Antecedentes prehispánicos del Día de la Candelaria, 2 de Febrero.

Por: Karloz Miranda Yaoehecatl

El 2 de febrero es un día famoso porque es el día de los tamales, es lo primero que recordamos los mexicanos al llegar dicha fecha, después, para la mayoría que no somos católicos (incluso aunque algunos lo sean), nos informamos sobre qué exactamente se esta celebrando ese día y por qué se comen tamales. “Es el día de la Candelaria”, nos dicen, “y se viste al niño Dios para llevarlo a la iglesia y bendecirlo” agregan los más conocedores del tema, “y para celebrarlo se hacen tamales”. “Ah! Muy bien”, respondemos, mientras nos deleitamos con el sabor de un rico tamal verde o de “rajas” que contiene queso panela, además, con un rico atole.

Es el día de la Candelaria, siendo más precisos, de “La Virgen de la Candelaria”, es decir, la Virgen de las candelas o de las velas, metáfora para indicar que es la Virgen de la luz, “la luz santa que guía hacia el buen camino y la redención y aviva la fe en Dios”.[1] Lo que se esta celebrando específicamente es la purificación de la Virgen. Se cree que la Virgen María entró en un proceso de purificación que duró 40 días después del nacimiento de Jesús, purificación que concluye precisamente el 2 de febrero. Lo que observamos es que, después de “dar a luz”, se purificaba, por lo que en la cultura judía las mujeres después de “dar a luz” y purificarse por 40 días, iban al templo o iglesia a dar gracias encendiendo una candela.[2] De ahí que se conozca el 2 de febrero como el Día de la Candelaria, es decir, el Día de la Luz; luz que, también podríamos indicar, se asocia con el nacimiento. Y, desde la perspectiva católica, dicha luz también se asocia con Jesús, “donde Cristo es la luz del mundo quien vino a iluminar a todos como una vela o una candela”.[3]

Sin embargo, la fecha del 2 de Febrero tiene también antecedentes de la época del México antiguo o prehispánico. De hecho, tiene más antecedentes prehispánicos que católicos.

2 de Febrero

Comencemos mencionando la fecha, 2 de Febrero, ese era el día en que comenzaba el año nuevo en el México antiguo ­­–al menos para los mexicas-tenochcas–, iniciaba su cuenta el calendario de 365 días, el Cempohualpohualli (la cuenta de las veintenas), es decir, el calendario solar y agrícola.

“En las calendas del primero mes del año, que se llamaba quauitleoa, y los mexicanos le llamaban atlcahualo, el cual comenzaba segundo día de febrero, hacían gran fiesta a honra de los dioses del agua o de la lluvia llamados Tlaloque.”[4]

Lo anterior lo menciona fray Bernardino de Sahagún en su Historia General, basada en testimonios de la propia población nahua.

Un pequeño paréntesis sobre el inicio del año nuevo de los antiguos mexicanos. Cabe mencionar que actualmente los partidarios del movimiento de la Mexicayotl celebran el año nuevo mexica entre el 11 y 12 de Marzo. Aunque, también hay que decirlo, no todos los estudiosos del tema están de acuerdo. Lo menciono porque sé que inmediatamente van a protestar las personas adscritas a la fecha del 11-12 de Marzo diciendo que la fecha del 2 de Febrero es incorrecta. La realidad es que existen diferentes propuestas sobre cuando iniciaban el año los antiguos mexicanos. También esta, por ejemplo,  la del historiador y arqueólogo, Enrique Vela, quien dice que la veintena de Atlcahualo iniciaba –y con ella el año al ser la primer veintena–,  el 26 o 27 de Febrero.[5] Las mismas fuentes antiguas difieren: Sahagún en Febrero, Diego Durán en Marzo.

Todo indica que, al parecer, en el México antiguo no todas las regiones o señoríos se regían por el mismo calendario. Parece que cada región o población tuvo su propia cuenta del tiempo. Así nos lo confirma fray Toribio de Benavente Motolinia, uno de los primeros frailes franciscanos en llegar a México en 1524:

“De las cosas variables del año, y cómo en unas naciones comienza diferente de otras… Diversas naciones, diversos modos y maneras tuvieron en la cuenta del año, y así fue en esta tierra de Anáhuac, y aunque en esta tierra, como es tan grande, hay diversas gentes y lenguas, en lo que yo he visto todos tienen la cuenta del año de una manera.”[6]

Así que, es posible que la cuenta que menciona Sahagún sea para Tenochtitlan, y la cuenta que menciona Durán sea para Tetzcoco, la región donde él creció. Todo lo anterior fue pertinente sólo para aclarar lo del comienzo del año nuevo de los antiguos mexicanos. Cierro el paréntesis.

