El venado en el mundo maya

Cuenta la leyenda que cuando Itzamná creó la tierra la hizo tan bella que todos deseaban vivir allí. Itzamná creó el Mayab y eligió entonces a tres animales como sus representantes: el faisán, la serpiente y el venado.
Desde tiempos inmemoriales el venado es un símbolo sagrado para el mundo maya. La figura de este precioso animal de aspecto tierno aparece prácticamente en todo: en sus creencias, en su vida común, en sus registros, en sus nombres y por supuesto en su gastronomía.
Según la mitología maya fue un venado quien con su pezuña formó los órganos sexuales de la luna. Desde siempre el venado fue objeto de sacrificio para honrar a los dioses. Del vocablo “Ceh” (venado en lengua maya) deriva el apellido de muchas familias de la región.   

Tan importante fue y ha sido el venado para los mayas, que en su piel quedaron plasmados (códices) los episodios más trascendentes de la historia prehispánica.
Por lo que hace a la gastronomía los mayas eran consumidores de la carne de este animal y hasta el día de hoy es muy común, sobre todo en las poblaciones rurales, encontrarse con un rico asado de venado o desmenuzado al estilo “tzic”, una variante criolla del salpicón preparado con jugo de naranja agria, rábanos, cebolla y cilantro.

La situación de la especie

Lamentablemente – entre lo mitológico y no mitológico – lo único cierto es que el venado es una especie amenazada, pues para su mala fortuna no sólo enfrenta a sus depredadores naturales como el jaguar y el puma, sino que a ellos se agrega el más despiadado: el hombre.


Si bien las poblaciones mayas lo consumen como parte de sus usos y costumbres, el hombre “moderno” echa mano de la cacería deportiva lo que ha mermado notablemente la población de venados.
En la Península de Yucatán – la llamada tierra del faisán y el venado – tenemos dos tipos de ellos: el denominado “cola blanca” y el conocido como “temazate”. Veamos cuáles son las características de cada uno de ellos.

Fuente: Francisco Verdayes Ortiz

Post Author: Apromeci

Deja un comentario