La Xochipila, un antiguo centro ceremonial. 3ª Parte.

Por: Karloz Miranda Yaoehecatl

Sincretismo cultural y religioso

Llegados los españoles en el siglo XVI al reciente continente “descubierto”, la iglesia católica, en su proceso de evangelización de las nuevas tierras conquistadas, substituyó el antiguo sistema de creencias de los pobladores nativos por el suyo propio, imponiéndolo en muchas ocasiones a la fuerza o de manera violenta. De esta manera, muchos antiguos centros ceremoniales, templos o teocaltin[1] fueron destruidos, así como las esculturas o imágenes que había en ellos. Y sobre muchos de aquellos antiguos teocaltin fueron construidas las parroquias o iglesias del catolicismo, significándose con ello la conquista espiritual, es decir,  la imposición de una religión sobre otra.

De esa misma forma, la iglesia católica buscó substituir la festividades religiosas principales de la población indígena, prácticas que consideraba paganas,[2] por las festividades religiosas del calendario católico. Así, los antiguos eventos astronómicos como los solsticios en los que se celebraba a Huitzilopochtli (el colibrí de la izquierda) o a Xiuhpiltontli (el niñito precioso), simbolizando el nacimiento del sol en el solsticio de invierno, o a Xochipilli, simbolizando el sol joven en el solsticio de verano, fueron substituidos por las festividades católicas del 24 de Diciembre y el 24 de Junio respectivamente.

Cabe mencionar que la iglesia católica solamente celebra estos dos nacimientos, el de Jesucristo y el de Juan el Bautista; el primero por obvias razones, y el segundo por ser el último profeta precursor de Jesús el Cristo. La iglesia católica no celebra ningún nacimiento para otro santo más que para Juan el Bautista, no lo hace para ningún otro mortal convertido en santo.[3] Y cabe observar, como dato curioso, que Juan el Bautista y Jesús el Cristo, de los cuales se celebra su nacimiento, substituyeron precisamente a dos figuras que en el México antiguo estuvieron muy asociados al sol, a Xochipilli y a Huitzilopochtli (Xiuhpiltontli) ambos símbolos solares, y que ambos nacían en los dos solsticios, uno en el solsticio de verano y el otro en el solsticio de invierno, respectivamente. Pareciera que no sólo se substituye a la figura divina sino también el hecho del nacimiento.

Nacimiento de Huitzilopochtli, “El Colibrí Zurdo”, en el Solsticio de Invierno.

Sin embargo, pese a la substitución y a la imposición de la religión católica por parte de los españoles, la población indígena de aquel tiempo no olvidó ni dejó para siempre sus prácticas antiguas, al menos, no del todo.

“Y ahora, nosotros

¿destruiremos

la antigua regla de vida?

¿La de los chichimecas,

de los toltecas,

de los alcohuas,

de los tecpanecas?”[4]

Los antiguos mexicanos buscaron una estrategia, una manera para poder continuar con sus creencias o practicas ancestrales, una forma de supervivencia de su cosmovisión milenaria. La encontró en el sincretismo cultural y religioso.[5] Al principio, ocultaban las antiguas imágenes debajo de los altares católicos o detrás de los santos. Después, traspasaron sus prácticas ancestrales de sus antiguas divinidades a la nueva religión que les habían impuesto y a sus imágenes.

Con el tiempo, el transcurrir de muchos años y la formación religiosa o católica de las nuevas generaciones –el trabajo con los niños fue primordial–, aquella estrategia quedó en el olvido y mucha población indígena se convirtió al cristianismo por convicción. Aunque, muchas prácticas indígenas antiguas se conservaron en el marco de una tradición sincretizada, como por ejemplo: el hecho de encender los sahumadores, colocar un altar (momoztli), encender un fuego (ya en el sahumador o representado en las veladoras o cirios), ofrecer humo de copal, ofrecer alimentos, colocar papeles o listones de colores, ofrendar flores, hacer arreglos florales o con ramas de los árboles a los cuales llaman enramadas; algunas enramadas tiene forma de arcos que funcionan a manera de puertas, hacer bastones con flores o los llamados bastones floridos. La idea del bastón es otorgar algún mando. Por otro lado, la intención de enramar o enflorar el espacio es con la idea, no sólo de embellecerlo, sino principalmente de consagrarlo, así se crea un espacio sagrado.

Supervivencia de una cosmovisión antigua en las prácticas ancestrales.
Momoztli (altar) del Grupo de Danza Azteca Metzcualo-Tonalyeztli.