Retomando el tema principal, el 2 de Febrero era la fecha en que iniciaba el año nuevo en el “mes” o, mejor dicho, veintena de Atlcahualo. Al menos así lo era para los mexicas-tenochcas y los mexicas-tlatelolcas que compartían los dos islotes en medio de la gran laguna. El mismo Sahagún corrobora esta fecha, en otra parte de su obra, al mencionar que ese día que iniciaba el año para los antiguos mexicanos era el día en que ellos, los españoles, celebraban la “purificación” de la virgen:

“El primer mes del año se llama entre los mexicanos Atlcahualo, y en otras partes quauitleoa. Este mes comenzaba en el segundo día del mes de febrero, cuando nosotros celebramos la purificación de Nuestra Señora. En el primer día de este mes celebraban una fiesta a honra, según algunos, de los dioses Tlaloques que los tenían por dioses de la pluvia; y según otros de su hermana la diosa Chalchiuhtlicue…”[7]

De esta manera, basándonos en la cuenta que proporciona Sahagún, los antiguos mexicanos celebraban el inicio de su año nuevo en un día cipactli (cocodrilo o caimán), el primer día de su “mes” o veintena con el nombre de Atlcahualo, lo que hoy corresponde al día 2 de Febrero. Siendo entonces una celebración tan importante y significativa, razones hay para pensar que esta festividad religiosa estaba muy arraigada en su historia y cultura como para olvidarla, desarraigarla, y dejar de lado algunos de los elementos característicos y significativos de esta festividad, de esta veintena, de estas antiguas practicas para celebrar el inicio de su año agrícola.

Tlaloc y Febrero

Lo importante a destacar de esta antigua celebración es que estaba dedicada a Tlaloc o a los Tlaloque como indican los textos, “hacían gran fiesta a honra de los dioses del agua o de la lluvia llamados Tlaloque”,[8] y esto era así porque era el inicio del ciclo agrícola. Por obvias razones se solicitaba tener abundantes lluvias para la fertilización de la tierra y obtener buenas cosechas.

Aquí, lo que deseo resaltar es el tipo de ceremonias que realizaban y a quien o quienes estaban dedicadas cuando se celebraba el inicio del ciclo agrícola. Y lo segundo que quiero destacar es que este tipo de ceremonias dedicadas a Tlaloc se realizaban en lo que para nosotros corresponde al mes de Febrero, esto último es lo más importante a destacar. Por el momento dejaremos de lado la problemática de cuando iniciaba el año, aquí lo importante es observar que el mes de Febrero era el periodo de tiempo, la época, el momento, en que los antiguos mexicanos realizaban ceremonias dedicadas a Tlaloc, o sus ayudantes los Tlaloqueh, para la petición de lluvias, era el inicio del ciclo agrícola: roza de tierras, labranza y barbecho, consagración de semillas.[9]

Si revisamos la obra de Diego Durán, para él el año iniciaba en Marzo, así que en Febrero terminaba. En la cuenta de Durán, en Febrero era el último mes o veintena del año. Observemos lo que Durán dice al respecto sobre ese mes, que en su cuenta corresponde a la veintena de Izcalli:

“La segunda fiesta [de esta veintena] era la conmemoración de Tláloc y de Matlalcueye, los cuales eran dos cerros solemnes que hay en esta tierra, donde se arman aguaceros. El uno esta en Tlaxcala y el otro en el que dijimos estaba el dios de los rayos y tempestades [el monte Tlaloc en Tetzcoco]… Empezaba ya la siembra en este mes en los montes y collados… sembraban los montes y los llanos, laderas y quebradas, sin dejar cosa por sembrar… Y sembrábanlos tan temprano a causa de la humedad de los montes, que, según ellos dicen, siempre empiezan por allí los aguaceros muchos días primero que bajen a los llanos.”[10]   

Por las menciones realizadas a Tlaloc, “el dios de los rayos y tempestades”, y las referencias a los montes y que comenzaba “ya la siembra”, es decir, el ciclo agrícola, observamos como la veintena de Izcalli, que es en Febrero en la cuenta de Diego Durán, coincide en las mismas características con la veintena de Atlcahualo que también es en Febrero en la cuenta de Sahagún. Las prácticas son las mismas.

Corroboramos que era en el mes de Febrero cuando daban inicio las festividades dedicadas a Tlaloc, y, además, el inicio de la siembra en los montes.

