Impulsan artesanos indígenas su propio proyecto para vender de sus productos

Intentamos escapar de los intermediarios, dice Lourdes Vázquez

Las flores –dice Lourdes Vázquez Gómez- simplemente lo significan todo. Originaria de la comunidad indígena de Maxela, en el municipio de Tepecoacuilco, aprendió junto con sus hermanas a pintar artesanías, y recuperar la tradición prehispánica en hoja de amate, en madera y en barro.

Como la mayor parte de sus paisanos, dedicó su vida a ello. Pero la vida difícilmente se gana cuando se requiere pintar unas 50 tazas, o platos, o saleros u otros, para ganar apenas 100 pesos al día, dos pesos por cada pieza, a la cual sin embargo debe invertirle el costo de pintura; para agravar las cosas, cuando su trabajo ha recibido premios y reconocimientos, estos se entregan al intermediario, cuyo nombre aparece en libros editados por el gobierno del estado, como autor de la obra.

El intermediario es otro indígena de su pueblo que vende las artesanías en al menos 10 veces lo que paga a los artesanos.

Para escapar de ese ciclo, Lourdes, de 27 años de edad, con su esposo Alfredo Zetina, un acapulqueño con raíces en la Tierra Caliente que se adaptó bien al trabajo ancestral indígena, y mujeres de su familia, decidió impulsar su propio proyecto: la venta de blusas de manta con dibujos hechos a mano, flores principalmente, con pintura textil.

“No queremos que el gobierno nos regale nada, pero estaría bien que nos dieran un crédito”, dice en entrevista.

Y es que, al dejar Maxela, sus paisanos aplican a su modo los usos y costumbres: por radicar en Acapulco, le niegan el acceso a proyectos productivos y programas que se aplican en el municipio.

Contra viento y marea, sin embargo, el incipiente negocio de las blusas pintadas a mano empieza a caminar, con aceptación en tiendas, parianes y tianguis.

En unos días saldrá su primer envío a Estados Unidos, pequeño, cierto, pero ya con mercancía comprada, cuenta Lourdes.

“Son 100 por ciento hechas a mano, el trabajo nadie lo tiene, nos esmeramos por conseguir algo novedoso, que no tenga competencia, que sea muy bonito. Pintamos flores, también mariposas, ahorita estamos con eso, pero podemos meterle lo que alguien nos diga, nombres, fechas.

Lo que ponemos son rosas, efectos 3D. Uno empieza a buscar algo distinto, pero la enseñanza la traemos de allá, y uno busca traer algo que las demás no tenga, esforzarnos por no tener algo que tengan los demás.

De la región de Tepecoacuilco –zona nahua del Alto Balsas- han surgido varios artistas reconocidos.

El que más ha trascendido las fronteras es Nicolás de Jesús, del vecino poblado de Ameyaltepec, que ha despegado su arte en Estados Unidos, Francia y otros lugares.

–¿Han tenido apoyo de la Secretaría de Economía? –se le pregunta a Lourdes.

–No, nunca. Hemos checado, pero nos ponen muchos requisitos.

 

FUENTE:  lajornadaguerrero.com.mx  

 

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