Otras prácticas que se han conservado son hacer cantos y danzas, y usar algún instrumento musical antiguo como las sonajas o ayacaxtin, cascabeles o coyoltin, silbatos u ocarinas, el tambor o huehuetl y el teponaztli.[6] Todas éstas prácticas y más elementos de la cosmovisión antigua se conservaron, sólo que ahora frente a las imágenes de la religión católica. Ese es el sincretismo cultural y religioso que opera a la fecha en muchos pueblos y comunidades indígenas.  

En el caso de La Xochipila, los monjes agustinos habrían decidido dedicar el antiguo centro ceremonial a la figura católica de San Juan Bautista por la cercanía de la fecha de su nacimiento con las ceremonias antiguas que se llevaban a cabo alrededor de la fecha del solsticio de verano, como ya se mencionó. Y también, de algún modo, por la relación que tiene el solsticio de verano con el inicio de las primeras lluvias. De esta manera se vinculó también al santo católico con el inicio de la época de lluvias.[7] 

Fue ésta la estrategia de evangelización, inculcando el culto a San Juan Bautista a los pobladores de la región. La iglesia católica, o aquellos frailes que llegaron a la región, en su búsqueda de una estrategia de evangelización, asociaron la figura del santo católico con el solsticio de verano y con el inicio de las lluvias para que tuviese el efecto deseado. Con el tiempo, los habitantes del lugar, junto con los vestigios prehispánicos del antiguo teocalli, comenzaron a conmemorar la festividad, según el santoral católico, de San Juan Bautista el 24 de Junio. Así, se dio origen al sincretismo cultural y religioso de la zona.

La festividad actual de La Xochipila

Actualmente se lleva a cabo una festividad religiosa en ese antiguo centro ceremonial prehispánico conocido como La Xochipila o, mejor dicho, en lo que queda de él sobre esa enorme peña o peñasco. La festividad religiosa esta dedicada a San Juan Bautista –en primera instancia, por las razones ya mencionadas: el sincretismo cultural y religioso, pero detrás de ello se esconde un trasfondo cultural y de la cosmovisión del México antiguo–, y los pobladores le llaman “la fiesta de Juanito Techachalco”,[8] o de San Juanito Techachalco, y se celebra el día 24 de Junio, que es el día en que se conmemora el nacimiento de Juan el Bautista en todo el mundo.[9]

Ese día, Xicotepec se llena de fiesta y la población acude a La Xochipila para celebrar a Juanito Techachalco, hay música y algarabía por todas partes. La celebración inicia temprano, alrededor de las diez de la mañana, en la explanada del Palacio Municipal se llevan a cabo las danzas comunitarias de los cuatro rumbos cardinales. Hace acto de presencia la Reina de Xicotepec, coronada en el festival de primavera. Se realiza la ceremonia de enfloramiento y entrega del Bastón de Mando a las autoridades municipales. Después de esto se lleva a cabo el toque del Teponaztli, un instrumento de madera y de percusión que produce dos tonos, uno grave y otro agudo, y del cual se menciona que es autentico y original, proveniente de la época prehispánica. Este instrumento musical es representativo de la región y por lo mismo es muy apreciado y reverenciado por toda la población local. Con el sonido prehispánico del Teponaztli la población de Xicotepec, acompañada de danzantes aztecas, inicia la caminata o procesión hacia el centro ceremonial de La Xochipila.

La Reina de Xicotepec engalana la festividad de La Xochipila.
Entrega del Bastón de Mando y Teponaztli a las autoridades municipales.

Una vez que han llegado al antiguo centro ceremonial, se realizan rituales de purificación. Se ofrendan danzas, flores, el aromático humo del copal, cantos. Junto a la enorme roca, ancianos, niños, personas de todas las edades encienden sus velas, colocan flores y hacen sus rezos.  Y con el sahumador, o mejor dicho tlemaitl (mano de fuego), las mujeres que saben hacer uso de él purifican el espacio sagrado, y purifican o limpian (limpieza del aura o campo energético), usando también ramos de plantas medicinales, a todas las personas, población y visitantes que llegan ahí junto al enorme peñasco.

Foto de: Líder. Sierra Norte de Puebla. Multimedios.

Los danzantes también inician su ceremonia o rito solar para dar gracias por la existencia. Piden permiso a las fuerzas y energías de los cuatro vientos o de los cuatro rumbos para realizar su trabajo, para realizar su tlalmanalli (ofrenda). Y así, elevando su rezo a través del humo del copal, de sus pasos simbólicos de danza, de sus cantos, al padre sol, a la madre tierra y a la Gran Energía Creadora, Ometeotl,  los danzantes establecen el vínculo con lo sagrado y con aquella parte nuestra, muchas veces olvidada (o negada), de los que son nuestras raíces antiguas, ancestrales, indígenas. Los danzantes establecen el vínculo con el corazón del México antiguo.

