La Xochipila, un antiguo centro ceremonial. 1ª Parte.

Por: Karloz Miranda Yaoehecatl

Ahora que ya se viene el 24 de Junio y se celebra en todo el mundo cristiano el día de San Juan Bautista ­–único santo del cual se festeja su nacimiento, justo seis meses antes de la fecha de nacimiento de Jesús el Cristo el 24 de Diciembre–, cabe mencionar un lugar en México donde se celebra a San Juan Bautista pero bajo el nombre sincrético de San Juanito Techachalco. Un lugar de raíces indígenas, prehispánicas, enclavado en las serranías del Estado de Puebla, llamado Xicotepec de Juárez. Este municipio poblano cuenta con una historia muy antigua y permanece en él un antiguo vestigio prehispánico que da cuenta de lo que pudo haber sido en su tiempo un gran centro ceremonial a la usanza de los antiguos mexicanos, con edificaciones a manera de pirámides o teocallis. Un lugar de culto, un espacio sagrado, un lugar dedicado a la belleza expresiva de la madre naturaleza. Un lugar donde la energía del padre sol fertiliza a la madre tierra para producir hermosas flores y plantas. Este lugar hoy es conocido como La Xochipila.

Lugar mágico, lugar místico, lugar sagrado, centro ceremonial dedicado al sol joven, al sol bello, a aquella energía solar que propicia la fuerza vital en todas las criaturas, que produce una vegetación abundante, frondosa, hermosa. Fuerza vital solar que se manifiesta en la primavera y que resplandece en el verano. Energía solar que favorece la vida en su más hermosa expresión.

Energía resplandeciente, sol juvenil, simbolizado en la antigua figura de Xochipilli,[1] el Príncipe de las Flores, el Señor de las Plantas Sagradas, plantas de poder, plantas de sanación. Ahí, en ese lugar mágico, místico, sagrado, construyeron los antiguos mexicanos un centro ceremonial dedicado al Príncipe de las Flores, ahí en La Xochipila.

La Xochipila es el nombre con el que se conoce actualmente a este antiguo santuario dedicado a la belleza expresiva de la naturaleza. Centro ceremonial prehispánico que en la antigüedad tuvo por lo menos, se dice, cuatro pirámides,[2] y cuyo nombre se asocia, por supuesto, al de Xochipilli, antigua divinidad de la cultura nahua.

La Xochipila, como la llaman sus pobladores, se encuentra en el Municipio de Xicotepec de Juárez, en la sierra norte del Estado de Puebla, a tres horas aproximadamente de la Ciudad de México. En este lugar se encuentra una gran roca, o mejor dicho una peña, con una edificación prehispánica en la parte superior. Único vestigio antiguo de lo que fuera un gran centro ceremonial en su tiempo.

El vestigio arqueológico del antiguo Teocalli se asienta sobre una enorme roca de 5 metros de altura con una base de 11 metros de diámetro aproximadamente. En la base de la roca hay una cavidad o cueva, característica muy significativa en la cosmovisión de los antiguos mexicanos, pues cabe mencionar que las cuevas simbolizaban el acceso al inframundo, al Mictlan, la región de los descarnados. Esto significa que las cuevas establecían un vínculo con el mundo de los muertos, con los espíritus de los antepasados.

Sobre esta roca se construyó la antigua edificación de forma circular en su base y con una altura hasta su cúspide de aproximadamente 6 metros. Sobre la construcción circular de varias piedras apiladas se elevan los muros de una edificación con escalinatas. Le ha sido colocada en la parte más alta de uno de los muros una cruz católica de piedra, recordando con ello la conquista espiritual que sufrió el lugar a manos de los frailes agustinos en el siglo XVI.

La forma cónica en la base del antiguo Teocalli recuerda los antiguos templos dedicados a Ehecatl, el Señor del Viento, y también recuerda los observatorios astronómicos prehispánicos cuya base eran de forma circular y en su  interior contaban con escalinatas para llevar a la parte más alta de éstos y observar las constelaciones. Es posible que este antiguo vestigio pudiera haber sido un observatorio astronómico.

