El Sol Falso. Estela 25 de Izapa.

Por: Yaoehecatl KM

“Grande es mi brillo. Yo soy su Sol. Yo soy grande”, decía Siete Guacamayo, una enorme ave que se enorgullecía del resplandor de su plumaje y pretendía ser el sol. Pero fueron los héroes mayas, Hunahpu y Xbalanque quienes derrotaron al monstruo que ocultaba al verdadero sol con sus alas.

 

 

Una escena de esta historia aparece en una escultura del tipo estela, tallada en bajo relieve, perteneciente a la zona arqueológica de Izapa, Chiapas, que integra las ideas mitológicas sobre el ser humano y la naturaleza. Observamos la representación de uno de los mitos cosmogónicos del Popol-Vuh, el libro sagrado de los mayas.

 

 

La estela muestra un enorme lagarto cuya cabeza se encuentra enterrada y alrededor de su nariz tiene un caracol o concha marina, su cuerpo se levanta como un gran árbol y lo que serían sus patas traseras terminan siendo ramas en las que se posa un ave pequeña. Sobre las fauces del lagarto se encuentra un hombre sosteniendo un mástil o vara que sale de una olla, y en la cima de esa vara se encuentra posada una gran ave. De la olla sale un lazo –algunos lo interpretan como una serpiente–, que rodea el cuerpo del gran cocodrilo-árbol, ­subiendo enroscadamente por la vara y enlazando el cuerpo de la gran ave. El hombre, mirando hacia arriba, se encuentra agarrando al mismo tiempo la vara y el lazo con el brazo derecho, ya que su brazo izquierdo a sido cercenado y cuelga de la parte media de la gran ave. Al parecer, con ese lazo-serpiente, el hombre a atrapado al gran pájaro. Cabe destacar que algunos investigadores consideran que, en términos escultóricos del México antiguo, es la primera vez que un árbol es representado en forma de reptil.

 

 

En un lenguaje simbólico, observamos el enlazamiento, la unión de los tres planos de la cosmovisión mesoamericana. El plano inferior: el inframundo y las aguas terrestres (representados por las fauces del lagarto y del caracol marino). El plano terrenal: de lo que esta sobre la tierra, el de la vegetación y el de los hombres (representado por el cuerpo del cocodrilo, el mástil o vara, y el hombre). Y el plano celeste: aquello que se encuentra en los cielos (representado por las patas-ramas del lagarto, el ave pequeña y la gran ave posada sobre la vara). El hombre, que agarra al mismo tiempo el lazo-serpiente, se muestra como el ser que logra la unión entre estos tres planos, los enlaza. Él pertenece a toda esa unión de la naturaleza y en el centro de ella está.

 

Se cree que la escena que aparece tallada en la estela 25 de Izapa, representa el mito cosmogónico maya de un personaje conocido como Siete Guacamayo. Un orgulloso personaje que presumía ser el sol y la luna en los inicios de la creación. El dibujo tallado en la estela muestra la parte del mito en que Siete Guacamayo cercenó el brazo de Hunahpu, cuyo muñón aparece sangrando. Con su otro brazo Hunahpu sostiene una estructura a manera de vara o rama en cuya cúspide se encuentra una gran ave con las alas abiertas. En el vientre de esta ave aparece el brazo cercenado del personaje maya, cuya mano cuelga hacia fuera. Se cree que el vientre de esta ave posee fauces propias, “fauces serpentinas”, y con éstas arrancó el brazo del héroe maya, y no con el pico. Es en el libro del Popol Vuh donde se menciona que Hunahpu perdió un brazo luchando contra Siete Guacamayo.

 

El mito trata, según Oswaldo Chinchilla Mazariegos, estudioso de la cultura maya, “sobre la derrota de un monstruo, con figura de ave o serpiente, que pretendía ser el Sol o que ocultaba el Sol con sus alas. La muerte de este monstruo fue un paso indispensable para el advenimiento del Sol y la Luna.”

 

 

Siete Guacamayo presumía del brillo de sus plumas, de sus riquezas, y pretendía ser el sol y la luna: “Yo soy grande. Soy su sol. Soy su luz. Soy su luna. Grande es mi brillo”, decía Siete Guacamayo. Sin embargo, este falso sol fue vencido por los héroes gemelos mayas y fue Hunahpu quien lo derribó y junto con su hermano Xbalanque le quitaron el brillo del que se enorgullecía. Oswaldo Chinchilla dice que, “La derrota de Siete Guacamayo en el Popol Vuh ha sido interpretada como la destrucción de un falso Sol, o el de una era anterior, indispensable para el advenimiento del nuevo Sol, lo cual finalmente ocurrió por medio de la apoteosis de los Héroes Gemelos como Sol y Luna”.

 

La olla de la cual sale el mástil en cuya cúspide se encuentra la gran ave, recuerda los mitos teenek y nahuas en los que un hombre preparó atole de maíz en una olla como trampa para atraer a la gran ave la cual se posa encima del palo movedor que tiene la olla, una vez ahí es atrapada por el héroe mitológico.

 

También se ha interpretado la planta que aparece en medio como una representación de la ceiba, el árbol sagrado maya. La ceiba simboliza la vida, fuerza, grandeza, belleza y unión. Al pie de este árbol se realizan los ritos sagrados mayas. La ceiba es una representación del árbol cósmico, “el sostenedor del universo”, según las antiguas creencias mayas. Además, representa los tres planos del espacio vertical: el plano celeste, con sus ramas, el plano terrenal con su tronco, y el plano del inframundo, con sus raíces.

 

Fuentes:

Oswaldo Chinchilla Mazariegos, “La vagina dentada: una interpretación de la Estela 25 de Izapa y las guacamayas del juego de pelota de Copán”, Estudios de Cultura Maya, Vol. 36, México, Enero 2010.

http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-25742010000200005

https://revistas-filologicas.unam.mx/estudios-cultura-maya/index.php/ecm/article/view/7/7

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