Los Códices Matritense y Florentino que tratan sobre las enfermedades del cuerpo y de las plantas medicinales.

Por: Karloz Miranda Yaoehecatl

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Los Códices Matritense y Florentino son las fuentes documentales para dos excelentes artículos que tratan “De las enfermedades del cuerpo humano y de las medicinas contra ellas” y “De las plantas medicinales y de otras cosas medicinales”, publicados por el doctor en historia, Alfredo López Austin, para la revista Estudios de Cultura Nahuatl, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, en los años de 1969 y 1971. En estas publicaciones se hace referencia a una gran variedad de plantas medicinales mencionadas en ambos códices; plantas que usaban los antiguos mexicanos antes de la llegada de los españoles.

Resulta de gran interés observar los nombres en nahuatl de estas antiguas plantas que se utilizaban para curar “las enfermedades del cuerpo humano”, y saber cómo se usaban y para qué dolencias o enfermedades en específico se utilizaban. Por supuesto que, con el paso del tiempo, de los siglos –y con la llegada e imposición de la cultura occidental y todo lo que ésta conlleva–, muchas de estas plantas dejaron de utilizarse, cayeron en desuso, perdieron sus nombres originales, otras probablemente se extinguieron, otras tal vez fueron prohibidas en la época colonial (por considerarse su uso para cosas de “hechicería” o “brujería”), o simplemente se fue perdiendo el conocimiento del uso y aplicación de muchas de estas antiguas plantas mexicanas.

Ahora que la medicina tradicional ha tomado nuevos brios, y se ha puesto –digamos–, de “moda”, nos gustaría saber cuales fueron esas plantas que se mencionan en los códices y si algunas de ellas continúan existiendo en nuestra época actual, y si, por supuesto, podrían seguir aplicándose del modo que se indicaba para curar las enfermedades o dolencias referidas; aunque, hay algunos remedios, que para nuestra época, nos parecerán increíbles y seguramente no los utilizaríamos o aplicaríamos en la forma en que se indica. En fin, para conocer todo esto a detalle, habría que iniciar –además del estudio, por supuesto, minucioso de las fuentes–, todo un trabajo interdisciplinario en el que intervinieran diferentes áreas del conocimiento humano para poder retomar y reincorporar el uso de algunas de estas plantas medicinales antiguas.

Ya se han hecho muy buenos intentos y acercamientos para conocer las plantas curativas de nuestro pasado indígena a través del estudio del Códice De la Cruz-Badiano o Códice Badiano, documento antiguo que funge como fuente principal para conocer algunos de los diferentes tipos de plantas que existieron y se usaron en la antigüedad. Pero en este caso la fuente documental del maestro López Austin no es dicho códice, sino otros códices poco mencionados para el acceso al conocimiento de las plantas antiguas mexicanas: Los Códices Matritenses (llamados así porque se encuentran depositados en la Real Biblioteca y en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia, ambas de Madrid, España), y el Códice Florentino (llamado así porque se encuentra resguardado en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia, Italia). El problema principal para tener acceso al conocimiento de dichos códices –además de estar en el extranjero–, es que se encuentran escritos en lengua nahuatl del siglo XVI, o como dirían los conocedores, en nahuatl clásico; por lo que se requieren interpretes que tengan dominio de la lengua mexicana (nahuatl) de ese periodo histórico.

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Para los artículos que presenta el maestro López Austin, ya se ha solventado el primer obstáculo de la traducción de dichos documentos, códices que a la postre, hay que mencionarlo, constituyen primordialmente la base documental de la obra magna del fraile franciscano fray Bernardino de Sahagún: Historia General de las Cosas de Nueva España, ya que fue el monje franciscano quien ideó y mandó se realizaran los códices referidos.

