El nacimiento de Xiuhpiltontli, “el niñito precioso”, en el Solsticio de Invierno.

Por: Karloz Miranda Yaoehecatl

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Ya ha nacido el sol, Tonametl Xiuhpiltontli Cuauhtlehuanitl, el resplandeciente, el niñito precioso, el águila que asciende. Xiuhpiltontli, el niño turquesa, el niñito precioso, el rayito de sol, el rayito hermoso, el pequeño solecito, el solecito precioso, el sol niño. Ha nacido el que nos trae la luz, el calor, el que hace el día, Xiuhpiltontli, Huitzilopochtli, el niñito precioso, el colibrí de la izquierda, ha llegado, ha vuelto a nacer.

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Los antiguos mexicanos, profundos observadores del cielo y del movimiento de los astros, se dieron cuenta que Tonatiuh (el sol) alcanzaba –sobre el horizonte del oriente– su posición más al norte en la veintena de Etzalcualiztli, entre el 20 y 23 de Junio actualmente, ese era el día más largo del año y la noche más corta, y, posteriormente, en su desplazamiento a su izquierda, el sol alcanzaba su posición más al sur, “deteniéndose”, en la veintena de Panquetzaliztli, entre el 20 y el 23 de diciembre, siendo ese día el más corto del año y la noche más larga.

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Ese día en que el sol llegaba al punto más al sur sobre el horizonte del oriente, deteniendo su trayectoria, “deteniendo su vuelo”, era el día, el momento, en que se consideraba el nacimiento del sol, el nacimiento de Tonatiuh, también llamado Huitzilopochtli en la cosmogonía nahua. Ese día (o en esos días cercanos al solsticio de invierno) se observa, al salir por el horizonte, un sol más pequeño comparado con los del resto del año, por eso le llamaban el “niño sol”, el “niñito precioso”, le llamaban Xiuhpiltontli.

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La palabra solsticio proviene del latín solstitium (sol quieto) compuesto de sol y sistere (detenerse), y refiere a los dos o tres días en los que, en apariencia (efecto visual), el sol se “detiene” en el horizonte. Esta “detención” del sol, no pasó desapercibida para los antiguos mexicanos. El sol siempre fue considerado simbólicamente como una gran ave que surca los cielos, justo porque como las aves, esta “volando” en el cielo, esta arriba, en lo alto, por eso le llamaban Iztacuauhtli, el águila blanca. Pues bien, para el momento en que el sol “nacía”, era “pequeño” y se “detenía” (solsticio de invierno) encontraron en el colibrí la ave adecuada para simbolizar ese momento solar, ya que el colibrí, además de ser un ave pequeña, y de ser un símbolo solar (como todas las aves), es la única capaz de detener su vuelo, de mantenerse quieta, como el sol, por eso al colibrí se le asoció con el sol del solsticio, con el sol de diciembre, porque se detiene el sol, indicador de que ha nacido, y de que inicia de nuevo su recorrido, su vuelo. Colibrí en nahuatl se dice Huitzilin o Huitzitzilin (ambas son correctas), llamaron entonces, los antiguos mexicanos al sol, Huitzilopochtli, que quiere decir, el Colibrí de la Izquierda, porque es a la izquierda, en el horizonte solar, donde éste nace, porque es a la izquierda, o mejor dicho, a su izquierda (del sol), a donde el sol se desplaza, se dirige, para llegar a su lugar de origen, al lugar de su nacimiento. En otra perspectiva, es la izquierda del sol, el punto de partida, el inicio del movimiento solar. Dado que el movimiento esta asociado a la vida en la cosmovisión de los antiguos mexicanos, podemos decir, entonces, que es a la izquierda del sol, el inicio de la vida.