A esta fiesta patronal de San Juanito Techachalco acuden, además de la población local, muchos peregrinos que provienen de diferentes lugares, muy alejados algunos, para pedir favores a San Juanito. Encienden su vela los peregrinos y después del rezo la colocan sobre la enorme roca, alrededor de ella o en la parte alta de la misma.

En esta festividad se realizan diferentes tipos de danzas: aztecas o de concheros, de negritos, tocotines, quetzalines, santiagueros, entre otras. Cabe mencionar que en la víspera del día festivo, 24 de Junio, se realiza una danza que llaman la “Danza de la Flores” compuesta, dicen los lugareños, de 24 sones, “12 al derecho y 12 al revés”.[10]

Hay que resaltar el hecho de que se realice en esta festividad la danza azteca o prehispánica porque ésta es precisamente el tipo de danza que se realizaba en ese antiguo centro ceremonial perteneciente a nuestras culturas ancestrales. La danza azteca que actualmente se realiza en la festividad de Juanito Techachalco es relativamente nueva comparada con las danzas tradicionales del lugar, tendrá aproximadamente poco más de diez años que se viene realizando, pero es altamente significativo y muy positivo que se haya incorporado a esta festividad y se lleve a cabo, porque implica una recuperación cultural de las formas del México antiguo y, como ya mencionamos, es el tipo de danza que hacían los antiguos mexicanos de esa región,[11] perteneciente a la cultura nahua, en las ceremonias dedicadas a Xochipilli.

Danzantes en camino al Centro Ceremonial de La Xochipila

Un agradecimiento y reconocimiento a todas las personas que hicieron posible este rescate cultural de la danza azteca para que se pudiera realizar en la festividad de San Juanito Techachalco el 24 de Junio. Una mención en especial para el Jefe Jesús, Mamá Meche, Candido Amador y Tania Jocabet Hernandez ReyesYololmetztli-,  que han trabajado todos estos años para hacer posible esto. Y un agradecimiento, también muy especial, al Sr. Gregorio Santos que ha apoyado e impulsado la realización de esta danza en el antiguo centro ceremonial, llevando grupos de danzantes y apoyándolos en todo lo que sea necesario para la realización de su rito solar, como de igual modo a apoyado en general la festividad de San Juanito Techachalco.

Tania Yololmetztli (de vestido morado) y Candido Amador (de blanco y mezclilla) tocando el Huehuetl. Foto de: Minuto a Minuto. Comunicación.

Cabe mencionar que en esta festividad el pueblo realiza una procesión con las imágenes de San Juan Bautista y de la Virgen de Guadalupe. Obsérvese la interesante analogía de los aspectos masculino y femenino que recuerdan uno de los principios fundamentales del pensamiento indígena, o mejor dicho, de la cosmovisión del México antiguo: el Principio de Dualidad. Para los antiguos mexicanos, el universo y toda la creación es dual. Existen dos fuerzas, dos energías, masculina y femenina que interactúan y se complementan y ponen en acción la maquinaria de la existencia y de la creación.    

Ese día, además de los lugareños, los peregrinos y los muchos visitantes que se dan cita para estar en la festividad de San Juanito Techachalco, también acuden los llamados “brujos” (a los que llaman tlahuana los lugareños), “shamanes” (llamados chuchunus) o curanderos, tanto de “magia negra” como de “magia blanca” según dicen algunas personas que visitan el lugar. Ahí, estas personas realizan diferentes tipos de rituales, ceremonias, invocaciones,  limpias o trabajos de curación o sanación, utilizando sus sahumadores con los que echan el humo del copal al rostro de las personas e impregnan sus cuerpos de ese aroma peculiar. Usan manojos de hierbas o, mejor dicho, plantas medicinales para barrer “las malas influencias”, las cargas negativas que traen las muchas personas que acuden al lugar.  Usan  huevos rojos de guajolota o gallinas negras, porque son más “fuertes”, dicen,  para igualmente limpiar o sanar a las personas de sus enfermedades o cargas energéticas  que dañan su estado emocional.

Cabe mencionar que, antes de hablar de “hechicerías” o “brujerías”, hay que comprender el proceso de aculturación y sincretismo religioso que tiene el lugar. Mucho de esto no son actos de “brujería” como piensan los visitantes ajenos a las costumbres de la zona, sino la expresión cultural de grupos indígenas que aún siguen luchando por conservar sus tradiciones antiguas y milenarias, y con ello, sus formas antiguas de curación y sanación, utilizando para ello, entre otras cosas, las propiedades naturales de las plantas,  lo que hoy conocemos como medicina tradicional.