Algunos podrán objetar y argüir que los códices mencionados, entonces, ya fueron traducidos al castellano por el mismo fraile Bernardino de Sahagún, ya que su Historia General viene escrita en español. Sin embargo, la realidad es que Sahagún escribió su propia traducción de los documentos, y dejó sin traducir mucha parte de ellos, en otras agregó cosas que no vienen en los códices, es, en conclusión, su propia versión en castellano de los documentos antiguos. Los actuales estudiosos de las obras de Sahagún y de los códices que él ordenó realizar, coinciden todos, que debe hacerse una nueva revisión de los documentos, o de los códices, ya que, como se decía, hay mucho de ello que no se tradujo o se hizo una traducción errónea. Por tal motivo, resalta la expectación y el interés de los Códices Matritenses y el Códice Florentino que han sido revisados y estudiados últimamente, y que han aportado y siguen aportando mucha información sobre la cultura y la historia del México antiguo. Las personas que deseen conocer la versión en español del propio fray Bernardino de Sahagún sobre “las enfermedades del cuerpo humano y de las medicinas contra ellas”, pueden consultar el capítulo XXVIII del Libro Décimo de su Historia General de las Cosas de Nueva España.

Como mencionábamos anteriormente, para acceder al conocimiento de estas plantas antiguas se requiere, no solamente la traducción de los documentos nahuas, sino todo un trabajo interdisciplinario y profesional. Así lo explica el mismo maestro López Austin:

“…requiere de la participación de especialistas en diversos campos del conocimiento humano: traductores que viertan al español los textos, médicos que precisen la naturaleza de las enfermedades descritas y que analicen los métodos terapéuticos, historiadores de la medicina que determinen la interrelación de los conocimientos europeos e indígenas en los años inmediato posteriores a la conquista, biólogos que clasifiquen con precisión plantas y animales de la farmacopea y etnólogos que investiguen las relaciones entre magia, religión y medicina en el México antiguo y comparen los procedimientos indígenas tradicionales que perduran en nuestro país. No puede ser el estudio de estos documentos, por tanto, labor de un solo investigador.”[1]

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Hay que mencionar que los Códices Matritenses se elaboraron primero o antes que el Códice Florentino, por lo que éstos sirvieron de base y fueron la fuente del segundo. Cuando el Códice Florentino ya se encontraba terminado, hubo modificaciones posteriores a los Códices Matritenses por lo que esta última información agregada no se encuentra en la obra final del Códice Florentino. Esto sugiere que tenga que realizarse un estudio comparativo entre ambos códices junto con la versión de fray Bernardino de Sahagún que es su Historia General. Estamos hablando de tres fuentes diferentes que, aunque comparten la misma información, existen algunas diferencias marcadas entre éstas.

Para darnos una idea del valor de los Códices Matritenses citamos las palabras del historiador Miguel Ángel Ruz Barrio, doctor en Historia de la Universidad Complutense de Madrid:

“Dentro de los documentos que componen la obra de fray Bernardino de Sahagún, los Códices Matritenses constituyen una de las fuentes más importantes debido a que se consideran la versión más antigua conservada de la Historia General de las Cosas de la Nueva España; por esta razón han recibido la atención de diversos investigadores interesados tanto en la obra de Sahagún como en los códices mesoamericanos… estos manuscritos todavía no han sido analizados de manera totalmente satisfactoria…”[2]

Por lo pronto, el maestro López Austin nos presenta un material que, cómo él indica, “ha pasado por la primera etapa de estudio: la versión al español.”[3] De esta manera, nos muestra estos documentos con texto nahuatl de la siguiente manera: a) Primero el texto que él considera definitivo que es el Códice Florentino, “por ser el que corresponde al momento en que Sahagún estimó que el capítulo estaba definitivamente terminado”.[4] b) Cuando considera que el Códice Florentino tiene errores de copia, ha colocado el texto que aparece en el Matritense. c) No ha variado orden ni palabra del texto, “Esto es en beneficio de quien desee estudiar el original náhuatl”. Y por último, antes de mostrarnos los textos originales nos hace las siguientes observaciones a considerar: “La referencia constante a la Historia General, al Códice Matritense de la Real Academia de la Historia y al Códice Florentino ha hecho necesarias las abreviaturas, respectivamente, HG, CM y CF.”[5]