Como dato “curioso”, cabe mencionar que, actualmente, es precisamente en el mes de Febrero cuando muchas personas suben al monte Tlaloc para realizar ofrendas, ceremonias, rituales u observar el famoso fenómeno natural conocido como “la montaña fantasma”. [11]

Tamales

Por supuesto que algo de lo que más nos interesa saber, era si hacían tamales en esta festividad dedicada al inicio del ciclo agrícola y a Tlaloc, en lo que hoy corresponde al mes de Febrero. Bueno, en realidad los antiguos mexicanos hacían tamales para todas sus festividades religiosas, era parte de los alimentos que ofrendaban en las ceremonias. Dado que el maíz era la base de su alimentación y el alimento sagrado por excelencia, no podían faltar los productos hechos a base de éste en las ofrendas. Por supuesto que los tamales eran un elemento primordial en las ofrendas. Incluso, de una gran variedad, tamaños, sabores, guisos, presentaciones; tamales muy diferentes de los que conocemos en la actualidad. Aquí la pregunta es si existía algún tipo de tamal especial para esta ceremonia.

Cabe aclarar que los frailes españoles no le llamaron tamales a la masa hecha de maíz mezclada con otros ingredientes y en cuyo interior se colocaba algún tipo de guisado. Los españoles llamaron a este antiguo platillo mexicano simplemente como “panes”, ya que era la única referencia que ellos tenían en base a su contexto cultural: un alimento gordito, con volumen, “pachoncito”.

No existen muchas referencias gastronómicas en esta festividad realizada en Febrero, probablemente porque a los españoles no les intereso mucho describir a detalle los alimentos ofrecidos en estas ceremonias. Sin embargo, encontramos una cita al respecto, mencionada por Durán, precisamente para la festividad realizada en los primeros días de Febrero:

“También había este día particular comida de bledos cocidos y pan mezclado con los mesmos bledos… Y entiendo yo de estas diferencias de comidas que en cada fiesta había que se fundaban en pedir que no les faltase de aquel género de comida jamás, porque por todas estas fiestas están repartidos todos los géneros de pan qué éstos tienen y comen…”[12]

El fraile nos esta hablando de tamales en cuyo interior hay una “comida de bledos cocidos”, es decir, un guiso de semillas de amaranto.

Como ya mencionamos, los antiguos mexicanos comían tamales todo el año, como lo hacemos nosotros actualmente, pero es probable que hayan tenido unos tamales especiales para aquellas ceremonias, así como para nosotros es un día especial el 2 de Febrero por lo que comemos más tamales, y más grandes.

Purificación y Fuego

En los primeros años en que los frailes sustituyeron la festividad de Tlaloc y el inicio del ciclo agrícola por la festividad del Día de la Candelaria –que ya se festejaba desde el siglo VI en España–, la población nahua no dejó inmediatamente sus antiguas creencias y prácticas. El medio para conservar sus antiguas tradiciones fue el sincretismo cultural y religioso. Al respecto, encontramos la siguiente referencia proporcionada por Motolinia:

“En la fiesta de la Purificación o Candelaria traen [la población nahua] sus candelas a bendecir. Después que con ellas han cantado y andado la procesión, tienen en mucho lo que les sobra [de las velas], y guárdanlo para sus enfermedades, y para truenos y rayos; porque tienen gran devoción con Nuestra Señora, y por ser benditas en su santo día las guardan mucho.”[13]

Por supuesto que para fray Toribio de Benavente Motolinia, la actitud de la población nahua en “tener en mucho” las candelas o velas es porque, como él indica, le tiene gran devoción a “Nuestra Señora” y porque han sido bendecidas “en su santo día”. Lejos esta de imaginar el fraile franciscano las verdaderas razones de tal culto y veneración a las candelas.

Y para ello, hay que comprender un poco sobre la cosmovisión de los antiguos mexicanos. Para empezar, el fuego, elemento sagrado por excelencia en las culturas del México antiguo. El fuego, elemento que es luz y calor, para los antiguos mexicanos simbolizaba el fin e inicio de un nuevo ciclo (xiuhmolpilli, cuenta de 52 años), era Xiutecuhtli, el Señor del Fuego, el Señor del Resplandor, también era la representación simbólica del Sol en la tierra. ¿Y no fue el fuego quien transformó a Nanahuatzin y Tecuciztecatl en soles? ¿Y no era ante el fuego el ofrecimiento de danzas y cantos? ¿Y no era ante el fuego el ritual de consagración de un Tlahtoani? El fuego purificaba en los rituales antiguos, purificaba el espacio sagrado, purificaba a la personas. Actualmente, en los grupos de danza azteca, el fuego, los sahumadores, se siguen utilizando para purificar el espacio de la danza y a las personas.

