El uso del frijol como planta medicinal

La presencia de rastros arqueológicos de frijoles de cerca de 9 mil años de edad, en donde existieron asentamientos humanos en el Continente Americano, sugiere que el interés de los habitantes en la planta de frijol debió arrancar con fecha anterior al inicio de su cultivo, de apenas cinco mil años.

Seguramente los nativos americanos probaron los usos de la planta como alimento o como medicina (cuyos datos se reportan en el Códice Badiano-De la Cruz) y descubrieron su riqueza, atesorando las semillas para su reproducción, ya que el cultivo del frijol es de los más antiguos en América. Especialmente en la región México-Guatemala la domesticación de la planta aún con métodos rudimentarios, no cabe duda, dio lugar a una gran diversificación de la especie (P. vulgaris L.) que hoy conocemos como frijol común. Más aún, los antiguos indígenas americanos, ayudados por los diferentes climas, suelos y modo de utilización, seleccionaron diferentes especies del género Phaseolus produciendo una amplia gama de estructuras, colores y sabores de semillas.

En el caso del frijol común, se ha visto que P. vulgaris, además de ser un alimento conocido, también tiene valor medicinal. Por ejemplo, el fruto sin madurar o ejote verde es alimento, pero las vainas maduras son usadas como medicina.

HERENCIA CULTURAL DE LOS MEXICANOS

Aunque el cultivo del frijol estaba ampliamente distribuido en la zona andina, tuvo más influencia cultural en tierras mesoamericanas. En estos pueblos, la economía descansaba en el aprovechamiento del entorno biológico, buscando la domesticación de plantas que crecían de manera silvestre, pero que tenían un alto valor nutritivo. Alrededor de los asentamientos indígenas, la superficie estaba cubierta por las milpas cultivadas con frijol, maíz y calabaza. Esto se deduce de los hallazgos de restos de frijol asociado a otras plantas de subsistencia en Ixtapaluca y Zacatenco que datan de 1700-875 A.C.; asimismo, en Terremote-Tlatengo los restos de frijol negro y ayocote se encontraron junto con maíz, calabaza india, capulín, alegría, nopal, tomate, chile, verdolaga, aguacate y maguey, todo un banquete de comida indígena.

Según nos comenta Fray Bernardino de Sahagún (Códice Florentino, libro VIII, párrafo V), el almacenamiento del frijol así como de otras especies alimenticias como el maíz, chia, huautli, era cuidadoso y se hacía en las trojes del palacio del señor mexica. En el mercado mexicano, en la época prehispánica, los puestos donde se exhibían los granos de frijol tenían una ubicación específica que denota su importancia. Los frijoles eran además, parte de los tributos otorgados a los aztecas, quienes recibían alrededor de 5,280 toneladas por año para su consumo.

Aunque la iconografía del frijol se antoja insuficiente, dada la importancia de esta planta para los pueblos prehispánicos, se han hallado muestras en el arte teotihuacano; por ejemplo, en los restos de murales procedente de los conjuntos residenciales de Tetitla y Zacuala, se puede apreciar semillas (entre las que se encuentran frijoles) cayendo de las manos de los sacerdotes de Tlaloc. Asimismo, en el mural Tlalocan de Tepantitla (Teotihuacán) la figura central yace sobre una estructura con tablero talud, que a su vez descansa en una especie de taberna en donde hay representaciones de frijol, tal vez asociado a la fertilidad.

ANTECEDENTES EN MEDICINA TRADICIONAL.

El uso medicinal de las plantas que los rodeaban, llevó a los indo-americanos a cultivarlas y a acumular el conocimiento herbolario. Este conocimiento fue reconocido por los conquistadores como atestiguan obras escritas en el siglo XVI, tales como el Códice Badiano (De la Cruz, 1552) o de la Historia Plantarum Novae Hispaniae (de Francisco Hernández) en donde se describen principalmente las plantas prehispánicas de uso medicinal. Ahí está incluido el uso del frijol ayocote (P. coccineus), cuyo jugo se usaba para desinflamar los ojos y las raíces como purgante y desparasitador. El Códice Florentino (Fray Bernardino de Sahagún) repite el uso medicinal de la raíz de frijol ayocote (“cimatl“) y advertía de la toxicidad de la raíz cruda.

Otra especie de frijol cultivada en épocas prehispánicas para usos diferentes a la alimentación es Phaseolus maculatus, cuya raíz (cocolmex) no sólo tenía aplicación medicinal, sino que también se usaba para fermentar el tesgüino.

USOS BIOMÉDICOS

Actualmente se acepta que el frijol común tiene utilización medicinal en base a usos y costumbres indígenas, y sus propiedades se describen en tratados como los siguientes: en la “Guía Terapéutica de Medicinas Herbales” elaborada por la Comisión E de Alemania, encargada de verificar datos bibliográficos independientes sobre la eficacia y certeza de las hierbas medicinales, incluye en sus monografías a Phaseolus vulgaris. En el libro Handbook of Medicinal Herbs, así como en el libro Herbal Medicines viene incluido el frijol como planta medicinal.

Desafortunadamente, en la literatura mexicana actual los tratados de Herbolaria (un tema de gran riqueza de conocimientos tradicionales), no enlistan al frijol de ningún tipo como planta medicinal. Probablemente el uso mayoritario en la alimentación de esta planta, llevó al olvido su empleo como medicina.

Post Author: Apromeci

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