Indígenas de todo el mundo luchan por proteger sus conocimientos ancestrales

Grupos indígenas que participan en la COP13 buscan reformar la Convención sobre Diversidad Biológica de la ONU, para prevenir que sus conocimientos ancestrales sean explotados de forma indebida.

 

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Grupos indígenas de todo el mundo que participan en la cumbre de las Naciones Unidas sobre biodiversidad COP13 –que se celebra en Cancún–, luchan por una reforma a la Convención sobre Diversidad Biológica de la ONU, que permita a los pueblos originarios prevenir que sus conocimientos ancestrales sean explotados de forma ilegítima, o que se vean amenazados por las prácticas productivas modernas.

Específicamente, el debate se centra en el uso del concepto “aprobación [libre]”, expresado en el artículo 8J de dicha Convención, y que se refiere al derecho de los pueblos originarios a ser consultados, y a decidir si avalan o rechazan la “aplicación” colectiva de sus “conocimientos”, “innovaciones” y “prácticas”.

Francisco Rosado May es ingeniero agrónomo por el Colegio Superior de Agricultura de Tabasco, doctor en agroecología por la Universidad de Santa Cruz, California; impulsor, fundador y primer rector de la Universidad Intercultural de Quintana Roo y es también bisnieto del general Francisco May, quien condujo a los pueblos mayas de la península de Yucatán en la guerra que sostuvieron en el siglo XIX contra el gobierno mexicano, conocida como Guerra de Castas.

El doctor Francisco Rosado explica que “desde la pasada cumbre COP, quedó establecido que el aprovechamiento de los conocimientos ancestrales debe haber un consentimiento ‘libre’, previo e informado por parte de los grupos indígenas, pero la palabra ‘libre’ quedó puesta entre corchetes, lo que indica que no es una parte integral del texto de la Convención, sino sólo sugerido”.

 

Por ello, prosigue, “en la COP13, los representantes de pueblos indígenas de todo el mundo (agrupados en el Foro Internacional de Indígenas por la Biodiversidad), incluidos los mexicanos, estamos promoviendo que la palabra ‘libre’ quede sin corchetes, y se integre plenamente al cuerpo del texto de la Convención sobre Biodiversidad Biológica de la ONU, ya que en el caso de los pueblos indígenas, se ha comprobado que la ‘aprobación’ obtenida para el aprovechamiento o afectación de conocimientos ancestrales no se ha dado de forma libre”.

Un buen ejemplo de esta situación, detalla, “es el problema de la miel en la península de Yucatán. En esta región se producen alrededor de 40 mil toneladas de ese producto al año y mucha de esa miel es producida por pueblos mayas. La miel solía comercializarse en Europa, porque cumplía con todos sus requisitos de calidad, incluido que fuera libre de transgénicos. Sin embargo, recientemente Europa la rechazó, tras comprobar que estaba contaminada”.

Luego de investigar el origen de la contaminación, los productores mayas detectaron que en la zona se había autorizado el cultivo de soya transgénica.
Debido al proceso de polinización (mediante el cual las abejas colectan el néctar y polen de las flores), agentes transgénicos presentes en los cultivos de soya terminaron en la miel.

“Los productores demandaron y su caso llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en donde se concluyó que las autoridades mexicanas habían violado el derecho de los pueblos mayas a ser consultados”, ya que nunca se pidió su consentimiento para aprobar el cultivo de soya transgénica, lo cual terminó afectando procesos de producción tradicionales, y por esta vía la cultura y la economía de estos pueblos.

 

La Corte, además, determinó que el uso de transgénicos en Quintana Roo debía suspenderse, en tanto los pueblos mayas no fueran consultados al respecto.

“Y ahí es donde volvemos a la importancia de la palabra ‘libre’, ya que todos los productores de miel te pueden comentar de las distintas presiones que están ejerciéndose contra ellos, para que aprueben los cultivos transgénicos. Entonces, en caso de que se diera dicha aprobación, podría considerarse como una autorización otorgada de manera libre”.

De hecho, remata, “la agricultura transgénica va en contra de los valores, cosmovisión, formas de vida de los pueblos indígenas, entonces, cualquier aval obtenido para el aprovechamiento de sus conocimientos, o para actividades que amenazan sus conocimientos y formas de vida ancestrales, puede siempre presumirse que es un aval que no fue otorgado de forma libre, sino bajo presiones”.

Las deliberaciones en torno a las modificaciones a la Convención sobre Diversidad Biológica de la ONU, que se realizan en el marco de la COP13 en Cancún, concluyen el sábado, “de ahí la importancia de difundir los argumentos de los pueblos indígenas, para que el concepto ‘aprobación libre’ quede sin ningún tipo de reserva”, concluyó el doctor Rosado May.

FUENTE:  animalpolitico.com

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