“Amo el Canto del Cenzontle”, poema mitíco de Netzahualcóyotl

Soberano chichimeca de Texcoco, Nezahualcóyotl era hijo del sexto señor de los chichimecas Ixtlilxochitl “flor obscura”, señor de la ciudad de Texcoco, y de la princesa mexica Matlalcihuatzin, hija del Tlatoani mexica Huitzilihuitl, segundo señor de Tenochtitlán. Al nacer, le fue impuesto el nombre de Acolmiztli o “felino fuerte”, pero las tristes circunstancias que rodearon su adolescencia hicieron que se cambiara el nombre por el de Nezahualcóyotl que significa “coyote que ayuna”.

El legado cultural y artístico de Nezahualcóyotl

Miembro de la realeza prehispánica y poeta de delicada percepción sobre los fenómenos transitorios del mundo, Nezahualcóyotl encarnó el prototipo del estadista y humanista de gran sensibilidad, en contraposición a la rigidez militar de los conquistadores españoles. Antes de que su padre fuera expulsado de Texcoco, este príncipe recibió una educación muy completa, dirigida a permitirle gobernar a su pueblo con valentía y sabiduría; una vez que hubo recuperado el trono, demostró toda su sapiencia en el campo de las ciencias, la arquitectura, las artes y la poesia. Así, su amplia formación intelectual se traducía en una elevada sensibilidad estética y en un gran amor por la naturaleza, que quedaron reflejados no sólo en la arquitectura de la ciudad, sino también en sus manifestaciones poéticas y filosóficas.

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