Encuentro Continental de Mujeres Indígenas de las Américas.

Esta semana se llevó a cabo en la ciudad de Guatemala el VII Encuentro Continental de Mujeres Indígenas de las Américas. Asistieron alrededor de 300 mujeres de 22 países de todo el continente.

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En grupos de trabajo, trataron temas como derechos humanos, desarrollo sostenible, cambio climático, biodiversidad y territorio, género, salud, racismo y discriminación, industrias extractivas, soberanía alimentaria, conocimientos indígenas, comunicación, educación y participación política. El encuentro fue organizado por el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA), que este año cumple 20 de haberse constituido.

En el evento se hizo un balance de las normas y estándares internacionales sobre los derechos de los pueblos indígenas y sus mecanismos de implementación, básicamente del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, la Declaración de Naciones Unidas sobre losDerechos de los Pueblos Indígenas y el documento final de la Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas.

Las mujeres afirmaron en su declaración final que, a pesar de los avances, “en los Estados persiste  la explotación y contaminación que generan las empresas extractivas, que “atentan contra la seguridad y soberanía alimentaria y a la vida del cosmos” y solicitaron a los Estados que cumplan con el derecho de los pueblos indígenas a la consulta y el consentimiento previo, libre e informado, así como con el derecho al territorio..

Por último, hicieron un llamado al movimiento indígena “al respeto, valoración y práctica del principio de la dualidad y complementariedad, para caminar conjuntamente y fortalecer la lucha histórica por la autonomía y la libre determinación de los pueblos indígenas”; a recuperar su riqueza, particularmente las prácticas de salud ancestral y el rol de las comadronas y parteras tradicionales, y a “descolonizar la sexualidad a partir de espacios propios” para vivirla desde sus principios y valores.

Sin duda en los cuatro lustros de trabajo que lleva el ECMIA ha tenido grandes logros, sin embargo, todavía falta mucho para que de verdad se respeten y consideren sus derechos. 

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