Colibri 01Stripe-tailed Hummingbird

Así pues, el nacimiento del “niñito precioso”, Xiuhpiltontli, esta relacionado con el nacimiento de Huitzilopochtli (el colibrí de la izquierda, el colibrí zurdo), ambos son una representación simbólica del sol. Xiuhpiltontli es el sol en su etapa de niño, Huitzilopochtli es el sol en su etapa madura, y como guerrero. Por eso, en el solsticio de invierno también se dice que es el nacimiento de Huitzilopochtli.

Recordemos que en la cosmogonía nahua, Huitzilopochtli nace del vientre de Coatlicue (“la de falda de serpientes” –símbolo de la tierra-). Ella ha quedado embarazada después de recoger una pluma que guardo en su regazo, pluma que encontró al estar barriendo el teocalli (templo). Al buscar de nuevo la pluma guardada se da cuenta que ha desaparecido, y ella ha quedado embarazada. Su hija Coyolxauhqui (“la de rostro de cascabeles” –símbolo de la luna-) se siente agraviada y molesta por el estado de su madre. En complicidad con sus hermanos, los Centzonhuitznahuac (“los cuatrocientos surianos” –estrellas del sur-) deciden matar a su madre. Coatlicue se aflige por saber que van a matarla, es cuando escucha la voz de Huitzilopochtli, que le habla desde su interior, “madre, no temas, yo te defenderé”. Cuando Coyolxauhqui con sus hermanos llegan para matarla, justo en ese momento nace Huitzilopochtli, armado con su xiuhcoatl (“serpiente de fuego”, -rayo de luz-) y mata a Coyolxauhqui, desmembrándola, cortándola con su arma solar, a ella y a sus hermanos, los Centzonhuitznahuac. De esta manera salvó a su madre. Nació Huitzilopochtli en el campo de batalla, nació como un guerrero, nació victorioso, invicto, el guerrero solar. Por supuesto, este mito nahua, es una metáfora del triunfo del día sobre la noche: Coatlicue es la tierra, el horizonte terrestre; Huitzilopochtli es el sol; Coyolxauhqui es la luna; los Centzonhuitznahuac son las estrellas.

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Es entonces en el solsticio de invierno, alrededor del 21 de diciembre, el nacimiento de Huitzilopochtli. Esto se celebraba, en el calendario de los antiguos mexicanos, en el “mes” o veintena llamada Panquetzaliztli. En este mes se realizaba, para algunos estudiosos, la principal festividad a Huitzilopochtli por todo el pueblo mexica. El nacimiento de Huitzilopochtli era simbolizado en uno de los rituales de Panquetzaliztli con la elaboración de una imagen de la divinidad hecha de tzoalli, un compuesto de huautli y maíz tostado amasado con miel de maguey. Esta masa la elaboraban unas jóvenes vírgenes llamadas ipilhuan Huitzilopochtli, que quiere decir: “las hijas de Huitzilopochtli”. La imagen era ataviada por los tlamacazqueh (sacerdotes) y las doncellas, adornadas ellas con guirnaldas de maíz tostado. Sacaban la imagen al patio del teocalli (templo) sobre unas andas. El último día de esta veintena, Panquetzaliztli, desde que nacía el sol (salía por el oriente), hasta que este se pusiera por el poniente, todo el pueblo comía el tzoalli de la imagen de Huitzilopochtli, y nadie podía beber agua. A este tipo de ayuno ritual llamaron los antiguos mexicanos netehuatzaliztli (“secamiento de la gente”). Al final del día se realizaba la danza, y había una que sólo realizaban los jóvenes, hombres y mujeres que habían servido en el teocalli por un año, y que finalmente podían hacer su “amarre de tilma” (casarse).

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Nacía entonces Huitzilopochtli entre el 20 y 23 de diciembre, el niñito precioso, Xiuhpiltontli, en el punto más a la izquierda del horizonte, y a partir de ahí, comenzaba de nuevo su ascenso, su “vuelo” de manera ascendente sobre el horizonte (y la cúpula celeste) hacia el norte, por eso también le llamaron al sol Cuauhtlehuanitl, que quiere decir, águila que asciende.