Si a los antiguos mexicanos les dijeron que el día 2 de Febrero era el día de “Nuestra Señora de la Purificación” o de las “Candelas”, para ellos era evidente, obvio, sólo el fuego purifica. Encontraron en el rito católico de las velas o candelas la continuidad de una práctica arrancada, prohibida, el culto al Señor del Fuego.

Truenos y rayos

Otro dato interesante que proporciona Motolinia es que guardaban lo que les quedaba de las candelas, después de la procesión, para sus enfermedades, “y para truenos y rayos”. Por supuesto que no las guardaban porque tuvieran una gran devoción a una señora que apenas acababan de conocer –el fraile peca de ingenuo–, inmediatamente vemos la causa, “para sus enfermedades”, es decir, para pedir a la luz de la candela, entiéndase Xiutecuhtli, o alguna otra divinidad antigua relacionada con el fuego, la luz y el calor, que les ayudase con dicha enfermedad.

Por supuesto que llama mucho la atención que también guardaran las candelas “para truenos y rayos”. Nuevamente el fraile denota su inocencia. ¿Acaso no se preguntó por qué guardaban las velas para los relámpagos? Es clara su asociación con Tlaloc, el Señor de las Aguas Celestes y por supuesto el Señor de los truenos y rayos. Iniciada la época colonial, los antiguos mexicanos no olvidaron sus ofrendas a Tlaloc en esa época del año, Febrero, y es posible que cada vez que veían llover o que el cielo se estremecía con los relámpagos, ellos ofrendaban la luz de sus candelas que habían conservado.

Los niños

Sea tal vez uno de los elementos más característicos del Día de la Candelaria–principalmente en México, no así en otros países–,  el presentar un Niño Dios en la iglesia, del cual se hará su celebración posteriormente, invitando, la familia que lo presenta, a comer tamales. Algo que destaca es lo referente a los atavíos, atuendos o la manera en que se van a vestir los Niños Dios.

La presencia del Niño Dios en el Día de la Candelaria por supuesto que tiene que ver, desde la perspectiva católica, con la purificación de la virgen después de 40 días en que dio a luz a su hijo Jesús y lo lleva a presentar al templo de Jerusalén.[14]

Sin embargo, existen referencias, muchas, sobre la presencia de niños en esta antigua festividad dedicada a Tlaloc y al inicio del ciclo agrícola en el mes de Febrero. Hablar de este tema no es fácil, ya que es un tema delicado, y para las personas que no están relacionadas o compenetradas con los estudios del México antiguo ni su cosmovisión, puede parecerles un tema difícil de asimilar y comprender. Además de herir susceptibilidades, que no es la intención.

Antes, quiero mencionar, que una de las primeras cosas que aprende el estudioso social, historiador, antropólogo, arqueólogo, etc., es a no juzgar a las sociedades antiguas. A tratar de ser objetivo. No podemos evaluar, criticar o juzgar el comportamiento, formas de vida, de las culturas antiguas desde nuestro actual sistema de creencias, desde nuestros principios y valores que han sido construidos en nuestra época actual, desde nuestro presente. Nuestros principios y valores están muy distantes en el tiempo de los de aquellas antiguas culturas. Lo que hacemos es tratar de comprender por qué vivieron de tal modo, por qué hicieron lo que hicieron (valga la redundancia),  y cual era su sistema de creencias. Es decir, el estudioso social intenta ser empático, ponerse en lugar de aquellos personajes históricos para comprender su proceder. Cabe mencionar que aquellas antiguas culturas tuvieron sus propias formas y maneras de regular su conducta, su moral, lo que ellos consideraron correcto e incorrecto, y que esas formas ya no corresponden a nuestros tiempos actuales. Lo que para nosotros actualmente puede parecer algo atroz u horrendo, para ellos, en su época, no lo era.