Observatorio astronómico prehispánico

El antiguo centro ceremonial

Al parecer, según algunas fuentes, el antiguo centro ceremonial dedicado a Xochipilli tenía por lo menos cuatro Teocallis o templos,[3] edificaciones piramidales, o de base circular como el que se observa actualmente sobre la enorme roca bajo la cual cruzan dos ríos o arroyos. Este antiguo centro ceremonial fue mucho más grande de lo que hoy se puede observar, abarcaba mucho más espacio y se encontraba lleno de abundante vegetación, cuevas, barrancas y formaciones rocosas o peñascos, lo cual le confería una fuerza natural y un simbolismo singular.

Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, la región que hoy conocemos como Xicotepec de Juárez fue conquistada militar y espiritualmente, y su antiguo centro ceremonial fue destruido. Fueron los frailes de la orden de los agustinos quienes en su proceso de evangelización destruyeron los antiguos Teocallis, construyendo sobre ellos su iglesia y el convento de su orden religiosa. Esto sucedió alrededor del año 1535. Se menciona que sobre la pirámide principal del centro ceremonial se construyó una iglesia que se conoció con el nombre de “Parroquia del Calvario”,[4] esto fue por el año de 1571. Actualmente esa iglesia es la Parroquia de San Juan Bautista, la iglesia principal de Xicotepec.[5] También, según algunos testimonios de la región, aún pueden observarse algunos vestigios de una de las antiguas pirámides, ubicados en lo que fuera el antiguo cine Garza.[6]

Mencionado lo anterior, todo indica que el antiguo centro ceremonial no se encontraba únicamente en el lugar que hoy se conoce como La Xochipila, sino que su territorio fue mucho más amplio, extendiéndose hasta donde hoy se encuentra el Palacio Municipal y la Parroquia de San Juan Bautista de Xicotepec. La distancia entre la Parroquia de San Juan Bautista y el actual centro ceremonial de La Xochipila es de 255 metros aproximadamente,[7] así que es muy probable que el antiguo centro ceremonial haya abarcado hasta lo que hoy es el centro de Xicotepec. Si la información es correcta, entonces, debajo de la Parroquia principal de Xicotepec se encuentran los vestigios de una antigua pirámide o teocalli.

Parroquia de San Juan Bautista en Xicotepec.

Esto último es muy probable, pues era costumbre de los conquistadores españoles construir sobre los antiguos teocallis las iglesias católicas como parte de su imposición y conquista espiritual. De manera sistemática, los españoles destruían los antiguos centros religiosos de otras culturas y construían sobre ellos sus iglesias o parroquias, proceso que llevaron a cabo las ordenes religiosas en la figura de los frailes. En el caso de Xicotepec, fueron los frailes agustinos quienes llevaron a cabo el proceso de evangelización en la zona, y la destrucción sistemática, material y espiritual, del antiguo sistema de creencias de toda la región. 

Todo parece indicar que uno de los antiguos teocallis se encontraba sobre la enorme roca, o mejor dicho, peña, que hoy se encuentra a la vista en el centro ceremonial La Xochipila. Este antiguo templo prehispánico se encontraría dedicado a Xochipilli, figura solar que al mismo tiempo se vincula con la vegetación exuberante y, por ende, con la tierra fértil.

Aunque, dada la forma circular o cónica que muestra la base del antiguo templo, existe la posibilidad de que también estuviera dedicado a Ehecatl, como se observa y se sabe de otras construcciones piramidales de base circular en el resto del territorio mesoamericano.[8] O, como también se ha observado en muchas otras construcciones piramidales de base circular, éstas eran antiguos observatorios astronómicos, por lo que la base circular que ahora observamos bien pudo haber sido parte de un conjunto dedicado a ser un observatorio.

Teocalli de Ehecatl en Calixtlahuaca, Toluca, Estado de México.

Y antes de profundizar más en el tema del antiguo centro ceremonial, su festividad, los elementos que la componen, lo relacionado a su fundación, así como las posibles explicaciones del nombre aparentemente femenino del lugar, La Xochipila, es menester hablar, aunque sea de manera breve, sobre la antigua figura de Xochipilli. Porque hablar de La Xochipila es, necesariamente, hablar del Príncipe de la Flores, y comprender la importancia simbólica que esta antigua divinidad tuvo no sólo en la región de Xicotepec sino en todo el territorio del México central. Es pues menester conocer la cosmovisión antigua que giraba entorno a la figura de Xochipilli.

