Plagio a comunidades de artesanos indígenas, ¿se puede detener?

 

México es un país muy diverso que cuenta con increíble cantidad de culturas que juntas, componen la identidad nacional. Cada una de ellas tiene un patrimonio increíblemente grande que va desde la gastronomía y el folklore hasta la música y las técnicas textiles.

Es en el caso de esta última rama del patrimonio cultural, en la que se ha presentado controversia, ya que se han encontrado casos de diseñadores de empresas extranjeras y mexicanas que venden productos con diseños o técnicas muy similares a las creadas por los diferentes pueblos indígenas del país. El problema principal es que no hacen mención alguna sobre donde nace este arte, y tampoco brindan parte de las ganancias.

El problema se da por una realidad: ningún diseño, ni técnica está registrado en el IMPI por lo que no está protegido por derecho de autor. Esto se debe en gran medida a que las comunidades consideran esto como una tradición y no se ven como empresarios o a sus diseños como activos. Además, el trámite para el registro de derecho de autor en México tiene un costo de $237, mientras que en otros países es completamente gratis. Este costo impide que muchas comunidades indígenas lleven a cabo el trámite.

Otro problema común, es la dificultad para encontrar el origen de las distintas técnicas y diseños para poder otorgar, ya sea propiedad colectiva o denominación de origen.

Soluciones que se han presentado ante este caso

Colombia, ha desarrollado todo un plan de trabajo alrededor de este problema al crear un laboratorio de innovación y diseño artesanal, el cual está presente en la mayoría de los departamentos del país, a través de él, los artesanos comienzan a verse como empresarios, aprenden finanzas y sobre el valor intangible de sus artesanías. Además, el proceso para realizar un registro de derecho de autor es gratuito y sin límite, por lo que se convierte en algo muy accesible para las comunidades de artesanos.

Por otro lado, existe el caso de Perú, donde el gobierno a través del INDECOPI, creó una ‘Guía de derechos de autor para artesanos’ donde se estipulan los pasos para registrar las obras colectiva o individualmente y que informa sobre los derechos que se reciben bajo la ley de derecho de autor, como lo son el de reproducción, de distribución o de transformación de la obra.

Una solución un poco más simple es la de incluir a los artesanos en el proceso de creación de colecciones de diseñador como el que lleva a cabo Pineda Covalín, que invita a mujeres artesanas de comunidades indígenas que proveen de detalles o de ideas que son usadas en las colecciones y que reciben un pago correspondiente a su trabajo así como el crédito que merecen.

 

FUENTE:   debate.com.mx  

Post Author: Apromeci

Deja un comentario