Inician fiestas de Cuaresma con “Danza del Venado” en comunidad Yoreme-Yaqui

El fiestero mayor, Ramón Cota Rivera, dijo que en Baja California Sur, en la comunidad Yoreme-Yaqui se elabora una pintura en cuadro que, ya concluida, podrá ser el símbolo que represente las tradicionales fiestas de Cuaresma y Semana Santa, misma que será colocada en el interior de la “Ramada”.  Se trata de la tradicional “Danza del Venado”, esta danza es un ritual celebrado por indígenas de Sonora y Sinaloa, se trata de una dramatización de la cacería de venado que, viene siendo héroe cultural de estos pueblos, y es ejecutada por los “paskolas” (cazadores).

nota3Se utilizan cuatro instrumentos: “baa-wehai” o bueja (tambor de agua) un recipiente grande que puede llegar a ser de barro, madera, metal o plástico; esta se queda fija y es llenada de agua hasta el borde. El agua se coloca en una jícara que flota y tiene un pequeño orificio para ser sujeta con un cordón y así poder controlarla fácilmente con la mano izquierda, sin que flote a la deriva; la jícara se puede percutir por la parte convexa por medio de un pequeño trozo de madera cubierto de una hoja seca de maíz que se sujeta con un cordón de ixtle, llamado “baa jiponia” y se toma con la mano derecha.

En este rito también se usan los “hirúkiam” o frotadores hechos de “Varas de Brasil” con algunas ranuras (una es delgada y larga y la otra es lisa y más pequeña) y que al frotarlas producen un sonido parecido a la respiración agitada del Venado. Participan dos músicos de “hirúkiam”, el primero se encarga de los cantos primitivos y los entona en lengua Yaqui, los instrumentos producen sonidos con sabor a tierra, agua y aire, ya que son completamente silvestres y naturales que impactan profundamente en los espectadores.

Cabe mencionar que el Venado, se cubre la cabeza con un lienzo blanco, muy bien amarrado en los ojos, dejando caer la punta de la tela hacia atrás y sujetada con correas bajo la barbilla, se ajusta una cabeza de venado disecada adornada con cintas de color, mascadas o flores de papel o naturales. Quien representa al Venado lleva en el cuello rosarios de chaquira blanca con medallas, el torso va descubierto, en la cintura lleva un rebozo azul que llega a la rodilla, se sujeta con una falda que se coloca el “grijuútiam” (cinturón de pezuñas de venado) o un cinturón con grandes cascabeles colgantes, y en las manos lleva dos grandes sonajas de bules llamadas “Senasos”.

Comienza la música que toca la flauta de carrizo y el tambor, aparece el venado con el sonido de las sonajas, con movimientos propios del animal; entonces, cuando inicia la batalla y el venado es herido con una flecha, inicia una lucha con la muerte, a pesar de encontrarse débil, se levanta estremecido, ahí, al fondo, se escucha el tambor que representa los latidos del corazón del Venado. Este se levanta tembloroso y se niega a morir sintiendo fuertes sacudidas en su cuerpo y es donde empiezan los espasmos y calambres y, a pesar de su intento por levantase, todo resulta ser fallido hasta quedar totalmente inerte.

Cota Rivera, pide a turistas y lugareños que se unan a esta tradición, para celebrar juntos con la Comunidad Católica y la Comunidad Yoreme-Yaqui.

Fuente: El Sudcaliforniano

 

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