Xochipilli

Xochipilli en el Museo Nacional de Antropología. Ciudad de México.

Xochipilli, figura solar por excelencia, simboliza al sol joven, y como todo aquello que es joven, es bello. Se encuentra asociado principalmente a las flores y a las plantas, pero también se encuentra asociado a las expresiones artísticas del ser humano como son la música, la danza, el canto, la poesía. Es decir, Xochipilli se encuentra relacionado con todo aquello que represente la belleza, lo sublime, lo hermoso, lo artístico. Y que mejor representación de todo ello que la juventud misma, por ende, Xochipilli, también la representa. Y por consecuencia, asociado a la juventud esta el amor, y con ello, la vitalidad sexual. En pocas palabras, Xochipilli representa la juventud, su belleza y la fuerza vital de ésta.

De la misma manera, la naturaleza, la vegetación, los campos, los bosques y las montañas cada determinado ciclo vuelven  a ser jóvenes. La naturaleza vuelve a ser hermosa, florece, embellece el entorno, esta llena de vitalidad: nuevos campos, nuevas plantas, nuevas flores, todo renace, reverdece. Xochipilli representa la juventud y la vitalidad, tanto del ser humano como de la naturaleza.

Así, el Príncipe de las Flores se encontraba asociado a los lugares donde había abundante vegetación, bosques frondosos, entornos naturales que producían una gran cantidad y variedad de plantas y flores, climas cálidos, climas agradables, con abundante humedad, tierras fértiles, alimentadas por ríos o manantiales. Xochipilli estaba asociado a la fertilidad de la tierra y al crecimiento de las plantas y flores en su mayor y mejor esplendor. Por eso se consideraba el verano como la época en que mejor se manifestaba Xochipilli. Si en alguna época del año la naturaleza muestra una enorme vitalidad, es en el verano.

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“Xochipilli no sólo es “el príncipe flor”, sino el sol naciente, el sol niño, el dios de la luz, de la vida, del juego, de la poesía y del arte; es, pues ante todo, un dios solar. El Dr. Alfonso Caso  en La religión de los aztecas (México, 1936, p.26), dice que es el “patrón de los bailes, de los juegos y del amor, y la representación del verano”, que “es más bien una deidad solar y su símbolo está formado por cuatro puntos que se llaman tonallo y significan el calor solar, pues es el dios que representa el verano.”[9]

El culto a Xochipilli se dio en varios lugares del México antiguo, principalmente por la cultura nahua, y fue muy venerado por los mexicas. Con tantas montañas y bosques por todas partes no faltarían lugares que estuvieran dedicados a esa energía solar representativa de la naturaleza y su belleza. No faltarían lugares, escenarios naturales de gran belleza, que estuvieran consagrados a Xochipilli.

La famosa escultura de Xochipilli que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México fue encontrada en Tlalmanalco, Estado de México, muy cerca de los volcanes Popocatepetl e Iztaccihuatl, entornos naturales que destacan por sus hermosos bosques, montañas llenas de árboles de pino, cascadas, ríos y manantiales. Verdaderos santuarios de la naturaleza. Es posible también, que aquellos grandes “jardines botánicos” antiguos, especializados en una gran variedad de plantas y flores como los de Iztapalapa, Tetzcoco o Chapultepec,  tuvieran una representación de Xochipilli. El culto a esta antigua divinidad se dio en todo el centro de México, propiciado en parte, también hay que decirlo, por la expansión militar de los mexicas, quienes llevarían su culto o veneración a los lugares conquistados por ellos.

Xochipilli y el Solsticio de Verano

Es muy posible, dado el simbolismo solar de Xochipilli –según se observa en los códices y documentos antiguos–, y a su intima relación con la naturaleza, la vegetación, plantas y flores, que la ceremonia principal dedicada a esta antigua divinidad se realizará alrededor de los días, o el día exacto, en que ocurría el solsticio de verano, que es cuando el sol alcanza su mayor altura en el cielo en su camino hacia el norte.[10] En el solsticio de verano el día es más largo que la noche, por lo tanto, para los antiguos mexicanos era evidente el triunfo del sol sobre la obscuridad, el triunfo de la vida sobre la muerte; el triunfo de la vida expresada en la duración del día o del sol y reflejado en la frondosidad de los bosques y la belleza de las plantas y de las flores. Este fenómeno astronómico ocurre, en nuestro calendario actual, entre el 20 y 22 de Junio.

