El arraigo a las plantas y flores, un gusto mexicano muy antiguo.

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Fray Diego Durán, un monje dominico, venido de España, se extrañaba y se sorprendia de ver como los mexicanos eran muy gustosos y fervientes de tener siempre flores y plantas todos los dias, en sus casas y para muchas de las actividades que realizaban. Todas las festividades religiosas que llevaban a cabo los mexicanos de sus antiguos calendarios, adornaban con flores los caminos, las casas, los templos, los patios, es decir, el espacio sagrado. Hacian “enramadas”, arcos, con diferentes tipos de plantas y flores. Adornaban las entradas a los recintos sagrados con enramadas floridas, tapizaban los caminos con flores, y adornaban a sus divinidades, a las imágenes de los teocaltin con flores de diversas especies.

Esta era una práctica que venia desde tiempos muy antiguos, de la época de los toltecas, de los teotihuacanos, de los olmecas, de tiempos muy remotos. Los mexicanos, en general, siempre han tenido un gusto predilecto por todo tipo de plantas y flores.

Sorprendido y con curiosidad escribia Durán:

“…son en general estos naturales sensualísimos y aficionados, poniendo su felicidad y contento en estarse oliendo todo el día una rosita, o un xochitl, compuesto de diversas rosas, los cuales todos sus regocijos y fiestas celebran con flores, y sus presentes ofrecen y dan con flores; esles en fin, tan gustoso y cordial el oler las flores, que el hambre alivian y pasan con olerlas. Y así se les pasa la vida en flores, con tanta ceguedad y tiniebla que, engañados y persuadidos del demonio, viéndolos tan aficionados a flores y rosas, celebraban una fiesta solemnísima a las rosas, y era cuando ya se iban acabando…”

Cierto Durán, los mexicanos somos muy aficionados a las flores y a las plantas, contentos estariamos algunos de tener un jardincito en el que nos delitaramos la pupila y el olfato con sus presencias y aromas, o al menos una macetita con su flor.

Los grupos de danza azteca han recuperado y mantienen esta tradición de “trabajar” con la flor, verdaderas obras de arte realizan con sus “tendidos” florales. Mucho de esto hay que agradecercelo a la danza de tradición conchera, que conservaron las formas y maneras antiguas de trabajar con la flor en sus ritos y ceremonias.

Y no sólo era una cuestión ornamental el tema de las flores y plantas en el México antiguo, muy conocido es que tambien se usaban como alimento y como medicina, para curar y sanar el cuerpo y el tonalli de las personas. El uso de las plantas, como de cada uno de sus componentes (raices, tallo, hojas, flores, semillas), era una práctica muy antigua, probablemente desde los olmecas o más atrás en el tiempo. En Villahermosa, Tabasco, por ejemplo, en la región de la sierra, destacan algunas comunidades indígenas provenientes de la cultura olmeca-zoque y que utilizan alrededor de 112 especies de plantas medicinales para curar diversas enfermedades. Así que el gusto –como menciona Durán– de los mexicanos por las plantas y sus flores, tiene sus razones de ser, desde tiempos antiquísimos. Recordemos también el famoso cerro del Tetzcotzinco en Tetzcoco, Estado de México (los famosos “baños” de Netzahualcoyotl), cuyo diseño arquitectonico e hidráulico realizado por Netzahualcoyotl, a dejado asombrado a más de uno. Además de su belleza propia y arquitectonica, el cerro fue diseñado como un centro botánico de gran magnitud. Nezahualcoyotl hizo traer plantas y flores de lugares muy lejanos para concentrar toda esta variedad de especies en el cerro del Tetzcotzinco; de un lado del cerro existian plantas y flores de ornato y del otro las habia medicinales.

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Cabe mencionar que esta práctica tan antigua, arraigada en las costumbres y tradiciones indígenas de toda la República Mexicana (y posteriormente de la población mestiza), esta siendo lastimada, lacerada, herida, por la absurda desición de la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios) que emitió una lista para prohibir el uso de 200 plantas medicinales que los mexicanos usan (por ejemplo: manzanilla, sábila, epazote), y que, como hemos visto, es una práctica –el uso de plantas medicinales– que viene desde tiempos inmemoriales. Es absurdo que el gobierno mexicano por un lado permita el consumo de la marihuana con fines “recreativos” y por otro lado prohíba el uso de las plantas medicinales cuya finalidad es sanar las enfermedades del cuerpo humano.

“Pero,, ya que he venido a saber,

iré a decirle a nuestros amigos.

Aquí siempre vendremos a cortar

las preciosas, variadas, fragantes flores,

y a tomar

los variados y bellos cantos.

Con ello daremos placer a nuestros amigos,

los señores en la tierra,

los príncipes, águilas, jaguares.”

 

–Cantares Mexicanos–

 

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