Sahumadoras o Mujeres de Fuego (Tlecihuatl) purificando el espacio sagrado con el humo del copal.

El enfloramiento

En la festividad de Juanito Techachalco también se ofrendan flores, actividad propia de los antiguos mexicanos. El primer enfloramiento es para la misma roca en la que se encuentra la antigua construcción. Las personas colocan las flores que llevan sobre la peña, la visten de flores, simbólicamente le colocan su falda de flores, y con ello también se indica el inicio de la celebraciones a Juanito Techachalco.[12]

Otro de los enfloramientos que hacen los pobladores de Xicotepec es el de una estrella, hacen la forma de una estrella con flores. Llaman a este trabajo “parear” porque van en pares las flores, o las hojas de maíz que también se ofrendan, y con las cuales forman la estrella florida.

Estos trabajos hechos con flores y hojas de maíz reciben el nombre de Macuilxochitl (cinco-flor), precisamente uno de los nombres antiguos asociados a Xochipilli como ya vimos anteriormente, lo cual confirma la dedicación de la fiesta y del antiguo centro ceremonial al Príncipe de la Flores. Confirma también esto el hecho de que, la noche anterior a la celebración, los lugareños realizan la “Danza de la Flores”. Como podemos observar, el elemento siempre presente son las flores.

El enfloramiento de la peña, nombrada así misma en algunas ocasiones como La Xochipila propiamente, ¿recordará en la memoria genética del pueblo que ahí se habría encontrado alguna imagen o figura de la antigua divinidad o de Xochipilli? Además, ¿acaso no se encontraba el cuerpo de Xochipilli cubierto de flores? Es decir, ¿acaso no se encontraba también Xochipilli enflorado? ¿Y por esa razón se enflora la roca, como si se estuviera enflorando al mismo Xochipilli?

Enfloramiento de la peña o de La Xochipila como se le ha llegado a nombrar a la propia roca.
Foto de: Líder. Sierra Norte de Puebla. Multimedios.
El cuerpo de Xochipilli se encuentra cubierto de flores por todas partes, se encuentra enflorado.
La Reina de Xicotepec portando la figura, Estrella o Bastón, de Macuilxochitl (Cinco-Flor).

El significado del nombre de San Juanito Techachalco

Cabe resaltar el nombre dado a la festividad de Xicotepec como San Juanito Techachalco y no como San Juan Bautista. Por supuesto que la fiesta esta dedicada a San Juan Bautista, además, el 24 de Junio es su celebración en todo el mundo católico. Sin embargo la gente de la región decidió llamarle, en primera instancia, San Juanito y no San Juan, el cambio es significativo porque el diminutivo del nombre alude, más que a una expresión de cariño o de afecto, a un hombre joven, específicamente a un niño o adolescente. Recordemos que el lugar estaba dedicado antiguamente a Xochipilli, y ya vimos que esta antigua divinidad nahua simboliza al sol joven, pero también hay que resaltar el significado de la palabra pilli[13] que es una de la palabras que componen el nombre completo de Xochipilli.

La palabra pilli (se pronuncia pili) proviene del nahuatl y tiene diversos significados dependiendo del contexto, pero principalmente se traduce como: noble, príncipe y niño. Éstas dos últimas traducciones, la de príncipe y niño, son las que nos interesan. Si la población antigua tenia identificado a Xochipilli como el príncipe o el niño de las flores que regía este lugar sagrado, el hecho de que ahora se le llame Juanito significa que la población continua manteniendo la idea de un niño o de un príncipe joven que regía y señoreaba sobre este antiguo centro ceremonial. Es decir, encontramos en el uso del nombre Juanito una continuidad histórica y cultural del antiguo nombre de pilli, o lo que esta palabra significaba, niño.

Con respecto a la palabra Techachalco, esta significa: En las piedras puntiagudas,[14] es decir, en las peñas. La palabra es un topónimo, quiere decir que indica un lugar con su característica principal. En la lengua nahuatl los topónimos se identifican por su terminación. Una de las varias terminaciones para identificar un topónimo es la silaba “co y se traduce como “en o “en el lugar de, por lo cual se conoce a este tipo de terminaciones como locativos porque hacen referencia a un lugar o localidad. Ejemplos de topónimos son: Xochimilco (en las milpas de flores), Atenco (en la orilla del agua), Azcapotzalco (en el hormiguero), Atotonilco (en las aguas termales). Esta forma de nombrar un lugar con su característica principal es muy propia del México antiguo. Así entonces el nombre de Juanito dado por los lugareños refiere al antiguo niño o príncipe de la flores y el nombre de Techachalco a las peñas o piedras rocosas  y puntiagudas que caracterizan el lugar. En su conjunto, el nombre se traduciría: el niño (o el príncipe) que esta en las peñas (o piedras puntiagudas).