Cabe mencionar que todas las civilizaciones antiguas que florecieron en el centro de México eran culturas solares, es decir, rendían culto al sol, y su vida se regía en base a los movimientos y ciclos solares principalmente. Así que para estas antiguas civilizaciones los fenómenos astronómicos que nosotros llamamos solsticios o equinoccios ­–en los que el sol se encuentra en determinada posición angular desde la perspectiva terrestre–, no podían pasar desapercibidos para ellos, pero sobre todo por el efecto que éstos producían en la naturaleza. Los solsticios y equinoccios eran indicadores de la llegada de temporadas de abundancia de alimentos, de flora y fauna, de lluvias, de fertilidad de la tierra, de cosechas o de temporadas de sequías o fríos.

Con lo anterior queremos decir que todas las culturas antiguas consideraron siempre los días cercanos al solsticio de verano como los indicadores de una temporada de abundancia en la naturaleza. Las montañas y los bosques reverdecían, los campos se llenaban de flores, la tierra producía una gran cantidad y variedad de plantas y de alimentos, frutos por doquier. La belleza y abundancia de la naturaleza se expresaba por todas partes.

Es posible que el día exacto del solsticio haya sido celebrado o conmemorado con una gran ceremonia por las antiguas culturas, o algunas de ellas, las que llevaran sus cálculos astronómicos y calendarios más precisos, sin embargo, no existen aún pruebas fehacientes ni se menciona en los textos antiguos que hayan celebrado exactamente el día exacto del solsticio de verano. Pero, dada la característica de capacidad de observación de las antiguas culturas, es muy probable que no les haya pasado desapercibido que ese día era el día más largo que la noche, que el sol se manifestaba con más energía y que llegaba a su máxima posición en su camino hacia el norte, e iniciaba su camino de regreso hacia el sur. Es muy probable que se hayan percatado de esto, considerándolo un acontecimiento muy significativo, y por ende, haber realizado ceremonias en honor de ello.

El solsticio de verano en el calendario antiguo

Como se mencionó anteriormente, el solsticio de verano ocurre actualmente entre el 20 y 22 de Junio. En el registro calendárico del México antiguo, el solsticio de verano sucedía entre el séptimo y el octavo “mes” de su calendario solar, llamados respectivamente, Tecuilhuitontli, que iba del 2 al 21 de Junio, y, Huey Tecuilhuitl, que iba del 22 de Junio al 11 de Julio,[11] según la Historia General de la Cosas de Nueva España de fray Bernardino de Sahagún. Y, según la Historia de las Indias de Nueva España e Islas de la Tierra Firme de fray Diego Durán, el solsticio de verano caía en el sexto mes de su calendario, llamado Etzalcualiztli que iba del 9 al 28 de Junio.

Cabe mencionar que en ninguno de estos meses antiguos o veintenas se habla sobre alguna ceremonia o festividad dedicada a Xochipilli, o a alguna ceremonia relacionada con el sol, el sol joven, el sol niño, las flores o algo que nos indique una relación con Xochipilli y la llegada del verano. Sin embargo, el hecho de que no se mencione en esta parte de los manuscritos antiguos, o para este calendario dedicado al año solar o civil de 365 días, no significa que no haya existido, porque ceremonias a Xochipilli existieron, eso es evidente por todo lo que esta antigua divinidad significó en la cosmovisión de los antiguos mexicanos. Sólo que, en esta parte de los documentos, o a los frailes no les interesó redactar el tema, como pasó con muchas cosas que no escribieron, o la ceremonia a Xochipilli no pertenecía a esa cuenta calendárica de 18 meses con 20 días, como veremos más adelante. Esto en lo que respecta a esos meses del calendario antiguo solar,[12]conocido como cempohualpohualli, cuenta de las veintenas (calendario de 18 meses de 20 días), en los que podríamos ubicar el solsticio de verano.