Aguila 01

Hay que mencionar que el nacimiento del niñito precioso mexicano, “coincidió”, con el nacimiento de otro niño, del niño Jesús de la religión cristiana. La navidad, esta festividad religiosa católica traída por los españoles, ya se realizaba, también, en los últimos días de diciembre. Esto es así porque la iglesia católica tuvo la necesidad de adaptar una “festividad pagana” como estrategia de conversión al cristianismo. La observación del movimiento de los astros y la determinación de los fenómenos astronómicos como los solsticios y los equinoccios, han sido característica de las más avanzadas culturas de la antigüedad. Los persas celebraban el nacimiento del sol invencible, Mitra (el sol invicto) el 25 de diciembre. Cuando el Imperio Romano se extendió por toda Europa y parte de Asia, los romanos adoptaron el culto a Mitra. Posteriormente los emperadores romanos adoptaron para ellos el título de Sol Invictus (sol invicto). Tiempo después, los romanos adoptaron otra religión, el cristianismo, en la época del emperador Constantino (siglo IV), apareciendo por primera vez la navidad como una festividad cristiana, en la que se pretendía mostrar a Jesucristo como el verdadero sol invicto. Se adaptó entonces la festividad del Sol Invictus del 25 de diciembre en la figura del nacimiento de Jesús. Navidad del latín nativitas (natividad) significa nacimiento. Fueron los romanos los que, en su expansión territorial, llevaron la festividad de la navidad a muchas regiones de Europa, entre ellas España, y de ahí a México. Cabe mencionar que, sobre la fecha del nacimiento de Jesucristo, en realidad, la Biblia no proporciona ese dato, no lo menciona. Bueno, ni siquiera los primeros cristianos (que llaman “primitivos”, del siglo I al III) celebraban el nacimiento de Jesús.

niñito dios

Algunos estudiosos creen que, cuando los religiosos españoles observaron que los antiguos mexicanos celebraban una festividad religiosa en la que se conmemoraba el nacimiento de un “dios” a finales de diciembre, y que a es dios llamaban “niñito”, buscaron entonces la estrategia religiosa para adaptar ese niñito sol y convertirlo en el niño Jesús. Realizaron su labor de conversión, y “convencimiento” (no siempre pacífico) para que la sociedad nahua –y otras sociedades indígenas que compartían la misma cosmovisión–, terminaran aceptado la adoración al “niño Jesús”, al “verdadero” “niño dios”. Así que, ayudó al proceso de conversión al cristianismo el que Jesucristo también “naciera” en una fecha muy próxima –tan sólo unos días– del nacimiento del antiguo niño sol, Xiuhpiltontli. Coincidían los nacimientos en la misma época del año, aunque en realidad, como ya vimos, no es una “coincidencia”, pues provienen, ambos nacimientos, de una celebración tradicional muy antigua: el nacimiento del sol. Fenómeno astronómico conocido hoy como el solsticio de invierno.

 

 

Fuentes:

Fray Bernardino de Sahagún, Primeros memoriales, “Panquetzaliztli, icuac, tlacatia in Uitzilopochtli (Panquetzaliztli, cuando nacía Huitzilopochtli).

Historia de los mexicanos por sus pinturas (Anónimo del siglo XVI)

Fray Toribio de Benavente “Motolinía”, Memoriales, “Panquetzaliztli. Esta fiesta era el nacimiento de Uichilobos de la virgen”.

Fray Bernardino de Sahagún, Historia General de las Cosas de la Nueva España, Libro III.

Gabriel Kenrick Kruell, “Panquetzaliztli. El nacimiento de Huitzilopochtli y la caída de Tezcatlipoca”

Juan Chapa, “¿Por qué se celebra el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre?”

“La fecha de nacimiento de Jesús el Cristo”, 14400.net

“Los solsticios, momentos extremos del año”, asteromia.net

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