Usos Terapéuticos de las Vainas Judías

La presencia de rastros arqueológicos de frijoles de cerca de 9 mil años de edad, en donde existieron asentamientos humanos en el Continente Americano, sugiere que el interés de los habitantes en la planta de frijol debió arrancar con fecha anterior al inicio de su cultivo, de apenas cinc mil años.

1Seguramente los nativos americanos probaron los usos de la planta como alimento o como medicina (cuyos datos se reportan en el Códice Badiano De la Cruz) y descubrieron su riqueza, atesorando las semillas para su reproducción, ya que el cultivo de frijol es de los más antiguos de América.

Especialmente en la región México-Guatemala la domesticación de la planta aún con métodos rudimentarios, no cabe duda, dio lugar a una gran diversificación de la especie. (Phaseolus vulgaris, L.) que hoy conocemos como frijol común y del que terapéuticamente tomamos su “ejote” conocido como vainas judías.

  • Herencia cultural de los mexicanos

2Alrededor de los asentamientos indígenas, la superficie estaba cubierta por las milpas cultivadas con frijol, maíz y calabaza. Esto se deduce de los hallazgos de restos de frijol asociado a otras plantas de subsistencia en Ixtapaluca y Zacatenco, que datan de 1700-875 a. C.; asimismo, en Terremote-Tlatengo los restos de frijol negro y ayocote se encontraron junto con maíz, calabaza india, capulín, alegría, nopal, tomate, chile, verdolaga, aguacate y maguey; todo un banquete de comida indígena.

Según nos comenta Fray Bernardino de Sahagún (Códice Florentino, libro VIII, párrafo V), el almacenamiento del frijol así como de otras especies alimenticias como maíz, chía, huautli, era cuidadoso y se hacía en las trojes del palacio del señor mexica. En el mercado mexicano, en la época prehispánica, los puestos donde se exhibían los granos de frijol tenían una ubicación específica que denota su importancia. Los frijoles eran además, parte de los tributos otorgados a los aztecas, quienes recibían alrededor de 5,280 toneladas por año para su consumo.

Aunque la iconografía del frijol se antoja insuficiente, dada la importancia de esta planta para los pueblos prehispánicos, se han hallado muestras en el arte teotihuacano; por ejemplo, en los restos de murales procedente de los conjuros residenciales de Tetitla y Zacuala, se puede apreciar semillas (entre las que se encuentran frijoles) cayendo de las manos de los sacerdotes de Tláloc.

Así mismo, en el mural Tlalocan de Tepantitla (Teotihuacán) la figura central yace sobre una estructura con tablero talud, que a su vez descansa en una especie de taberna en donde hay representaciones de frijol, tal vez asociado a la fertilidad. La semilla de frijol viajó a Europa en el siglo XVI y desde entonces se cultiva en casi todo el mundo.

  • Antecedentes en Medicina Tradicional

3El uso medicinal de las plantas que los rodeaban, llevó a los indo-americanos a cultivarlas y a acumular el conocimiento herbolario.

Este conocimiento fue reconocido por los conquistadores como atestiguan obras escritas en el siglo XVI, tales como el Códice Badiano (De la Cruz, 1552) o de la Historia Plantarum Novae Hispanias (de Franisco Hernández) en donde se describen principalmente las plantas prehispánicas de uso medicinal. Ahí está incluido el uso del frijol ayocote (P. Coccineus), cuyo jugo se usaba para desinflamar los ojos y las raíces como purgante y desparasitador.

El Códice Florentino (Fray Bernardino de Sahagún) repite el uso medicinal de la raíz de frijol ayocote (“cimatl”) y advertía de la toxicidad de la raíz cruda.

Otra especie de frijol cultivada en épocas prehispánicas para usos diferentes a la alimentación es Phaseolus macalatus, cuya raíz (cocolmeca) no sólo tenía aplicación medicinal, sino que también se usaba para fermentar el tesgüino.

  • Usos biomédicos de las vainas judías

4Desafortunadamente, en la literatura mexicana actual los tratados de Herbolaria (un tema de gran riqueza de conocimientos tradicionales), no enlistan al frijol de ningún tipo como planta medicinal. Probablemente el uso mayoritario en la alimentación de esta planta, llevó al olvido su empleo como medicina. A continuación se enlistan algunas de las aplicaciones que se recomiendan para el frijol común (P. Vulgaris), sea la planta, las vainas conocidas como judías o las semillas.

  • Como diurético

5Se da como una hierba de apoyo en el tratamiento de la dificultad para orinar (como diurético). En estas monografías se recomienda que las vainas judías se administren como tisanas o en otras preparaciones galénicas, en una dosis diaria de 5-15 g de la hierba o el equivalente en sus preparaciones. Así mismo, reportan en contenido químico de esta planta la presencia de flavonoides e isoflavonoides.

