Músicos indígenas. Herencia y evolución

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México es un país en el que se manifiesta un universo de elementos culturales: Aromas, sabores, colores y sonidos, que se conjuntan para dar identidad a los distintos pueblos que lo integran. A su vez, estos dan origen a una diversidad de oficios, entre ellos uno de gran relevancia, el de los músicos indígenas, a quienes me referiré en este espacio, como una forma de reconocimiento en virtud de que el día 22 de noviembre se celebró el Día Internacional del Músico.

Los músicos han estado presentes en todas las culturas del mundo, desde épocas muy remotas. Su práctica nace de la imitación de los sonidos de la naturaleza, del empleo de lo que ella misma proporciona y que, con su ingenio, fueron transformando dándole diversos sentidos, como la comunicación. Así, las sociedades prehispánicas relacionaban la música con lo sagrado, con la vida y la muerte. Para ello, elaboraban diferentes instrumentos, algunos de los cuales aún podemos observar en el uso cotidiano de distintos pueblos indígenas. Ejemplo de ello son las flautas, cascabeles, sonajas, tambores y arcos, hechos con diferentes materiales como la cerámica, madera, piel, conchas de caracol, diversos metales como es el oro y el cobre, por mencionar algunos.

En su momento, quienes llegaron al Nuevo Mundo trajeron consigo nuevos elementos culturales que se fusionaron a los ya existentes: Ritmos musicales, instrumentos y sentidos diferentes en la ejecución de la música, que iban desde su empleo litúrgico para evangelizar, hasta su uso en procesiones y en las múltiples fiestas del calendario cristiano. Asimismo, es importante mencionar que también se introdujeron expresiones de escenificación que al combinarse con la música y los cantos dieron origen a muchas de las danzas heredadas por las  comunidades indígenas actuales.

Es así que los músicos han formado parte de la vida cotidiana de los Pueblos Indígenas desde siempre. Su actividad se adapta a los diferentes acontecimientos sociales y etapas de la vida. Entre los niños se manifiesta en los cantos que interpretan para narrar historias de su región relacionadas de manera estrecha con el juego. Muchos desde pequeños tienen un acercamiento hacia la música y aprenden de sus familiares a tocar diversos instrumentos o a modular la voz para ejecutar algún canto, como es el caso de los coras de la comunidad de Jesús María en Nayarit, quienes desde temprana edad aprenden a tocar los diversos instrumentos tradicionales que acompañan la danza de tarima.

Actualmente entre los jóvenes indígenas, la música tradicional se conjuga con los ritmos en auge: Ska, rock, reggae, rap, hip hop, entre otros. Algunos son jóvenes interesados en fortalecer su lengua y tradiciones, adaptándolas a nuevos estilos, dando como resultado una fusión de tradición y modernidad. En el caso de los adultos, el canto forma parte de la tradición oral como trasmisora de la cultura, ya que de esa forma expresan la memoria histórica, diferentes estados emocionales y problemáticas actuales, además es una manera de trasmitir conocimientos a las nuevas generaciones. Ejemplo de ello es el contenido de algunas pirekuas, música de los p’urhépecha de Michoacán, donde se pueden manifestar temas como la migración y la añoranza del migrante por su tierra o su familia. Otro ejemplo se encuentra en el entorno descrito en los cantos que se interpretan durante los kuri kuri, reunión en tono festivo que realizan los pueblos originarios de Baja California, en los que se hace mención del paisaje, la fauna o las labores cotidianas como la recolección de frutos.

En atención esa gran riqueza histórica la CDI otorga apoyos para el ejercicio de los derechos culturales y de comunicación de los pueblos indígenas, apoyando esta diversidad de expresiones artísticas, que a través de la música fortalecen la cultura y fomenta la cohesión comunitaria. Un ejemplo de ello es el noveno Concierto de Bandas de Niños y Niñas Indígenas de Oaxaca, en donde el próximo 9 de diciembre en el Auditorio de la Guelaguetza, más de mil 200 músicos de todas las regiones y pueblos originarios del estado, unirán las voces de sus instrumentos en un formato monumental, bajo una misma dirección y un mismo sentir.

Como se puede apreciar, en el trabajo de los músicos se expresa una diversidad de experiencias relacionadas con la cultura de cada uno de los pueblos indígenas de México, es por eso que felicito a los músicos e intérpretes indígenas y hago una cordial invitación para acercarnos a la gran variedad de expresiones a través de las 21 emisoras del Sistema de Radiodifusoras Indigenistas de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, que tiene en su barra programática espacios dedicados a la difusión de los diferentes géneros interpretados por los músicos indígenas.

FUENTE:   elsoldemexico.com.mx

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