Carta de Luis Fernando Sotelo hacia la campaña “Hasta que todxs seamos libres”.

En la actualidad existen miles de casos de presos políticos en todo el mundo, por diferentes circunstancias, los gobiernos consideran a estas personas peligrosas por incitar a la defensa de los derechos humanos entre otras injusticias, la lucha puede ser pacifica y si es necesario  mediante la fuerza, esto significa para las instituciones un foco peligroso que tiene que eliminar a toda costa, para que su sistema  siga a flote.

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Para la defensa, se organizan campañas que buscan dar apoyo a los difernetes grupos vulnerables . Por lo cual surge una campaña llamada “Hasta que todxs seamos libres”.

En esta ocasión Luis Fernando Sotelo que después de ser encarcelado injustamente tras la lucha por la presentación con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Desde la cárcel escribe una carta en donde nos habla de la libertad y la sociedad.

“Hay que vivir en una cárcel del D.F para tener a la mano una realidad tan similar y tan podrida como lo es también, hoy en día, la relativa libertad en la sociedad de ese afuera

Nos dice cómo se delegan las obligaciones al gobierno y de esta manera cedemos nuestro poder de elegir y de manera simbólica permitir el encarcelamiento de nuestras ideas y decisiones.

“Pues si bien al público se le dice que es un -trabajo- el de impartir justicia este trabajo no se aplica con la convicción de romper la desigualdad, y es más, se pasa por alto ésta pretendida cualidad de lo justo y se vacía así de su humanidad. Por último, se llenan los vacíos de la convicción con artificios que alaban y aplauden conservar la misma estreches con el estado de derecho para:

1.-Determinar a priori la “libertad” para entonces elegir ser explotado por tal o cual industria o burocracia…, ser libre para amar estar esclavizado a un trabajo enajenante, ser libres para llenar todos los vacíos que tenemos ( pues en el interior de cada uno también llega a ser reproducido el consumismo) con productos también vacíos de sí.

2.- Violentar con los medios oficiales (ministerios, jueces, policías, medios comerciales) a quienes denunciamos la realidad  y el estado actual de ésta parcela de poder capitalista.

En la carta nos hace ver la importancia de tomar nuestras propias decisiones, no delegar y darle el poder al gobierno, en este caso a las instituciones, porque solo nos hace complices del despojó de nuestra libertad.

“El delegar de problemas sociales a las instituciones gubernamentales es ser cómplice del despojo masivo, que les conviene a éstas. Para entender ésta situación hace falta aceptar el uso de la fuerza, de la economía y de la “calidad de vida”, que siempre han estado a disposición de las mismas instituciones para fomentar las poblaciones indiferentes y apáticas. Si no aceptamos como ataques de la guerra social los intentos del estado en reducirnos no salimos del papel de víctimas. En cambio, si logramos romper el cascarón de víctimas nos encontremos tal vez con la nada pero ese es el asunto: el crear, construir algo que rompa con lo que nos creó (tan podridamente: civilización). La solución no viene del que oprime y por eso su sistema se pudre, pues es su sistema (istitucional) no el de todos y todas, todoas”.

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