quetzalcoatl había otorgado el chocolate a los hombres para dotarlos de inteligencia, para que fueran sabios y grandes artistas, pero sobre todo, y lo más importante, para que en su corazón creciera el sentimiento del amor. El xocolatl escondía en lo más profundo de su ser, el sentimiento más puro y hermoso del universo: el amor.



[1] (xococ: agrio, amargo; atl: agua= “agua amarga”. También puede ser de “xocotl”, “fruto” = “agua del fruto”).

[2] Nombre científico: Theobroma cacao

Les fue regalado a los antiguos mexicanos el secreto del xocolatl, y éstos lo atesoraron en su corazón, lo guardaron, y agradecieron por el obsequio divino.

Llegaron los españoles, y con ellos un mundo distinto. Llevó Hernán Cortés el xocolatl a España causando gran expectación y aceptación en la realeza ibérica. Se menciona que el xocolatl fue tanto de su agrado, que las princesas de la corte lo tomaban a escondidas. De España paso al resto de Europa, convirtiéndose en una bebida exclusiva y propia de la nobleza.

Fueron los europeos quienes comenzaron a condimentar el xocolatl con especias como la pimienta. Pero no fue hasta su encuentro con el azúcar y la canela –dos ingredientes de origen asiático, India y Sri Lanka–, que el xocolatl mexicano comenzó su transformación al chocolate actual.

Es en Italia, en el siglo XVII, que las semillas de cacao tostadas, comienzan a preparase únicamente con agua y azúcar. En Alemania consideraban el chocolate como un medicamento y sólo lo vendían en farmacias. En Inglaterra lo empezaron a elaborar en forma de pastelillos.

Creció la fama del chocolate en el mundo, y se le llegó a atribuir propiedades afrodisiacas y excitantes, lo cual generó controversia en las altas esferas religiosas, y beneplácito en la población. La iglesia católica llego incluso, en ciertas ocasiones, a prohibir  su consumo con amenaza de excomunión.  

Cuando el xocolatl mexicano fue llevado a España, reinaba entonces el rey Carlos I, quien también era rey de un extenso territorio y de un gran imperio llamado “Sacro Imperio Romano Germánico”. Por esta razón, el rey de España recibía también el título de Carlos V. Así, el xocolatl mexicano pasó del señorío de Motecuzoma Xocoyotzin al imperio de Carlos V. En otras palabras, fue en el imperio de Carlos V que el chocolate se extendió por toda Europa, creciendo su fama, y siempre siendo una bebida de elite, de la nobleza, de privilegiados a su aroma, sabor y deleite.

Independientemente de su poder excitante y de sus propiedades afrodisíacas que se le han llegado a atribuir al chocolate, hoy se sabe que es un excelente tónico o remedio contra la tristeza, la irritabilidad y la ansiedad, y esto se debe en gran parte a la composición química de sus elementos.

Actualmente, diversos estudios científicos han demostrado que ciertos componentes químicos que se encuentran en el chocolate son exactamente los mismos que se generan en el cerebro humano cuando éste se enamora.

La química de la felicidad y del amor esta en el chocolate. El ancestral xocolatl contiene algunos elementos químicos que afectan o influyen sobre las emociones del ser humano. Entre varios de sus componentes químicos que tiene se encuentran:

Teobromina. Alcaloide estimulante del sistema nervioso, activa los sentidos, reduce la presión arterial. Se le atribuyen propiedades afrodisíacas, produce sensación de placer. Ayuda contra la tristeza, la ansiedad y la irritabilidad.

Triptófano. Aminoácido que provoca la liberación de serotonina, un neurotransmisor que activa y regula la sensación de placer, tiene un efecto antidepresivo.  

Anandamida. Es un neurotransmisor que se desarrolla en el sistema nervioso central y produce una sensación de paz y felicidad. Incrementa el placer del gusto. Ayuda en el tratamiento del dolor, disminuyéndolo.

Feniletilamina. Este aminoácido contenido en el cacao se convierte en un poderoso neurotransmisor en el cerebro humano, produce un sentimiento de bienestar y una especie de sensación muy parecida al “enamoramiento”, además de cierta “excitación”. Asimismo, la feniletilamina es la causante de producir otra substancia química en el cerebro, la dopamina, ésta es la responsable de las sensaciones del “amor romántico o salvaje”. Se menciona que la dopamina puede producir oxitocina, una hormona que activa el deseo sexual.

Pues bien, esas substancias químicas que se encuentran de forma natural en las semillas de cacao y producen todas esas sensaciones de bienestar al tomar o comer chocolate, justamente, algunas de esas substancias son las mismas que el cerebro humano produce, genera, también de manera natural, cuando se encuentra enamorado, es, la química del amor.

Cuando nos enamoramos, cuando sentimos amor por otra persona, se activan varias áreas del cerebro produciendo una química de elementos suigéneris y extraordinaria que harán que nos sintamos estupendamente bien. Todo a nuestro alrededor nos parecerá maravilloso, hermoso, bello, romántico; oleadas de bienestar, de felicidad y de placer nos invaden. Sin saberlo, nos encontramos dopados, anestesiados, “drogados”, por la química del amor.

Ahora, los elementos químicos que se activan en el cerebro cuando nos encontramos enamorados:

Dopamina: Produce placer y deseo sexual; hace que repitamos lo que nos produce placer (sexo y comida). Sensación de euforia. La dopamina es la que nos vuelve adictos al amor.

Serotonina: Es el neurotransmisor de la felicidad. Actúa sobre las emociones y el estado de animo. Genera optimismo, buen humor. Su alteración crea sentimientos y conductas de obsesión por el otro.

Oxitocina: Produce una sensación de confianza en el otro. Sentimiento de “unión” (somos uno mismo). Ayuda en la liberación de dopamina y serotonina. 

Feniletilamina: Activa la secreción de dopamina y de oxitocina.

Como se puede observar, los elementos comunes entre la química del chocolate y la química del amor es la feniletilamina (activa dopamina y oxitocina) y la serotonina (encontrada en triptófano), son las mismas substancias químicas tanto en el chocolate como en el cerebro humano cuando esta enamorado.

Esos son los componentes químicos del amor, encontrados también en el chocolate, o mejor dicho, en las semillas del xocolatl, el cacao, aquellas primeras semillas que Quetzalcoatl otorgó al hombre como un regalo de las divinidades, semillas que en su interior contienen los elementos fundamentales del amor.

A principios del siglo XVI, Mexihco-Tenochtitlan fue invadido por gente extraña, allende el mar, montada a caballo, portando armas desconocidas hasta entonces. Los antiguos mexicanos vieron como su mundo fue destruido, muerte y desolación recibieron… A cambio, México entregaría una de sus riquezas más preciadas, uno de sus tesoros más escondidos.

México entregó a los invasores españoles las semillas sagradas del cacao, el obsequio, el regalo de Quetzalcoatl. En esas semillas, México otorgaba al mundo, no sólo el secreto del chocolate, sino también otorgaba, de alguna manera, semillas de amor al mundo. 



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