Continua en la 2ª Parte...


[1] Se escribe “Xochipilli” pero se pronuncia como si tuviera una sola “ele”, “Xochipili”. Todas las palabras nahuas escritas con doble “ele” (ll) se pronuncian como una sola “ele” alargada. Se escriben con doble “ele” para respetar la forma clásica y gramatical de escritura del nahuatl en el siglo XVI.

[2] “las cuatro pirámides faltantes las arrasaron…”, techachalcoxochipila.blogspot. com Ene-2019

“Se dice que La Xochipila forma parte de un conjunto de por lo menos cuatro pirámides prehispánicas…” http://www.capitalpuebla.com.mx/cultura/arqueologos-evaluaran-centro-ceremonial-prehispanico-de-xochipila/ Ene-2019

[3] Al igual que la palabra “Xochipilli”, “Teocalli” se pronuncia como si tuviera una sola “ele”, “Teocali”. Teocalli significa: templo, casa de la divinidad o casa sagrada.

[4] La información fue tomada de Bermudo Montalbo quien publica un trabajo sobre “Xicotepec de Juárez, Puebla”, quien a su vez se basa en la “Historia de Xicotepetl” del cronista Rubén Márquez Gómez: “edificaron en los cimientos de lo que fue la pirámide principal del señorío de Xicotepec una iglesia que se (ha) conocido como “El Calvario””  https://slideplayer.es/slide/2292567/

[5] Sobre el nombre de la Parroquia de San Juan Bautista llamada anteriormente como “Parroquia del Calvario” y fundada en 1571, la información se encuentra en: http://puebla.travel/es/ver-y-hacer/templos-y-ex-conventos/item/parroquia-de-san-juan-bautista-2

[6] Misma información proporcionada por Bermudo Montalbo

[7] Distancia tomada con la aplicación de Google Earth

[8] Templo de Ehecatl en Calixtlahuaca, Toluca.

Templo de Ehecal-Quetzalcoatl, debajo de la Catedral Mexicana en la Ciudad de México.

Templo de Ehecatl, se encuentra en el pasaje del metro Pino Suárez de la Ciudad de México.

Las pirámides circulares de Guachimontones en Guadalajara, Jalisco, están asociadas a Ehecatl.

Existen muchas otras pirámides circulares no necesariamente asociadas a Ehecatl.

Aquí lo importante es observar que existían este tipo de pirámides circulares y que, al parecer, hubo una de ellas en La Xochipila, Xicotepec. 

[9] Justino Fernández, “Una aproximación a Xochipilli”, en, Estudios de Cultura Nahuatl, Volumen 1, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1959, pp. 35-36

[10] “Los solsticios (del latín solstitium (sol sistere), “Sol quieto”) son los momentos del año en los que el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas del año, respectivamente. Astronómicamente, los solsticios son los momentos en los que el Sol alcanza la máxima declinación norte (+23º 27’) o sur (−23º 27’) con respecto al ecuador terrestre.

En el solsticio de verano del hemisferio norte el Sol alcanza el cenit al mediodía sobre el trópico de Cáncer y en el solsticio de invierno alcanza el cenit al mediodía sobre el trópico de Capricornio. Ocurre dos veces por año: el 20 o el 21 de junio y el 21 o el 22 de diciembre de cada año.

A lo largo del año la posición del Sol vista desde la Tierra se mueve hacia el Norte y hacia el Sur. La existencia de los solsticios está provocada por la inclinación del eje de la Tierra sobre el plano de su órbita.

En los días de solsticio, la duración del día y la altitud del Sol al mediodía son máximas (en el solsticio de verano) y mínimas (en el solsticio de invierno) comparadas con cualquier otro día del año. En la mayoría de las culturas antiguas se celebraban festivales conmemorativos de los solsticios.”

Fuente: Wikipedia.org https://es.wikipedia.org/wiki/Solsticio

[11] Estos antiguos “meses” son conocidos como veintenas porque son meses de veinte días.

[12] Calendario antiguo de 365 días conocido como Xiuhpohualli o Cempohualpohualli, compuesto de 18 meses de 20 días más 5 días llamados nemontemi.

Post Author: Apromeci

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