El antiguo centro ceremonial dedicado ahora a San Juanito Techachalco también recibe otros nombres: San Juanito Teponaztzintli, aludiendo al antiguo instrumento musical prehispánico, el teponaztli; San Juanito Xochipila; San Juanito Tecacahuatzintle (mazorca de piedra); San Juanito Xochipilli. Éste último corrobora lo dicho anteriormente, que la palabra “Juanito” vino a substituir la palabra “Xochipilli”.

Obsérvese el sincretismo o la mezcla cultural en la composición del nombre de la festividad. Primero el nombre español o cristiano de “Juanito” y enseguida el nombre nahua o prehispánico de “Techachalco”.  Esto es un indicador de que la población del lugar no quiso perder sus raíces indígenas o prehispánicas, o que se resistió al cambio total, encontrando en la composición del nombre una palabra nahua que les permitiese un vínculo con su pasado ancestral o indígena.

Continua en la 4ª Parte…


[1]  Plural de teocalli. Teocalli es templo, teocaltin, templos.

[2] Pagano: Que adora a dioses que, desde la perspectiva de alguna de las tres religiones monoteístas (cristianismo, judaísmo e Islam), se consideran falsos. Diccionario Google, https://www.google.com.mx/search?q=pagano&oq=pagano&aqs=chrome..69i57j0l5.2807j0j8&sourceid=chrome&ie=UTF-8

[3] ““La Iglesia celebra el nacimiento de Juan como algo sagrado y él es el único de los santos cuyo nacimiento se festeja”, explicaba el Obispo San Agustín (354-430) en sus sermones ya en los primeros siglos del cristianismo. Juan viene a ser como la línea divisoria entre los dos Testamentos, el antiguo y el nuevo. Así lo atestigua el mismo Señor, cuando dice: La ley y los profetas llegaron hasta Juan”, añadía el Santo Doctor de la Iglesia.”

https://www.aciprensa.com/noticias/hoy-la-iglesia-celebra-el-nacimiento-de-san-juan-bautista-el-ultimo-profeta-57569 Nov-2018

[4] Respuesta de los Tlamatinime, sabios nahuas, a los doce frailes franciscanos, en, Miguel León-Portilla, Filosofía Nahuatl, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2006, p. 132

[5] Sincretismo: conjuntar, conciliar o mezclar ideologías o doctrinas distintas, corrientes de pensamiento o prácticas culturales.

[6] Teponaztli: tambor horizontal de madera con dos lengüetas, cada una da un tono diferente.

[7] “La tradición del 24 de Junio también se relaciona con la llegada de las primeras lluvias del verano”, Día de San Juan: tradición que, como el agua, se va acabando, en: https://proyectopuente.com.mx/2018/06/24/dia-de-san-juan-tradicion-que-como-el-agua-se-va-acabando/, Mar-2019

[8] El 24 de Junio se celebra la fiesta de Juanito Techachalco, http://techachalcoxochipila.blogspot.com/

[9] San Juan fuera de España: cómo se celebra en otros rincones del mundo, https://www.huffingtonpost.es/2016/06/23/hogueras-san-juan-extranjero_n_10569224.html, Enero-2019

[10] “A unos días de celebrar a San Juan Techachalco en Xicotepec”: https://lidernoticias.com.mx/a-unos-dias-de-celebrar-a-san-juan-techachalco-en-xicotepec/, Enero, 2019.

[11] La danza llamada ahora “azteca” tiene una estructura muy definida. Entre varios de los elementos que la caracterizan es el realizarla en círculo, intercalados los hombres y las mujeres, porque el círculo es una representación simbólica del sol.

[12] El enfloramiento de la Xochipila: http://minutocomunicacion.wixsite.com/minutocomunicacion/single-post/2016/06/24/Historia-y-Magia-se-unen-en-Xicotepec-para-comenzar-una-de-las-Fiestas-m%C3%A1s-Representativas-de-la-Cultura-Local-El-Enfloramiento-de-la-Xochipila, Enero, 2019.

[13] Pilli, se pronuncia Pili, y significa: hijo, noble, principal, muchacho, niño.

[14] Techachalco proviene de las palabras nahuas “Techachalah”, “Techachalla” “Techachalli”, que en general significan, “Donde abundan las piedras puntiagudas”. GDN, Gran Diccionario Náhuatl, www.gdn.unam.mx, Jun-2019 

Post Author: Apromeci

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