Traducirán a lenguas indígenas textos de divulgación científica

 

 

La Sociedad Mexicana de Física y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) realizan la traducción de textos científicos para 25 lenguas originarias. Se espera que los primeros sean publicados este 2018

En las 68 lenguas indígenas que se hablan en México, no existen vocablos para decir átomo, radiación, campo magnético, precipitación y demás palabras propias de la ciencia. Una de las razones es el olvido de la enseñanza de disciplinas como física y química en la educación básica de las comunidades originarias, por eso la Sociedad Mexicana de Física (SMF) y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) realizan la traducción de textos científicos.

“La población indígena también son mexicanos como nosotros y tienen derecho al conocimiento científico. Hay que considerar a las lenguas indígenas como una gran riqueza que tiene México, debemos fortalecerlas, ayudarlas a tener la capacidad de expresar todo tipo de temas y que vivan, porque estamos llegando tarde a algunas que ya se están perdiendo”, comenta Darío Núñez Zúñiga, presidente de la SMF.

Crónica presenta entrevistas con los creadores de este proyecto pionero en el país, el cual se espera que ponga en circulación los primeros libros de divulgación científica traducidos a 28 lenguas indígenas, este 2018.

NUEVAS PALABRAS. ¿Cómo se forman las estrellas?, La gran explosión, Nanotecnología, Próxima Centauri b, Radiación electromagnética y Tomar la mar, son los títulos de los seis textos de divulgación científica que desde 2016 trabajan investigadores de la Sociedad Mexicana de Física (SMF), expertos del Instituto Nacional de las Lenguas Indígenas (Inali) y traductores bilingües.

“Lo que hicimos fue elaborar textos de divulgación, de por sí la divulgación es complicada y es triste ver que los libros de vampiros, zombies y todo eso, tienen mucho más rating que cualquier tema de ciencia”, comenta Núñez Zúñiga.

El trabajo, explica el también investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), inició con la elaboración de los textos, después hubo reuniones con sociólogos y antropólogos, y finalmente organizaron talleres con traductores de lenguas indígenas al español.

“Se invitó a traductores bilingües con quienes charlamos sobre los conceptos de física que hay en cada uno de los textos, por ejemplo, qué son las estrellas, cómo se forman, cómo se forman los planetas, cómo se observan, cómo se definen las distancias, cuál es el ciclo del agua… Cuando más o menos quedaron claros, les mostramos el texto y ellos lo fueron traduciendo, no literal sino con la premisa de que las ideas se entendieran”.

Núñez Zúñiga narra su experiencia con el texto Próxima Centauri b, donde se detalla que se descubrió un planeta con algunas características similares a las de la Tierra, el cual gira alrededor de la estrella más cercana a nuestro Sol: Próxima Centauri; por lo tanto, existe la posibilidad de iniciar viajes interestelares.

“Al momento de traducir, nos decían que Próxima Centauri b es el planeta que gira más cerca del Sol, pero no, es el que gira alrededor de la estrella más cercana al Sol. Otra experiencia es el de una chica que nos preguntó si las estrellas son soles, y le dijimos que sí, entonces nos comentó que en su comunidad no le iban a creer”.

Otro tema complicado fue la radiación electromagnética, comenta el presidente de la SMF. “Nos preguntaron ‘¿la radiación son rayos?’ Y es que ellos tienen palabra para decir rayo, pero no para radiación. Es un reto que hemos tenido y que está saliendo muy bonito porque implica explicar conceptos para que éstos lleguen a las comunidades”.

—¿La falta de palabras fue un problema en las 28 lenguas?

—Sí. El náhuatl está más diversificado, lo habla más gente y de algún modo está modernizado. En algunas de las variantes ha sido más simple el proceso de traducción que en otras con menos hablantes porque ellos no se han visto en la necesidad de hablar conceptos de física.

PRÉSTAMOS DEL ESPAÑOL. Samuel Eusebio Maximiliano es traductor de mazahua al español, comenta en entrevista que es la primera vez que realiza traducción de textos científicos a su lengua materna, que es hablada por 147 mil 88 personas, principalmente en el Estado de México, Michoacán y Ciudad de México.

“Siempre trabajamos con literatura y con temas de interés social, pero en este caso tuvimos un primer acercamiento enfocado a la ciencia, un área poco desarrollada y trabajada para nosotros los traductores”, indica.

Esta labor, añade, fue complicada porque muchas de las palabras no existen en el mazahua, como molécula y átomo.“Les preguntamos a los científicos qué era el átomo, que si era la parte más pequeña, pero ellos decían que aparte del átomo hay algo aún más pequeño”.

Samuel explica que en el mazahua existen vocabularios y modos de hablar basados en lo que la población puede mirar y tocar, de ahí la dificultad de definir términos de física, pues esta disciplina nombra varios objetos y estados no perceptibles a simple vista.

“Consultamos a los científicos si podíamos hacer la comparación de átomo con el polvo porque el polvo es lo más pequeño en la comunidad, pero nos dijeron que era algo aún más pequeño. Fue complicado porque nosotros a veces recurrimos a una manera explicativa, pero esto es un elemento, o parte, que existe en la naturaleza, muy pequeño y que nuestros ojos no pueden ver”, detalla.

