Ceremonias al Sol. México antiguo.

Por: Karloz Miranda Yaoehecatl

Sin duda, una de las ceremonias más importantes del México antiguo era la que estaba dedicada al sol. Se trataba de agradecer a Tonatiuh por el comienzo de un nuevo día, por un nuevo amanecer.

Saludo al Sol

Todos los días, sin faltar uno, amaneciendo, los antiguos mexicanos esperaban la salida del sol en el horizonte, por el rumbo del tlahuiztlampa (el lugar de la luz-oriente) para recibirlo, levantando las manos hacia él, ofrendando el aromático humo del copal, acompañado con el sonido de los caracoles (atecocolli) y de los tambores (huehuetl).

En esta ceremonia para recibir a Tonatiuh los antiguos mexicanos ofrecían en primera instancia su palabra, es decir, un discurso bien elaborado, adornado con bellas expresiones, metáforas, a través de las cuales expresaban agradecimiento y respeto. Le ofrendaban también –además de lo antes dicho–, cantos y danzas.

Los nombres del Sol

Varios nombres dieron los antiguos mexicanos al sol: Tonatiuh (El que hace el día); Cuauhtlehuanitl (Águila que asciende); Xiuhpiltontli (Niñito precioso); Iztacuauhtli (Águila blanca); Tonametl (Rayo de luz).

Esta ceremonia para recibir al sol también la hacían en el atardecer, cuando el sol comenzaba a ocultarse por el horizonte del poniente (cihuatlampa) para despedirlo. Levantaban las manos hacía él, ofrendaban su palabra, su copal, sus cantos y sus danzas.

Ofrenda de sangre

En ocasiones, algunas personas –principalmente los tlamacazqueh (hombres religiosos)– también ofrendaban su propia sangre. Con puntas de maguey sangraban sus orejas o sus pantorrillas. Ofrendaban sangre porque ésta era considerada el mayor símbolo de la vida y era, para ellos, el mejor obsequio de sí mismos que podían ofrecer.

“Todos los días del mundo ofrecían sangre e incienso al sol… ofrecíanle sangre de las orejas…y haciendo esto decían: ya ha salido el sol, que se llama Tonametl, Xiuhpiltontli, Quauhtleoanitl; no sabemos cómo cumplirá su camino este día, ni sabemos si acontecerá algún infortunio a la gente […] Y luego enderezaban sus palabras al mismo sol, diciendo: ¡Señor nuestro, haced prósperamente vuestro oficio!”[1]

Una forma de agradecimiento

Saludar al sol en el amanecer era una forma de agradecer por la vida y por la existencia, así lo entendían y lo hacían los antiguos mexicanos. Se levantaban muy temprano para realizar esta práctica ceremoniosa. Para ellos era imprescindible ver el momento justo en que el sol comenzaba a aparecer por el horizonte. Y entonces, elevando su voz, sus cantos, el sonido de sus instrumentos musicales y el tlemaitl (sahumador), agradecían. Si algo tuvieron los antiguos mexicanos, como principios y valores fundamentales, fue el agradecimiento, sobre todo por ver un nuevo amanecer.

Y no solamente realizaban esta práctica ceremoniosa al iniciar el día, como mencionamos anteriormente también lo hacían en el atardecer, en el ocaso. Agradecían por el día que acababan de vivir, y despedían al sol, esperando verlo aparecer a la mañana siguiente.

Y así, todos los días, tanto en el amanecer como en crepúsculo, se daba gracias por un día más de vida, se daba gracias por la existencia.

“Esto se hacia cada día, a la salida del sol; ofrecíanle incienso cuatro veces cada día … Comenzaban luego a cantar y a bailar, con el atambor y con el teponaztli, y cantaban algunos de los cantares en saliendo el sol.”[2]

Retomar prácticas culturales antiguas

Hoy en día, rara vez volteamos hacía el sol para agradecer por su calor y su luz. O cuando nos levantamos de la cama resulta que ya amaneció, ni siquiera vemos el momento en que comienza a amanecer… El ocaso del sol en el atardecer, para nuestra sociedad actual, no es motivo de agradecimiento sino de salir corriendo del trabajo para ir a “descansar” viendo la televisión o hacer otras actividades.

Nuestros ancestros realizaron unas prácticas culturales que valdría la pena reconsiderar e incorporarlas a nuestra vida cotidiana, si bien no fuese posible del todo, al menos una parte de ellas. Saludar al sol en las mañanas y dar gracias por un nuevo día es un buen hábito que podemos incorporar. Además de ser un buen comienzo para iniciar el día. O tomarnos un tiempo para ver el ocaso, con calma, y dar gracias por lo vivido ese día.

Ser mexicano no es solamente haber nacido en México, ser mexicano es vivir la mexicanidad, es vivir la Mexicayotl (esencia de lo mexicano). Y para eso, necesitamos descubrir o redescubrir que o cuales eran aquellos elementos que conformaban la esencia de lo antiguamente mexicano. Cuales eran aquellos principios y valores que podemos incorporar al México actual, al México moderno.

Para ser auténticos mexicanos, o para intentar acercarnos a ello, necesitamos recuperar o reincorporar algunas cosas, elementos, prácticas culturales, principios y valores, del México antiguo. Algunas de aquellas cosas que fueron parte de la forma de vida de nuestros ancestros, de nuestras culturales ancestrales, de los antiguos mexicanos.


[1] Fray Bernardino de Sahagún, Historia General de las Cosas de Nueva España, Editorial Porrúa, México, 2006, p. 167

[2] Ibidem, p.167,487

Post Author: Apromeci

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