COATLICUE. MITO E INTERPRETACIÓN

 

Coatlicue (La de falda de serpientes), en la cosmovisión de los antiguos mexicanos, es una representación de la madre tierra. También conocida, entre otros nombres, como Teteo Inan, es la madre de todas las divinidades o fuerzas de la naturaleza del México antiguo.
El mito de Coatlicue narra el modo en que ella queda embarazada, y su hija Coyolxauhqui (La de cascabeles en el rostro) quien simboliza a la luna y sus hermanos los Centzonhuitznahuac (Los cuatrocientos del sur) que simbolizan a las estrellas, deciden matar a su madre. Acto seguido nace Huitzilopochtli (El colibrí de la izquierda) que simboliza al sol, y defiende a su madre Coatlicue matando a su hermana Coyolxauhqqui y a los cuatrocientos surianos.
El mito cosmogónico de la cultura nahua simboliza entonces el triunfo del día sobre la noche. Coatlicue, que es la tierra, simboliza el escenario, el espacio, en donde se lleva a cabo esta batalla. La noche, la obscuridad, reina sobre la tierra hasta el momento en que aparece el sol. El primer rayo de luz que emerge, que surge, del horizonte de la tierra, “mata”, “aniquila”, a la noche; la luna y las estrellas “mueren” y “nace” el sol, el día surge, vive; la noche muere.
Otros de los nombres de Coatlicue es Teoyaomiqui, que se relaciona con la muerte y con la guerra, y Tonantzin (nuestra venerable madre) o Totlalnantzin (nuestra venerable madre tierra).
El historiador y filósofo, Justino Fernandez, interpreta a Coatlicue como el Mictlan, el lugar en donde se encuentra atrapado o cautivo Tonatiuh, el sol.

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