Para este artículo, y por razones de espacio, no pondremos todas las enfermedades que se mencionan ni todas las plantas medicinales; tampoco pondremos el texto nahuatl más que sólo algunas palabras que refieren específicamente a algunas enfermedades y plantas medicinales. Quien desee leer los artículos completos del maestro López Austin, y conocer los textos en nahuatl completos, puede hacerlo consultando la bibliografía mencionada. También nos hemos tomado la libertad de acomodar las palabras en lengua nahuatl junto al español para conocer la traducción de determinada enfermedad o molestia. De esta manera, hemos hecho una selección de las enfermedades y de las plantas medicinales mencionadas, por lo que presentamos solamente un extracto de ambos artículos publicados por el maestro López Austin en la revista Estudios de Cultura Nahuatl. También mostramos las “notas” al texto español y nahuatl que pueden resultar de interés al lector. Todas las notas a pie de pagina que se encuentran entrecomilladas (“”) pertenecen al profesor López Austin. Únicamente, cuando cita la obra de Sahagún, Historia General (HG), hemos utilizado la edición 2006 de la editorial Porrúa, la cual citamos entre paréntesis. Así, aclarados los puntos, iniciamos primero con: “De las enfermedades del cuerpo humano y de las medicinas contra ellas”.

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“INIC CEMPOALLI ON CHICUEI CAPÍTULO, itechpa tlatoa in icocolizyo in tonacayo ihuan in patli in inanamic, in ipatica mochihua.”[6]

“VIGÉSIMO OCTAVO CAPÍTULO, habla acerca de las enfermedades de nuestro cuerpo y de sus medicinas correspondientes, de lo que constituye su medicina.”

 

Tzonteconcocolli – Dolor de Cabeza –

“Su medicina es oler la hierba llamada ecuxo, o quizá oler pícietl. Debe envolverse bien la cabeza, atarse bien la cabeza, y se harán sahumerios. Y si la enfermedad aumenta, se molerá el nombrado zozoyátic, se olerá. Y si empeora, en nuestra nariz se echarán gotas de lo que ya declaramos.[7] Si no mejora nuestra nariz, es necesaria la punzada con obsidiana, la sajadura, la pinchadura con obsidiana.”

 

Cuaxicalpetiliztli, cuaxicaltzayaniliztli –Fractura del cráneo, rajadura del cráneo–

“Si sólo se raja el cráneo, se enjuaga con orina. Ahí se pone zumo de maguey.[8] Y si se infecta la superficie, ahí se pone chipilli [molido] lleno de huevo, o quizá un poco de hojas de toloa con huevo.”[9]

Si se fragmentan [los huesos], entre ellos se coloca un[a astilla de] hueso, se pega con zumo de maguey, o quizá se pone en abundancia maguey crudo raspado.”

 

Nacazcualiztli –Ulceración de los oídos–[10]

[Esta ulceración] hincha nuestra cara o nuestras sienes. Ahí se pone cococxíhuitl[11] lleno de axin negro.

 

Ixcocoliztli –Enfermedad de los ojos–[12]

“Al empezar [la enfermedad] será puesto alrededor de los ojos mucho [polvo de] iztecáuhtic míxitl o se pondrán en los ojos gotas de pulque serenado,[13] o quizá [zumo de] tonalchichicaquílitl o la leche del tlachinoltétzmitl. Se purgará y beberá un poco de xoxouhcapatli y se lo arrojará con fuerza sobre la cabeza, y se punzará con obsidiana.”

 

Ixnacapachihuiztli –Excrescencia carnosa de los ojos–[14]

“Su remedio es levantar con una espina la película [que se forma en] nuestros ojos. Se corta, se circunda [desprendiendo la película en] el globo del ojo. Ahí se echan gotas de leche llena de [zumo de] chichicaquílitl, o se echan gotas de [zumo de] la raíz del iiztaquíltic. Pudren [estas medicinas] la carnosidad.”

