Xochicuicatl Cuecuechtli, Primera ópera en náhuatl

Xochicuicatl cuecuechtli (Canto florido de travesuras) es una ópera que celebra a la cultura náhuatl mediante la comunión entre poesía, baile, música y canto que fue compuesta por el musicólogo mexicano Gabriel Pareyón con base en el texto homónimo del siglo XVI, incluido en el libro Cantares mexicanos, reeditado en 2011 por Miguel-León Portilla.

La “ópera” está basada en el Xochicuicatl cuecuechtli, un “poema” compilado en el siglo XVI por Fray Bernardino de Sahagún, a través de sus escribanos mexicas. De autoría anónima, este texto aborda el erotismo y la sensualidad en el mundo azteca y se considera antecedente del albur mexicano.

xochicui-1030x579De acuerdo con León-Portilla, investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “los Cantares mexicanos son composiciones escritas en náhuatl que transvasan lo que originalmente se comunicaba por la oralidad o por los códices con caracteres glíficos y pinturas”, que era la manera que tenían los mesoamericanos de conservar el recuerdo de lo que pensaban.

 

La obra narra la llegada de un extranjero llamado Tohuenyo, proveniente de Cuextlán, el país de los huastecos. Este joven ágil, alburero y atractivo, seduce a las ahuianimeh (jóvenes “alegradoras”), quienes tras un jugueteo erótico lo abandonan, dejándolo sumido en la tristeza. Xochipilli –deidad mexicana de las flores, la música, el amor juvenil y las enfermedades venéreas– obsequia al desconsolado Tohuenyo una huilacapiztli (ocarina en forma de ave) para que se alegre con su música, haciendo alusión a lo efímero de la vida.

“Las ahuianimeh (ahuiani, en singular) eran compañeras de baile de los guerreros aztecas, cumplían una función muy específica en la élite social del México prehispánico que era darles placer. Sin embargo, no eran consideradas prostitutas como tal, al menos no como lo entendemos en el mundo occidental”, explicó Pareyón, quien tardó tres años en componer esta ópera. Fray Bernardino de Sahagún las llamó “alegradoras” porque el verbo ahuia significa alegrar en náhuatl.

imgres-1Una característica de este montaje es la participación de una orquesta compuesta únicamente por instrumentos de origen prehispánico, para la cual fue creada una partitura con una notación original, distinta al pentagrama europeo tradicional y desarrollada a partir de símbolos de la iconografía antigua de México.

La puesta en escena contará con supertitulaje en español, producto de una versión libre y creativa desarrollada por Pareyón, a partir del texto original, cuyas traducciones fueron realizadas por el filólogo e historiador Ángel María Garibay y por el doctor en Letras e investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM Patrick Johansson, en 1956 y 2004, respectivamente.

 

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