Las valvas de las vainas se usan como tisanas y se recomienda que éstas estén bien secas, sean de color verde paja y sin manchas negras. La semilla molida parece que tiene el mismo efecto. La dosis recomendada es una cucharada de la hierba por taza de agua hirviendo, que se cubre y se deja reposar por 10 minutos, entonces se cuela. El paciente debe tomar una taza de tisana fresca, entre comidas, varias veces al día.

  • Apoyo en la diabetes

6Por otra parte, en el libro de Referencia Médica Herbal se asevera que “en el frijol verde o vainas judías hay sales de cromo que pueden tener un efecto antidiabético”. La diabetes mellitus, la más común de las enfermedades del metabolismo del azúcar, requiere de una supervisión  médica cuidadosa y precisa, para balancear el metabolismo de carbohidratos. En el libro La Medicina Herbal se recomiendan diferentes hierbas para el tratamiento complementario de la diabetes, las vainas judías son las más eficaces.

Para su administración recomiendan poner un manojo de la hierba en medio litro de agua, hervir hasta que se reduzca el volumen a la mitad y dividir la infusión en dos dosis, una para ser tomada en la mañana y otra en la noche.

  • Enfermedades reumáticas

7Actualmente las enfermedades reumáticas se clasifican en grupos y subgrupos muy amplios, pero lo extraordinario de estas enfermedades es que aunque patológicamente sean diferentes, responden a tratamientos similares. Todas las enfermedades reumáticas se asume que tienen una causa común, es decir, una alteración de la autorregulación de los procesos metabólicos, específicamente la excreción. Por lo mismo, se considera que un elemento básico de estas enfermedades es la manera desordenada que lleva al depósito de materiales.

Por ejemplo, problemas en el metabolismo del ácido úrico lleva a la artritis de “gota” o de ácido úrico. En el caso de la artritis y de la artrosis, el mismo desorden lleva a uno u otro polo: formación de depósitos, induración y pérdida de función. En cualquier proceso inflamatorio, primero es necesario determinar si éste corresponde a un proceso auto-regulatorio de auto-sanación- Si se suprime el proceso (con drogas inmuno-supresivas o anti-flogísticas), puede aliviar el dolor, pero refuerza el proceso de la enfermedad. De aquí, que la estrategia más válida para tratar las enfermedades reumáticas inflamatorias es aliviar los síntomas agudos, pero tienen resultados pobres a largo plazo.

Estudios clínicos y experimentales han demostrado que las vainas judías maduras tienen un efecto benefactor sobre los procesos de enfermedad reumática. Como tal se recomienda que se haga una tisana con: una cucharada de la hierva (vainas judías secas) en una taza de agua hirviendo. Taparla y dejar reposar durante 10 minutos y entonces colar la infusión. El paciente debe beber una taza se la tisana recién preparada, entre comidas, varias veces al día.

  • Como antitumoral

8De especial relevancia es la afirmación de que las semillas de frijol negro, pinto, arriñonado, etc., pueden ser tan ricos en isoflavonoides, especialmente la isoflavona estrogénica genisteina, como lo es el frijol soya (Glycine max). Una gran cantidad de estudios se han estado llevando a cabo en la última década sobre frijol soya, debido a su aparente papel en la prevención de varios tipos de cáncer; no sólo eso, sino como fuente natural de fitoestrógenos, el frijol soya se considera un alimento de gran valor en la salud. Lo que significa que los beneficios para la salud que se han atribuido a la soya pueden muy bien adjudicarse a las vainas judías, con la ventaja de que las semillas de P. Vulgaris tienen menor contenido en grasa; las vainas judías en particular, son tan valiosas como la soya en contenido de isoflavonoides, pero además mejor para el control del colesterol gracias a su relación grasa/proteína.

Las dosis recomendadas de frijol negro que tendrían efecto, se preparan de la siguiente manera; se debe beber el líquido que se obtiene de poner a remojar los frijoles en vaina y se consumen las vainas cociendo 100-200 g con cebollas picadas; los frijoles (100g) se consumen como alimento. Así mismo, se recomiendan las vainas judías de 5-15 g por día como hierba o vainas judías como polvo (2.5g) con agua hirviendo.

Cuando se habla de sus actividades se puede enumerar lo siguiente en base a publicaciones varias o a conocimiento tradicional.

9Es antiagregante, apoptósico, antiangiogénico, anticáncer, antidepresivo, antiglucemia, antimelanómico, antiporstático, cardioprotector, lipotrópico, estrogénico, hepatoprotector, antiviral, quimiopreventivo, hipocolesteronémico, hipotensivo, antibacteriano, diurético y mutagénico.

Es evidente que hace falta aún investigación básica y clínica que valide estas actividades, pero resulta claro que a través del tiempo y en base a los datos de la cultura prehispánica, se le ha dado valor medicinal a las vainas judías en otros países, especialmente de los llamados industrializados. Lo que amerita un nuevo enfoque a una planta que tradicionalmente, se ocupa en gran porcentaje para la alimentación, que en nuestro pueblo a veces es designada con la definición denigrante de “carne de los pobres”.

Difunde este artículo:

Deja un comentario