 

Ixayauhpachihuiztli[15] –Excrescencia nebulosa de los ojos–

“Nuestros ojos se ponen blancos. Se echan gotas de la medicina llamada azcatzontecómatl. Y [el ardor que produce esta medicina] lo quita, lo mitiga la raíz del tlalayotli; ahí se gotea. Y [el enfermo] se punza con obsidiana.”

 

Ixcitlalicihuiztli –Excrescencia ocular de estrellas–[16]

“Ahí se echan gotas de excremento de lagartija lleno de tizne y de matlali lleno de tomate.”[17]

 

Izahuaquiliztli[18] –Ronquera–

Se presionarán mucho las faringes [de los enfermos] con hule. Y se sorberá miel de abejas, y se dejarán caer dentro de nuestra nariz muchas [gotas] de miel de abeja, o quizá de miel espesa [de maguey].

 

Tlancualiztli[19] ­­–Caries–

Su curación es mezclar con ocótzol [polvo del gusano llamado] conyayáhual. Esto se pone con pluma menuda por encima. Y por dentro se presiona el diente con chile caliente, y se presiona el diente con sal, y se punzan mucho nuestras encías, y se pone en nuestros dientes tlalcacáhuatl. Si nada reduce [el mal], se hace sacar nuestro diente. Ahí [en el hueco] se pone sal.

 

Tlatlaciztli –Tos–

“Su medicina es expeler [las flemas],[20] comprimir nuestra garganta. Se beberá el agua de la raíz del tlacopópotl, y agua de cal llena de chile, y [agua de] iztáuhyatl cocido. Y se beberá la raíz llamada pipitzahuac. El niñito beberá una jara.[21] El adulto beberá cuatro jaras. Las beberá en agua tibia o en pulque. Quizá [esta medicina] expelerá [las flemas] por la boca; o quizá las sacará por abajo.

Si [la medicina] sólo saca [las flemas] por abajo, se presionará la boca [el enfermo] con jugo de tomate salado, o beberá [agua d]el llamado iiztaquíltic. El niñito beberá dos absorciones, tres absorciones.[22] Y la madre beberá un poco, del que tomará el niñito al mamar. Y el adulto tomará una,[23] en agua tibia o en pulque.

 

In aocmo meya chichihua –Ya no produce leche la nodriza–

“Beberá [el agua] de la raíz tzayanalquíltic, que se golpea con piedras. Enseguida se lavará sus tetas con [agua con] salitre. O beberá mucho [la infusión de tzayanalquíltic] en el baño de vapor. Y lo que viene a fluir, lo que de nuevo fluye, le causará diarrea al niñito. Es necesario dar dos absorciones al niñito; le limpiarán los intestinos. [La nodriza] no debe comer aguacate; y beberá caldo de tzilacayotli, que hervirá, o lo beberá, beberá éste en pulque. O se bañará con [el agua del] cuetlaxxóchitl. Y quizá comerá pene de perro, lo asará.[24] O quizá comerá izcahuitli,[25] andará sorbiendo su caldo. O quizá beberá la raíz del totonchichi en pulque; se bañará con él. Sólo beberá cuatro dedos.”[26]

 

Chichihuallaxoaliztli –Abscesos en las tetas–[27]

“Ahí se ponen mezcladas las hierbas llamadas ixyayáhual y eeloquíltic. Hacen madurar [los abscesos]o los resuelven. Y si los hacen madurar, se sangrarán; y si persisten, se sangran. Y cuando ya se sangraron, se pondrán ahí las hierbas dichas, cuando ya esté infectada la superficie, húmeda. O se pondrán molidos, se echarán, también se mezclarán chichicaquílitl y ocótzotl; con ellos se bizmará. Y el agua apropiada es la de los llamados yamancapatli, tetezmític.