Aclarado lo anterior, mostraré un par de referencias de la presencia de los niños en la ceremonia o festividad que se realizaba a Tlaloc y al inicio del ciclo agrícola en lo que hoy corresponde al mes de Febrero:

“Para esta fiesta buscaban muchos niños de teta…escogían aquellos que tenían dos remolinos en la cabeza y que hubiesen nacido en buen signo: decían que éstos eran más agradable sacrificio a estos dioses, para que diesen agua en su tiempo. A estos niños llevaban a matar a los montes altos…”[15]

“Mataban en esta conmemoración un niño y una niña en honra de estos dos cerros [Tlaloc y Matlalcueye]; iban a ofrecer a los montes y a las cuevas y quebradas sacrificios, así de ofrendas de comida, como de sangre de sus cuerpos.”[16]


Mencionaba anteriormente la tradición de vestir al Niño Dios en el Día de la Candelaria. Las personas se preocupan y ocupan en ver que atuendo pondrán a su Niño Dios. Pues bien, la tradición de vestir, atuendar al niño para esta celebración tiene también antecedentes en el México antiguo. Ponían mucho énfasis y cuidado en la forma y manera en que habrían de vestir a los niños que ofrendarían en las montañas:

“Estos tristes niños antes que los llevasen a matar aderezábanlos con piedras preciosas, con plumas ricas y con mantas y maxtles muy curiosas y labradas, y con cotaras muy labradas y muy curiosas, y poníanlos unas alas de papel como ángeles y teñíanlos las caras con aceite de ulli, y en medio de las mejillas les ponían unas rodajitas de blanco; y poníanlos en unas andas muy aderezadas con plumas ricas y con otras joyas ricas, y llevándolos en las andas, íbanles tañendo con flautas y trompetas que ellos usaban.”[17]

Por último, hay que mencionar que para los antiguos mexicanos, en su concepto que tenían de la muerte, ésta divinizaba. Es decir, algunas personas al morir alcanzaban el estatus de divinidad, accedían a esa escala o jerarquía espiritual o celestial. Con mayor razón los niños. Desde la perspectiva y cosmovisión de los antiguos mexicanos, el niño al ser ofrendado y morir de esa manera se convertían en un ser divino, en un niño dios.

Es muy probable que la expresión niño dios así como su imagen, tengan una continuidad cultural e histórica desde los tiempos del México antiguo.

No ha sido mi intención, de ninguna manera, ofender las creencias de alguien con este pequeño escrito. Sólo he querido mostrar algunos de los antecedentes prehispánicos, elementos del México antiguo, que me parecen se encuentran aún presentes, simbólicamente, en el festejo del Día de la Candelaria. 


[17] Fray Bernardino de Sahagún, Op. cit., p. 96


[15] Fray Bernardino de Sahagún, Op. cit., p. 95

[16] Fray Diego Durán, Op. cit., p. 292



[14] El Origen y significado del Día de la Candelaria, en: https://www.mexicodestinos.com/blog/2014/01/el-origen-y-significado-del-dia-de-la-candelaria/, Ene-2019



[13] Fray Toribio de Benavente Motolinia, Op. cit., p. 76



[12] Fray Diego Durán, Op. cit., p. 291



[10] Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España e Islas de la Tierra Firme, México, Editorial Porrúa, 2006, p. 292

[11] Monte Tláloc: https://es.wikipedia.org/wiki/Monte_Tl%C3%A1loc, Ene-2019

Odisea al Monte Tláloc: http://www.cronicadechihuahua.com/Odisea-al-Monte-Tlaloc-el-paisaje,44728.html, Ene-2019

Monte tlaloc y la montaña fantasma: https://www.mexicoinsolito.com/monte-tlaloc-y-montana-fantasma/, Ene-2019



[8] Ibidem, p.95

[9] Ana Paula de la Torre Díaz, “La sorprendente sincronía entre el calendario agrícola prehispánico y las fiestas católicas”, en: https://masdemx.com/2017/05/calendario-agricola-prehispanico-fiestas-catolicas-coincidencia/, Ene-2019



[7] Fray Bernardino de Sahagún, Op. cit., p. 75



[5] Enrique Vela, “Las fiestas de las veintenas”, en, Arqueología Mexicana, Edición Especial No. 75, pp. 19-21

[6] Fray Toribio de Benavente Motolinia, Historia de los Indios de la Nueva España, México, Editorial Porrúa, 2007, p. 37



[4] Fray Bernardino de Sahagún, Historia General de las Cosas de Nueva España, México, Editorial Porrúa, 2006, p. 95



[1] Virgen de la Candelaria, en: https://es.wikipedia.org/wiki/Virgen_de_la_Candelaria, Ene-2019

[2] Día de la Candelaria, origen y significado del 2 de Febrero, en: https://www.mexicodesconocido.com.mx/dia-de-la-candelaria.html, Ene-2019

[3] El Origen y significado del Día de la Candelaria, en: https://www.mexicodestinos.com/blog/2014/01/el-origen-y-significado-del-dia-de-la-candelaria/, Ene-2019

Post Author: Apromeci

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