Danzan en el corazón de México por el bienestar de la humanidad

07 de Abril 2020-04-07

Por Karloz Miranda Yaoehecatl




52 danzantes se reunieron en el corazón de México para ofrendar su rezo en movimiento y elevar su canto y el humo del copal por el bienestar de nuestro país, del planeta y de toda la humanidad.

Este domingo 29 de Marzo del año en curso, a las 11:55 a.m. en punto, varias personas vestidas de blanco se reunieron alrededor del asta bandera en el Zócalo de la Ciudad de México para realizar una ceremonia de danza azteca. Dicha ceremonia fue realizada como una ofrenda para pedir -como dicen los danzantes- a la Gran Energía Creadora, al Dador de la Vida, al Gran Espíritu, al Señor Ometeotl, por el bienestar de todos los mexicanos, por el bienestar de la Madre Tierra, y por el bienestar de toda la humanidad, que en estos momentos está pasando por una situación muy difícil y de gravedad por el virus que ha ocasionado una pandemia en todo el planeta Tierra, el covid-19 o coronavirus 2019.

Desde un principio se pensó que las autoridades no iban a permitir la realización de dicha actividad junto al hasta bandera, debido a que ya hace mucho tiempo Gobierno Central no permite la danza azteca en el Zócalo –se requiere tramitar un permiso especial que lleva tiempo– y además porque las autoridades, debido al conavid-19, han estado pidiendo a la población mexicana que ya no salga de sus casas y que eviten reuniones masivas. Por esta razón los organizadores de esta ceremonia azteca, ritual mexica, pensaron en hacer una ceremonia corta, breve, y no reuniendo a mucha gente. Y como era de esperarse, llegaron las autoridades de Gobierno Central para informarse de lo que pretendían hacer los danzantes en el Zócalo. Afortunadamente para el grupo de danzantes, las autoridades les permitieron realizar su ceremonia siempre y cuando ésta fuera breve.

Purificando el espacio con el humo del copal, los danzantes formaron un círculo alrededor del asta bandera en cuya cúspide ondeaba la bandera mexicana bajo un cielo azul limpio y un sol resplandeciente. Iniciaron su ceremonia pidiendo permiso a los 4 rumbos, al estrato celeste –donde habitan el padre Sol, Tonatiuh, y demás energías o divinidades celestes– y a la Madre Tierra. Iniciaron su rezo en movimiento con la danza de Tonatiuh o Sol, continuando con las danzas de, Tonantzin (Nuestra Venerable Madre Tierra), Iztacuauhtli (Aguíla Blanca), Centli (Maíz), Tlalli (Tierra), Tezcatlipoca (Espejo que humea), y Tletl (Fuego).

Bajo un sol radiante, los danzantes ofrendaron sus pasos, sus danzas, elevando el humo del copal. Se les dijo que tomaran consciencia de lo que estaban haciendo, que con todo el amor de su corazón intencionaran sus danzas, cada paso que realizaban, todo estaba enfocado a pedir por el bienestar de la humanidad, por la sanación de los enfermos, por la pronta erradicación de ese virus que tanto daño a hecho al ser humano.

Al final, los danzantes hicieron un espiral humano alrededor del hasta bandera y ofrendaron un canto al Señor Ometeotl por la salud de todos los enfermos, y para que la situación de toda la humanidad mejore muy pronto.

Como era de esperarse, todo esto no se pudo realizar en un tiempo “breve” como esperaban las autoridades, y ya en la parte final de la ceremonia comenzaron a amenazar con traer a la policía para que los quitara de ahí.

Finalmente, dieron su Palabra los Jefes de danza azteca que estuvieron presentes, pidiendo sobre todo, y enviando el mensaje, que no tuvieran miedo, que no sientan temor, que la verdadera enfermedad no es el virus sino el miedo. Que el sistema inmunológico del ser humano, su sistema de defensa, se deprime o se debilita si tiene miedo. Que saquen el miedo de su mente, de su corazón y de su espíritu. Que fortalezcan su Tonalli.

Por último, agradecieron a las autoridades de Gobierno Central –que se encontraban ya desesperados y querían que ya se marcharan– por haberles permitido realizar esta ceremonia en el corazón de México.

Esta ceremonia de danza azteca fue organizada por el Calpulli Metzcualo-Tonalyeztli del Centro Histórico de la Ciudad de México, quien agradeció a todas las personas, a todos los danzantes, que hicieron acto de presencia para poder llevar a cabo dicho ritual. Como se mencionó en un principio, fueron 52 personas en total quienes hicieron posible dicha ceremonia. Una mención especial para el Jefe Alejandro Cozcacuauhtli del Calpulli Xiutecuhtli-Tletl y a Margarita Acatzin que apoyaron en esa ceremonia, así como a todas las personas del Taller de Danza Azteca Yaoyeztli que ahí estuvieron.

Por supuesto que habrá críticas y comentarios negativos de por qué hicieron eso cuando el Gobierno Federal te esta pidiendo que te quedes en tu casa y no salgas de ella para evitar contagios. Pero un danzante cree en lo que hace y vive su cultura. Muchas personas no los van a comprender, pero sólo un danzante sabe porque hace lo que hace. Sus ancestros, sociedades guerreras, le heredaron una visión muy diferente sobre la vida, la muerte, el universo y el ciclo de la existencia.

Karloz Miranda Yaoehecatl