Arriba el ritmo con BETABEL y MAGNOLIO

¿Qué tan importantes son los latidos en el corazón? Si por cualquier razón llegara interrumpirse, la sangre no llegará a todos los tejidos del organismo y ocasionaría la muerte. En nuestro cuerpo, actúa como una bomba que impulsa la sangre hacia los órganos y células. La sangre bombeada suministra oxígeno y nutrientes, recoge el dióxido de carbono y toxinas. Es muy importante tomar en cuenta el ritmo de dicho bombeo, ya que se pueden diagnosticar muchos padecimientos a partir de éste.

apromeciLa frecuencia estándar es de 60 a 80 latidos por minuto en situación de descanso y más de 200 latidos por minutos cuando se hace ejercicio. Este aumento asegura el suministro de nutrientes suficiente para los músculos y al resto del cuerpo. Cuando los latidos se alteran se producen las arritmias, que pueden variar desde ritmos demasiado rápidos (taquicardia) a demasiado lentos (bradicardia). Hay multitud de factores que pueden causar este padecimiento, incluyendo distintas enfermedades como por ejemplo, el hipertiroidismo, enfermedades pulmonares y nerviosas. También algunas sustancias como la cafeína, nicotina, alcohol, drogas y algunos medicamentos pueden producir un desequilibrio rítmico en el corazón.

Los síntomas rondan entre las palpitaciones, desmayos, mareo, vértigo, dolor en el pecho, dificultad para respirar, palidez y sudoración. En los casos más peligrosos, el primer síntoma puede ser un paro cardiaco súbito que requerirá de asistencia rápida.

Paradójicamente, algunos tipos de arritmia no producen síntomas de advertencia; así como también, las palpitaciones no siempre indican que la persona padezca esta anormalidad. Una de las bacterias que con más frecuencia se detectan ene el estómago. Helicobacter pylori, parece estar asociada con el desarrollo de un trastorno cardiaco. Según un estudio, este microorganismo se relaciona con la aparición de fibrilación auricular, un trastorno con ritmo cardiaco rápido en el cual las cámaras cardiacas superiores son estimuladas a contraerse de manera muy desorganizada.

  • Fitoterapias, la nueva alternativa

Actualmente, en todo el mundo se están probando nuevas alternativas para la prevención de los problemas cardiacos. Tal es el caso de las hojas de betabel, las cuales contienen betacarotenos calcio, hierro y una cantidad suficiente de minerales, incluyendo potasio que regula el ritmo cardiaco, normaliza la presiñon arterial y el sistema nervioso. Además, el betabel es un importante aportador de folato (vitamina B9), esencial para mantener sanas las células y evitar la anemia. Adicionar este vegetal a nuestra dieta será de gran ayuda para nuestro corazón.

betabel apromeciEl ahuehuete o ciprés mexicano es un árbol corpulento y majestuoso del que se cree es un productor natural de agua. El alquitrán de esta especie es antiséptico y posee propiedades medicinales para curar heridas, úlceras y enfermedades cardiovasculares. Es excelente su acción benéfica sobre las venas, por lo que favorece la circulación sanguínea. Su acción es estupenda para el corazón en los casos de congestiones pulmonares, del hígado y de los riñones. Así mismo, es muy eficaz contra el endurecimiento de las arterias.

ahuehuete apromeciOtra planta que favorecerá nuestro ritmo cardiaco es el magnolio. Su corteza y las flores se utilizan como astringentes y diuréticas para el beneficio de venas y arterias. Desde la antigüedad, en el siglo XVI se usaba el magnolio para fortalecer el corazón y aliviar malestares estomacales. La raíz actúa como estimulante cardiaco y tónico para el corazón.

magnolio apromeciDentro de la terapia cardiovascular, mantenga una serie de ejercicios que vayan de acuerdo a su físico y sus necesidades. Cuide su ritmo cardiaco con una dieta nutritiva para tener un peso adecuado. Para verificar la efectividad de las fitoterapias, haga exámenes médicos en forma regular para estar al tanto del avance en su tomo cardiaco y prevenir posibles paros de este tipo. Recuerde que lo natural es la mejor manera de ayudar a mantener un corazón saludable y de evitar problemas a largo plazo, como la presión sanguínea elevada, colesterol malo y otras enfermedades cardiacas más complicadas.

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