Piden salvar el acervo cultural de las plantas medicinales

A pocos años de desaparecer se encuentra el acervo cultural ancestral sobre plantas medicinales en el noreste de México, advirtió el doctor Antonio Guerra Pérez, investigador de tiempo completo del Instituto de Ecología Aplicada de la Universidad de Tamaulipas.

“Todo medicamento proviene de una planta medicinal o de alguna especie animal… y el conocimiento de esa gente que se dedicaba a la medicina tradicional, llamémosle yerbero, sobador, curandero; es gente que ya no está educando a alguien para que continúe con esos conocimientos”.

Expresó que la razón principal es que la preparación de un aprendiz originalmente llevaba de 15 a 20 años y éste ejercía una vez que su maestro fallecía, de manera que al asumir dicho cargo ya era todo un especialista; pero hoy en día las generaciones de familiares de quienes ejercen la medicina natural y que eran a quienes se transmitía el conocimiento, ya no están interesados en continuar la labor de sus padres o abuelos.

Además de lo anterior, la urbanización de las zonas rurales ha dado como consecuencia que sea más sencillo acceder a servicios de salud en instituciones públicas, por lo que ya no existe la necesidad urgente de atención por parte de personas que practican la medicina tradicional.

No obstante recalcó que se trata de una riqueza que se debe resguardar, pues se trata de recursos botánicos – medicinales eficientes cuya certeza ha sido comprobada científicamente y con cientos de testimonios; “ahorita tenemos registradas 259 plantas medicinales “sólo en las montañas, no hemos estudiado selvas bajas y valles”.

Detalló que la medicina se usa tanto para seres humanos como a los animales, y además de las plantas por sí mismas, se tiene conocimiento de mezclas de las mismas para aumentar su efectividad y las llamadas “barridas” que utilizan la energía del ser humano para canalizar un propósito de sanación.

Sobre las enfermedades más atendidas están las diarreicas, bronco-respiratorias e infecciones de vías urinarias, aunque destacó que existe documentación que comprueba en la zona del altiplano de Tamaulipas, el uso de un brebaje llamado pócima de maguey, compuesto con ocho plantas antitumorales cuya base es el aguamiel o savia de maguey y del que se obtuvieron testimonios de personas que en efecto lograron una mejoría cuando se trató su caso en etapa temprana.

Explicó que por su parte la investigación se ha desarrollado en Tamaulipas pero también ha trabajado en Nuevo León y Coahuila, de la primera entidad se tiene conocimiento de que ya se está llevando a cabo un análisis pero en el caso de este estado, se carece de ella.

De acuerdo a la investigación, en el caso de la zona montañosa de Tamaulipas sólo quedan 16 mujeres ejerciendo esta actividad y ninguna de ellas está preparando a otra persona; cabe subrayar que sus edades oscilan entre 66 y 80 años, por lo que en poco tiempo no quedará nadie que ocupe su lugar.

“El promedio de vida de una curandera es de 72 años según la investigación que realicé; las más jóvenes son sólo dos de 60 y tantos años, puede que les queden diez años de período de vida”, de ahí la importancia de iniciar de inmediato una investigación en cada entidad para salvar este acervo cultural.

FUENTE: elheraldodesaltillo.mx

Post Author: Apromeci

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