 

In mococa telchiquiuh, tocuitlapa, tomicicuil, tochiquiuhyo; in nohuiyan tlatlaxhuiztli in tonacayo. – Duelen nuestro pecho, nuestra espalda, nuestras costillas, nuestra caja [torácica]; se forman diviesos por todas partes de nuestro cuerpo. [28]

“Se unta [el cuerpo] con el compuesto de diversas hierbas: tlaquequétzal, tonalxxíhuitl, atzitzicaztli, atzómiatl; se muelen, se mezclan con hollín lleno de axin cuantas veces hayan de untarse. Pero primero se lavará [el enfermo] con [agua de] iztáuhyatl caliente.

Y si se tiene algo de comezón en el cuerpo, se baña en vapor. Y ya que se bañó, tomará el compuesto de los llamados tememetla, tecécec, y téxiotl, tlachinoltétzmitl. Se remojarán con agua o con xocóatl. Ya que la bebió, orinará la enfermedad.”

 

Continuara en la segunda parte.

 

Notas

[1] Alfredo López Austin, “De las enfermedades del cuerpo humano y de las medicinas contra ellas”, en, Estudios de Cultura Nahuatl, Vol. VIII, Año 1969, Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM, p. 51

[2] Miguel Ángel Ruz Barrio, “Los Códices Matritenses de fray Bernardino de Sahagún: estudio codicológico del manuscrito de la Real Academia de la Historia”, Revista Española de Antropología Americana, 2010, Vol. 40, Núm. 2, pp. 189-228

[3] Alfredo López Austin, Op. cit., p. 51

[4] Ibidem, p. 54

[5] Ibidem, p. 55

[6] “Folio 97 f. Del CF. Falta este primer párrafo en el CM, y en su lugar dice: “Capítulo 28, de las enfermedades del cuerpo humano y de las medicinas contra ellas.” Dice después: In cocoliztli in tlacatl, o sea “Las enfermedades del hombre”, folio 163 f.”

[7] “Del zozoyátic.”

[8] “Literalmente “hule de maguey””

[9] “En la versión de Sahagún dice que ambas medicinas se mezclan con claras de huevo, HG” (2006, p. 569)

[10] “Sahagún dice “hinchazones del rostro que proceden del dolor de los oídos”, HG,” (2006, p. 570)

[11] “Sahagún dice “cualquier hierba que queme”, ibid. Cococxíhuitl es el nombre de una planta; literalmente significa “hierba picante”.

[12] “Dolor de los ojos”, vierte Sahagún, HG” (2006, p. 570)

[13] “Trasnochado o serenado” dice Sahagún, ibid. Las radicales parecen ser el prefijo objeto tla-; cualcan, “lugar abrigado”, y el verbo cahua, “dejar”.

[14] “Sahagún dice “lo enramado de los ojos”, HG” (2006, p. 571)

[15] “En el CM dice ixayappachihuiztli, forma más culta de pronunciación.”

[16] “Sahagún traduce “la enfermedad de las nubes de los ojos que se crían sobre las niñas de ellos”, HG,” (2006, p. 571)

[17]Matlalin es una substancia mineral que se usaba para obtener el color verde oscuro.”

[18] “CM, folio 164 v.”

[19] “CM, folio 165 f.”

[20] “El término nezotlaliztli parece referirse aquí a la evacuación de flemas. No creo que sean apropiados en este caso el vómito o la sangría. Sahagún sólo dice que es necesario frotarse la garganta con el dedo. Al final de este párrafo se usa el verbo izotla claramente con el sentido de “expeler”.

[21] “Sahagún parece entender “jara” como una unidad de capacidad, pues dice que el niño ha de beber la cuarta parte de un cuartillo de esta agua –una jara– y que el adulto beberá un cuartillo –cuatro jaras–, cosa que recogen Dibble y Anderson… al traducir “jara” –tlácotl– como unidad equivalente a un cuarto de pinta. Creo, sin embargo, que no debe considerarse como unidad de capacidad, sino sólo como un brote de la raíz.”

