Toloache, de la satanización a la realidad

Chamico, hierba del diablo, trompeta de ángel, hierba hedionda, la enamoratontos; muchos sinónimos para una planta seductora y repudiada. Hablamos del toloache cuyo nombre proviene de “toloatzin” que en la lengua náhuatl significa “cabeza inclinada”. Aunque los nombres vulgares son muchos, la gente sabe indentificar perfectamente las verdaderas especies de toloache, de otras que se le parecen, y que los más inexpertos a veces confunden, como por ejemplo con los floripondios.

1El toloache tiene como características botánicas que crece en llanuras, crece de 50 cm a un metro de altura, se caracteriza por el olor fuerte y desagradable de las hojas que físicamente son largas con bordes divididos y siempre se mantiene verde, esta planta florea de marzo a septiembre y su flor es como una cornetita larga, blanca con un halo violeta o azúl. Su fruto es una bolita con prolongaciones espinosas y dentro de ella se encuentra la semilla. Se produce mediante la polinización que llevan a cabo los insectos nocturnos. Se puede encontrar esta planta principalmente en Amatlán y Acotitlán, municipio de Tepoztlán, y en otras localidades del norte de Morelos, como en muchas partes del país.

  • Una historia llena de injusticias

2El toloache es una datura de origen americano que se puede utilizar con un sinfín de propósitos y se ha usado desde antes e la llegada de los españoles. Los mexicas lo llamaban “tolohuaxihuitl y tlapatl” pero este no solo era utilizado para provocar una serie de alucinaciones sino también tenía uso medicinal que se empleaba para aliviar dolores y reducir hinchazones. Los mexicas asentados en el Valle de México, la llamaban “toloatzin” (cabeza caída). Un poco después de la conquista de México, francisco Hernández, el médico del rey, menciona en un escrito sus valores medicinales, aunque advierte que el uso excesivo puede volver locos a los pacientes, provocando varias y vanas imaginaciones.

A pesar de que el ser humano descubrió su capacidad curativa y alucinógena hace ya más de 2000 años, su historia se descubrió de forma clandestina catalogada desde la edad media como una planta maldita por su alta toxicidad y su relación con la hechicería e idolatría, antiguas civilizaciones americanas, asiáticas y árabes limitaron su uso a curanderos, chamanes y sacerdotes por considerar que su uso debería estar reservado al contacto los dioses. Catalogado desde la edad media como planta maldita, es popularmente aceptado en nuestro país por la arraigada creencia que lo vincula a la elaboración de “pócimas para el amor”. En la atualidad es considerada, con suficiente razón, como una especia de alto riesgo para la salud debido a su alta toxicidad y su uso está exclusivamente restringido al tópico (solo untado).

  • Fotoquímica y toxicidad

3El toloache contiene tropina, hiosciamina, tropinona, ácido trópico y escopolamina. De acuerdo con especialistas, su toxicidad se debe a alto contenido de alcaloides del tipo tropano, como la escopolamina, hiosiamina y atropina, los cuales se concentran principalmente en las semillas de la planta, pero también en hojas y raíces.

El abuso de esta planta, puede ser mortal de acuerdo al grado de envenenamiento. Los primeros síntomas son vómito, dilatación de pupilas y resequedad bucal. El sistema nervioso central es el más dañado, pues ataca a neurotransmisores como la acetilcolina, la cual esta vinculada con la memoria, los movimientos musculares voluntarios, el ciclo sueño-vigilia, las sensaciones de dolor y la temperatura corporal.

Al consumir semillas y hojas de esta planta los alcaloides, que actúan como sustancias anticolinérgicas, atacan a los neurotransmisores, lo que produce un aumento de la temperatura corporal, perdida de la memoria inmediata, confusión en la orientación  espacio-temporal y lo que llamamos obnubilación de la conciencia, es decir, no se tiene claridad en lo que se percibe.

  • Usos médicos y tradicionales

4El toloache ha sido utilizado ampliamente en rituales de adivinación, deshacer conjuros y evitar hechicerías, debido a sus características narcóticas y sedantes. Su uso se remonta hasta la época prehispánica, cuando los aztecas usaban la planta en una variedad de ungüentos y lociones de aplicación externa para rotadas, úlceras y heridas. Diversos pueblos indígenas de América han empleado el toloache con fines terapéuticos y rituales. Los yaquisle atribuyen el poder de volar o transportar el alma hacia el infinito. Los navajos toman toloache por sus propiedades visionarias, lo utilizaban para hacer diagnósticos, para curar o simplemente para intoxicarse. Sin embargo el uso que le dan es de orientación mágica. Si el amor de un hombre es rechazado por una mujer, aquel puede buscar venganza poniendo su saliva o polvo de sus mocasines en una datura, y luego entonara un canto que volverá inmediatamente loca a la muchacha.

Los jibaros se lo dan a los niños que se portan mal, creyendo que los espíritus de sus ancestros los castigarán. Algunas tribus norteamericanas lo utilizan en los niños durante ritos de iniciación a la adolescencia en los que el tránsito simbólico entre la muerte y el renacimiento justifica los potentes preparados.

En México no ha disminuido su uso ni en las ceremonias mágico-religiosas, ni como agente terapéutico, además no es raro que el toloache se agregue al mezcal de agave o al tejuino de maíz para aumentar su poder embriagante. Los huicholes lo utilizan como medicamento pero es considerado tan poderosos que solo puede ser manejado por alguien de autoridad. Hoy en día el toloache se usa como narcótico y antiespasmódico. De cualquier forma, debido a sus propiedades venenosas generalmente se prefieren otras plantas, en algunos lugares las mujeres las usaban para inducir una especia de anestesia sin perdida del conocimiento, para aliviar los dolores del parto.

  • Algunos de los usos

5Para el tratamiento del asma se acostumbra mezclarla con otras hierbas y fumarla, en algunas regiones las infusiones de hojas se aplica a nivel local para extraer granos. En el tratamiento de las hemorroides son provechosas las vaporizaciones directas de toloache, algunos indígenas beben la infusión y fuman las hojas mastican los frutos y las mujeres se untan ene l vientre una mezcla de manteca con hoja y semillas para embriagarse, el toloache quita las ganas de comer, emborracha y enloquece.

Para la aplicación local se usa la infusión de las hojas, o bien la hierba completa mezclada con aceite son efectivas para extraer pus. Las vaporizaciones para las hemorroides no deben ser muy prolongadas por que los alcaloides del toloache se absorben rápidamente por vía rectal.

En heridas abiertas no deben utilizarse, porque también pasa al torrente sanguíneo y alcanza el cerebro. Los cigarrillos antiasmáticos se hacen con pequeñas cantidades de toloache (menos de 4g por cigarrillo), esto aún se acostumbra en algunas regiones que no tienen acceso a medicamentos junto con otras plantas menos peligrosas. La dosis máxima que puede ingerirse sin peligro son: polvo de las semillas es de 25 miligramos, polvo de las hojas es de 5 a 25 centígramos, en tintura hasta 30 gotas. Cuando se utiliza el toloache se debe hacer en forma correcta o puede incluso causar la muerte.

Para enamorar y/o dominar a la persona amada, algunas mujeres poco honestas, lo usan para atraer a la persona amada pero que no corresponde, igualmente las mujeres celosas lo emplean para mantener un dominio absoluto sobre su pareja, no obstante, este uso es criminal, ya que la intoxicación que produce, hace que los hombres pierdan su voluntad y albedrío, hasta dejarlos como “zombies” con daño irreversible en el sistema nervioso central.

 

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