Cada semana mueren 2 indígenas por defender el medio ambiente

Durante las dos semanas de la Cumbre del Clima de París COP21 se han desarrollado cientos de acciones, debates entre otras actividades.

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En esta cumbre los pueblos indígenas se pronuncian para reivindicar sus derechos y su papel como protectores de la naturaleza en medio de las negociaciones para lograr un acuerdo vinculante que ponga freno al calentamiento global.

En este marco, se habla de la necesidad de obligar a los gobiernos a fortalecer la protección a las poblaciones tradicionales. El Observatorio de Derechos de la Tierra (Land Rights Watch) denuncia que cada semana son asesinados una media de dos indígenas mientras se dedican a defender el medio ambiente.

Estas poblaciones son consideradas como las más vulnerables ante el cambio climático. No solamente por habitar las zonas que resultan afectadas por inundaciones o procesos de devastación como sequías, sino porque además representan una amenaza para los intereses de los sectores privatizadores, las grandes empresas saqueadoras y la explotación irracional que fomentan los propios gobiernos para con sus territorios. Además, se trata de la población cuyo modo de vida representa un impacto ambiental mínimo en comparación con el de las poblaciones de las grandes ciudades.

En 2015 han sido asesinados en este contexto al menos 92 indígenas alrededor del mundo, mientras que en 2014 hubo un saldo de 114.

En México proliferan este tipo de casos en los que además persiste la impunidad. Ejemplos de ello; en 2012, Ismael Solorio fue asesinado junto con su esposa Manuelita Solís, ambos defensores del medio ambiente en Chihuahua. En 2013 Eva Alarcón y Marcial Bautista, líderes ecologistas de las montañas de Guerrero fueron secuestrados por hombres armados. A estos casos se suman cientos de asesinatos.

A nivel global actualmente, la lucha por la tierra y sus recursos representa una de las principales causas de violación a los derechos humanos. La falta de legislación y reconocimiento de derechos a las poblaciones indígenas ocasiona graves problemas como por ejemplo el exceso de derechos que se otorgan a las mineras en comparación con los que se reconocen a las comunidades afectadas por ellas.

Nota: Regeneracion

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