[22] “Una absorción es la unidad que vale, según lo afirmado por Sahagún, la cantidad de liquido que puede absorber una bola de algodón del tamaño de medio huevo, HG (2006, p. 573). “He traducido popolli como “absorción” porque la radical pol, aquí duplicada inicialmente por intensidad y sustantivada con el sufijo –li, significa absorber. Véase, por ejemplo, en las palabras polacqui, polaquita, polaquíliztli, polaquiui, popolaqui, en las que aparece con el sentido de empaparse, humedecerse, absorber, cundir el liquido.”

[23] “¿Una raíz? No se refiere a unidad de medida; sólo da a entender una cosa redonda. Tal vez el iiztaquíltic a que aquí se refiere el texto –hay más de uno– tenga una raíz bubosa.”

[24] El texto nahuatl del Códice Florentino dice: “Auh anozo yehuatl quicuaz in itzcuintepulli, motlehuatzaz”. Al respecto, la nota del maestro López Austin indica: “En el CM (Códice Matritense) está tachado itzcuintepulli –“pene de perro”– y sustituido por pitzotl ichichihual, que es “teta de puerca”.

[25] “Molina dice que es un gusano lacustre…”

[26] “Molina traduce cemmapilli como “pulgarada”, o sea la cantidad de polvo que puede cogerse entre yemas de los dedos índice y pulgar… Siméon, dice que es medida de longitud, “un dedo”, y ésa es su versión literal. Aquí, sin embargo, se trata claramente de una medida de capacidad, que equivale probablemente a la cantidad de líquido que contiene un vaso a la altura del ancho de un dedo, aunque también pudiera ser a la altura del largo de un dedo. Me inclino por la primera.”

[27] “Hinchazón de las tetas”, dice Sahagún, HG, (2006, p. 573)

[28] “La última parte del título parece fuera de lugar. Sahagún dice, en vez de diviesos por todas partes del cuerpo, molimiento de todo el cuerpo, HG, (2006, p. 573). Sin embargo, la versión es clara: tlaxhuiztli, sustantivo del que deriva el verbo tlatlaxhuizti, significa “divieso, encordio, nacido”. Etimológicamente parece derivar de ixhui, “estar repleto”, como afirma Siméon… Si se forzara la traducción podría entenderse el verbo como “se forman chichones”; pero esto es poco probable.”

 

Bibliografía

López Austin, Alfredo, “De las enfermedades del cuerpo humano y de las medicinas contra ellas”, en, Estudios de Cultura Nahuatl, Vol. VIII, Año 1969, Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM.

Link: http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/revistas/nahuatl/pdf/ecn08/ecn08.html

López Austin, Alfredo, “De las plantas medicinales y de otras cosas medicinales”, en, Estudios de Cultura Nahuatl, Vol. IX, Año 1971, Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM.

Link: http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/revistas/nahuatl/pdf/ecn09/ecn09.html

Ruz Barrio, Miguel Ángel, “Los Códices Matritenses de fray Bernardino de Sahagún: estudio codicológico del manuscrito de la Real Academia de la Historia”, Revista Española de Antropologia Americana, 2010, Vol. 40, Núm. 2.

Sahagún, Fray Bernardino de, Historia General de la Cosas de Nueva España, México, Editorial Porrúa, 2006.

Sahagún, Fray Bernardino de, Historia General de la Cosas de Nueva España, Tomo III, Cdigital, UANL, http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080012524_C/1080012525_T3/1080012525_MA.PDF, Diciembre, 2016.

Los Códices Matritenses, Biblioteca Digital Mexicana, http://bdmx.mx/detalle/?id_cod=34; http://bdmx.mx/detalle_documento/?id_cod=34; Diciembre, 2016.

El Códice Florentino, Etnohistoria-ENAH, http://etnohistoriaenah.blogspot.com/2013/02/codice-florentino-digital.html, Diciembre, 2016.

 

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