Otra palabra que en mazahua tuvo que definirse por primera vez, fue mar. “En la cultura mazahua no tenemos contacto con el mar porque vivimos en la parte central del país, entonces la lengua no tuvo contacto con la mar, a lo mejor conocemos lo que son lagos, ríos y charcos, y estas palabras sí tienen equivalentes en la lengua, pero ¿qué es la mar?”, expresa el traductor.

—¿Cómo resolvieron la traducción de átomo y mar?

—En el caso de átomo optamos por dejar la palabra átomo, pensando que los jóvenes serán los encargados de explicar y divulgar a las generaciones más grandes y pequeñas. En el caso del mar, recurrimos a la parte explicativa, a decir que es una gran extensión de agua. La gente lo entiende así.

—¿Hubo algún conflicto entre cosmovisión y teorías científicas?

—Ahora que hablamos de la formación de estrellas, pensar que el Sol también es una estrella, llegar a una comunidad y decirle a la gente: nuestro Sol es una estrella, la respuesta es “cómo es posible eso”.

“En los pueblos puede decirse que el Sol es nuestro padre y las estrellas son parte de los hijos. Hacerles entender lo que plantean los textos de física es complicado, pero nada que ellos no puedan conocer, ellos han tomado una aceptación muy buena de decir que el Universo es tan grande y nosotros somos una pequeña porción de ello”, responde.

¿Y LA EDUCACIÓN? En opinión de Alejandra Arellano, directora de Políticas Lingüísticas del Inali, la historia de minoración de las lenguas nacionales ha hecho que la ciencia no se promueva entre la población indígena.

—¿Cuánto material de ciencia se produce en lenguas indígenas?

—Es escaso. En realidad estamos iniciando con este proyecto nuevos usos de las lenguas y la necesidad de abordar estos ámbitos para el desarrollo de las lenguas nacionales, porque su historia de minoración y debilitamiento nos ha llevado a que estas lenguas no se usen en la promoción de la ciencia, en el desarrollo de conocimiento científico. No es una carencia, sólo no se ha enfrentado a ese desarrollo.

Sin embargo, la especialista resaltó las iniciativas como ésta de la Sociedad Mexicana de Física, de centros académicos como la UNAM y algunos centros culturales del país. “Son proyectos que generan materiales que permiten ampliar el uso de las lenguas indígenas para la ciencia, no sólo en términos de traducción sino en términos de producción de la ciencia misma y de la aceptación de distintos tipos de conocimiento”.

Pero para el experto en astrofísica teórica, Darío Núñez Zúñiga, la falta de promoción de la ciencia entre la población indígena está ligada a la deficiente educación básica que reciben. El ejemplo es el texto que realizó la Sociedad Mexicana de Física: Tomar la mar, en donde se explica el ciclo del agua y en el que se incluyen palabras como evaporación, condensación, precipitación y escurrimiento.

—Uno pensaría que el ciclo del agua se les enseña en las escuelas…

—Pues no, les explican en español si bien les va. De por sí la enseñanza tiene un montón de bemoles, sobre todo de física y matemáticas, pero si además de eso se les imparte en un idioma que no es el suyo… es como si todos tuviéramos que estudiar física en inglés o francés, entonces medio pasas o a ver qué haces. Eso es gravísimo, existe la carencia en la forma de enseñarles directamente en su idioma.

En física, agrega, se manejan conceptos con los que una mayoría más o menos tiene una idea general de qué son, es el caso de tiempo, energía, campo eléctrico, campo magnético, pero porque son conceptos que llevan 300 años en las sociedades aceptándose.

“En física es importante distinguir temperatura y calor para meterlos en ecuaciones. Mi punto es que no es tanto que se explique sino que ya es algo aceptado, agarramos la palabra energía como ese algo que se va a transformar en movimiento. Pero en muchas de las comunidades no ha llegado eso a su lengua, nunca les había sido necesario diferenciar entre calor, temperatura y energía, por ejemplo”, indica el académico de la UNAM.

Actualmente el proyecto continúa y ya fueron traducidos los seis textos en 28 lenguas, ahora se procederá a la edición e impresión de los libros que estarán disponibles vía electrónica y en forma de audio para que la población indígena pueda hacer una lectura oral de éstos.

“Por ejemplo, en el caso del ciclo del agua, en donde ya se tienen los vocablos para evaporar, condensar, precipitar y demás, lo que queremos hacer son carteles o pósteres. Mi idea es que, ya que tenemos los conceptos en las 28 lenguas, hacer pósteres y dárselos a las comunidades. Serían ilustraciones del sistema solar, composición de una estrella y de la Tierra, es decir, cosas muy fundamentales, y que los niños vean esas explicaciones en su lengua y que aparte adorne su salón de clases”, comenta Núñez Zúñiga.

¿Qué lenguas se eligieron para este proyecto?

Aquellas con mayor número de hablantes, es decir, que tengan más de 18 mil hablantes; de acuerdo a datos de la Encuesta Intercensal 2015 del INEGI: 25 lenguas.

FUENTE:   cronica.com.mx  

Post Author: Apromeci

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